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'La crisis del Mediterráneo se convierte en un crisis de refugiados'

ACNUR cifra en 137 mil los emigrantes llegados a Europa por mar en el primer semestre de 2015. Un 83 por ciento más en el año anterior. La gran mayoría huye de la guerra y la persecución

Madrid, 01 de julio de 2015 (ZENIT.org) Staff Reporter | 0 hits

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) alertó este miércoles de que la gran mayoría de las 137 mil personas que cruzaron el Mar Mediterráneo hacia Europa en los primeros seis meses de 2015, estaban huyendo de la guerra, el conflicto o la persecución. "Eso convierte la crisis en el Mediterráneo en una crisis de refugiados", subrayó la agencia en un comunicado.

ACNUR explicó que una tercera parte de los hombres, mujeres y niños que desembarcaron en Italia o Grecia provenían de Siria, y en segundo y tercer lugar, de Afganistán y Eritrea, e indicó que la situación en esas naciones los califica "casi de manera universal para el estatus de refugiado u otras formas de protección".

Asimismo, la agencia de la ONU especificó que los datos recibidos de Grecia, Italia, Malta y España indican a un incremento del 83 por ciento en el número de refugiados y migrantes que cruzaron el Mediterráneo de enero a junio de este año, alcanzando las 137 mil personas, en comparación con las 75 mil en el mismo periodo del año pasado.

Por su parte, el alto comisionado António Guterres insistió en la importancia de aclarar que la mayoría de esas personas "son refugiados que buscan protección de la guerra y la persecución", en momentos en que Europa debate cómo lidiar con la crisis del Mediterráneo.

Guterres destacó que "Europa tiene la clara responsabilidad de ayudar a quienes buscan protección ante la guerra y la persecución", negarles esa ayuda representa una amenaza a las bases fundacionales del sistema humanitario por el que los europeos trabajaron muy duro.

En esta línea, el Alto Comisionado de ACNUR llamó a los países de la UE a asumir su parte en la respuesta a esta crisis de refugiados, tanto en el interior como en el extranjero.

11:48:00 a.m.
Agencia Zenit

El gran trabajo de los marinos que solo se ve en las tragedias

En el mensaje para el Domingo del Mar, el Pontificio Consejo de Migrantes denuncia las duras condiciones de trabajo a bordo de los barcos y los esfuerzos y riesgos de los marinos para salvar a la gente en el mar

Ciudad del Vaticano, 01 de julio de 2015 (ZENIT.org) Staff Reporter | 0 hits

La situación actual de guerra, violencia e inestabilidad política en diversos países ha creado un nuevo fenómeno que está afectando al sector de los transportes marítimos. Desde el año pasado, junto con las Guardias costeras y las fuerzas navales de Italia, Malta y la Unión Europea, los buques mercantes que transitan por el mar Mediterráneo participan activamente en lo que se ha convertido en “un rescate cotidiano de miles y miles de emigrantes, que buscan alcanzar sobre todo las costas italianas en todo tipo de embarcaciones abarrotadas e inapropiadas para la navegación”. Lo explica el Pontificio Consejo para la pastoral de los emigrantes e itinerantes, en su mensaje para el Domingo del Mar, que se celebra el 12 de julio, firmado por el presidente, el cardenal Antonio Maria Vegliò y por el secretario, Joseph Kalathiparambil.

Asimismo se advierte que “los marinos están profesionalmente cualificados para su trabajo y están capacitados para gestionar algunas situaciones de emergencia” pero “el rescate de cientos de hombres, mujeres y niños que intentan frenéticamente subir a bordo para estar seguros, es algo para lo que ningún curso de formación de la escuela marítima los ha preparado”. Ademas, este esfuerzo para salvar a tantas personas como sea posible y la visión de cuerpos sin vida flotando en el mar, “representan una experiencia traumática que deja a los miembros de la tripulación exhaustos y psicológicamente estresados, hasta el punto de necesitar un apoyo psicológico y espiritual específico”.

Por esta razón, en el Domingo del Mar, como Iglesia católica,” queremos expresar nuestra gratitud a los marinos en general, por su fundamental contribución al comercio internacional”.  Y en este año en particular quieren reconocer “el gran esfuerzo humanitario realizado por las tripulaciones de los buques mercantes que, sin dudarlo, y a veces con riesgo para sus vidas, se han implicado en numerosas operaciones de rescate, salvando las vidas de miles de emigrantes”.

Para concluir, se realiza un llamamiento a los gobiernos europeos y a los de proveniencia de los flujos migratorios, así como a las organizaciones internacionales para “que colaboren en la búsqueda de una solución política duradera y definitiva, que ponga fin a la inestabilidad existente en aquellos países”. Y  también solicitan que “se comprometan más recursos no sólo para misiones de búsqueda y rescate, sino también para prevenir la trata y la explotación de personas que huyen de condiciones de conflicto y pobreza”.

 


 

11:17:00 a.m.

Ciudad del Vaticano, 1 de julio 2015 (Vis).-El Papa Francisco ha enviado un mensaje al obispo Grégoire Ghabroyan, Administrador del Patriarcado de Cilicia de los Armenios, con motivo de las exequias de Su Beatitud Nersès Bédros XIX Tarmouni, -fallecido el pasado 25 de junio- celebradas en la catedral de san Gregorio y San Elías en Beirut (Líbano). El mensaje fue leido durante la ceremonia fúnebre por el cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales.

''Con gran tristeza -escribe el Papa- he recibido la noticia de la vuelta a la casa del Padre de nuestro querido hermano en Cristo, Su Beatitud Nerses Bedros XIX Tarmouni, Patriarca de Cilicia de los Armenios Cilicia. Guardo en el corazón el recuerdo de mi encuentro con él, acompañado por los obispos del Sínodo y los fieles de esta Iglesia Patriarcal, con motivo de la conmemoración de las víctimas de Metz Yegern y de la proclamación de San Gregorio de Narek, a Doctor de la Iglesia Universal. Estos acontecimientos vividos al lado de las reliquias del apóstol San Pedro es como si hubieran jalonado el recorrido fiel de vuestro ''Caput y Pater'' revelando algunos aspectos característicos de su persona.

Estaba, ante todo, profundamente arraigado en la Roca que es Cristo. Pensaba que el tesoro más grande que el obispo está llamado a administrar es la fe procedente de la predicación apostólica. Su Beatitud se entregó generosamente a su difusión, en particular favoreciendo la promoción permanente del clero para que, incluso en contextos difíciles, los ministros de Dios renovasen su adhesión a Cristo, única esperanza y consuelo de la humanidad.

Hizo que el sufrimiento del pueblo armenio durante su historia se convirtiera en una acción de gracias a Dios considerando el ejemplo de los mártires y de los testigos y obtuvo al mismo tiempo de Él, el bálsamo del consuelo y la reconciliación, el único que puede curar las heridas más profundas de las almas y de los pueblos.

El Patriarca Nerses finalmente pudo regocijarse con todo el pueblo armenio por la elevación de San Gregorio de Narek al título luminoso de Doctor de la Iglesia. Su Beatitud deseaba que la influencia espiritual de este gran santo fuera un ejemplo para los pastores y los fieles, convencido de que en San Gregorio de Narek todo el mundo puede experimentar las maravillas que el Señor es capaz de lograr en el corazón que se abre a Él en la simplicidad y la humildad diaria, siendo al mismo tiempo solidario con el drama de la humanidad mediante una intercesión sin tregua.

Invitados a recoger esta triple herencia que nos dejó el Patriarca Nerses, imploramos al Espíritu Santo que siga renovando la faz de la Iglesia Católica Armenia, a través del compromiso de los pastores y los fieles y nosotros también confiamos al Padre de toda Misericordia las fatigas unidas a los límites y debilidades de la condición de peregrinos en camino hacia la patria eterna''.

11:17:00 a.m.

Ciudad del Vaticano, 1 de julio de 2015 (Vis).- Esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha tenido lugar la presentación de la Conferencia de alto nivel ''Las personas y el planeta en primer lugar: el imperativo de cambiar de rumbo'' (Roma, Augustinianum, 2-3 julio), organizada por el Consejo Pontificio Justicia y Paz y CIDSE, red internacional de Ong católicas para el desarrollo.

Han intervenido el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, Presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz, la escritora Naomi Klein, Ottmar Edenhofer, Co-Presidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) yBernd Nilles, Secretario General de la Alianza Internacional de Organizaciones de Desarrollo católicas (CIDSE).

El cardenal Turkson subrayó que el título de la conferencia, que se centrará en el cambio climático, indica claramente el objetivo que se persigue: la gente y el planeta, no uno a expensas del otro y recordó que en su última encíclica, ''Laudato si'', el Papa propone una ecología integral que respete la dimensión humana y social y evidencia que el cambio climático es uno de los principales desafíos que enfrenta la humanidad en nuestros días, señalando además que el clima es un bien común, que pertenece a todos y es significativo para todos. ''Sin embargo -señaló el purpurado- los costos del cambio climático repercuten sobre todo en los que son menos responsables y menos capaces de adaptarse a él, a los pobres. En general, el cambio climático es un problema global con un espectro de consecuencias graves: ambientales, sociales, económicas y políticas''.En Laudato si', el Santo Padre lamenta también el fracaso de las últimas cumbres mundiales sobre el medio ambiente y lanza un llamamiento urgente para que se logren acuerdos internacionales vinculantes para detener el cambio climático.

A este respecto, como observó el cardenal Turkson, la conferencia COP21 (París, 30 noviembre-11 diciembre 2015) será crucial en la identificación de soluciones fuertes para el problema del cambio climático . Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (2015-2030) también son relevantes en este contexto y coinciden en diversos aspectos con cuanto afirma el Papa en su encíclica. ''Por ejemplo -señaló el prelado- en el punto 13 dedicado al imperativo de tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus repercusiones, las propuestas incluyen la construcción de ciudades y asentamientos humanos inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles; el establecimiento de patrones de consumo y producción sostenibles; la defensa del mar y el uso sostenible de sus recursos marinos para el desarrollo , la protección, la restauración y la promoción del uso sostenible de los ecosistemas terrestres, la gestión sostenible de los bosques, la lucha contra la desertificación, el impedir y revertir la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad''.

''Estos objetivos, de forma similar a los puntos importantes en ''Laudato si '', dependen del compromiso y la voluntad de toda la comunidad mundial durante la 70 Asamblea General de la ONU a partir de mediados de septiembre de 2015. Sin embargo -el mayor obstáculo para el "imperativo de cambiar de rumbo" no es económico, científico o incluso tecnológico, sino que se anida, más bien, en nuestras mentes y corazones...La misma lógica que dificulta tomar decisiones drásticas para invertir la tendencia al calentamiento global es la que no permite cumplir con el objetivo de erradicar la pobreza... La dimensión política necesita retomar el control sobre la economía y las finanzas, es decir, sobre las decisiones básicas de las sociedades humanas. Este es el camino que recorre la entera familia humana, el que pasa de Nueva York a París y más allá'', finalizó el prelado.

A continuación Naomi Klein afirmó que cuánto escribe el Papa Francisco en Laudato si, no es solo una enseñanza para el mundo católico, sino para ''cada persona que viva en este planeta''. ''Y puedo decir que, como feminista judía no practicante que se siente sorprendida de haber sido invitada al Vaticano, ciertamente me habla también a mí''.

''En un mundo donde el beneficio se coloca constantemente antes que las personas y el planeta, la economía del clima tiene mucho que ver con la ética y la moral -prosiguió- Porque si estamos de acuerdo que poner en peligro la vida en la tierra es una crisis moral, entonces nos corresponde a nosotros actuar moralmente. Eso no significa poner en juego el futuro merced a los ciclos de auge y caída del mercado. Significa políticas que regulan directamente la cantidad de carbono que se puede extraer de la tierra. Significa políticas que nos lleven a conseguir el cien por cien de energía renovable en dos o tres décadas, no a finales de siglo. Y significa la asignación de recursos comunes y compartidos, como la atmósfera, sobre la base de la justicia y la equidad''.

Por eso ''un nuevo tipo de movimiento climático está emergiendo rápidamente. Se basa en la verdad más valiente expresada en la encíclica: que nuestro sistema económico actual al mismo tiempo que alimenta la crisis climática nos impide tomar las acciones necesarias para evitarlo. Un movimiento basado en el conocimiento de que si no queremos que el cambio climático se nos escape de las manos necesitamos un cambio de sistema. Y debido a que nuestro sistema actual también está alimentando cada vez mayor desigualdad, tenemos la oportunidad, frente al desafío climático, de resolver múltiples crisis superpuestas a la vez. En resumen, podemos conseguir invertir la ruta hacia un clima más estable y al mismo tiempo hacia una economía más justa''.

''Esta creciente comprensión es la causa de algunas alianzas sorprendentes e incluso inverosímiles. Como, por ejemplo, yo en el Vaticano. Al igual que los sindicatos, los indígenas, los fieles de diversos grupos y los ecologistas trabajando más a contacto que nunca. Dentro de estas coaliciones, no estamos de acuerdo en todo.... Pero sabemos que la puesta en juego es tan alta, el tiempo tan corto y la tarea tan grande que no podemos permitirnos el lujo de dejar que las diferencias nos dividan. Cuando cuatrocientas mil personas marcharon por la justicia climática en Nueva York el pasado mes de septiembre, el lema fue "Para cambiar todo, necesitamos a todos". Ese todos incluye, por supuesto a los líderes políticos. Y después de haber asistido a muchas reuniones con los movimientos sociales sobre la cumbre COP en París, puedo afirmar que habrá tolerancia cero para otro fracaso disfrazado de éxito ante las cámaras. Si el acuerdo no logra reducciones inmediatas de emisiones al tiempo que proporciona un apoyo real y sustancial para los países pobres, entonces será declarado un fracaso. Como realmente lo sería''.

''Lo que siempre debemos recordar -subrayó Naomi Klein- es que no es demasiado tarde para desviarse del camino peligroso que nos está llevando hacia 4 grados de calentamiento. De hecho aún podríamos mantener el calentamiento por debajo de 1,5 grados si lo consideramos nuestra principal prioridad colectiva. Sería difícil, sin duda. Tan difícil como el racionamiento y las reconversiones industriales que una vez que se hicieron en tiempos de guerra. Como los programas ambiciosos de lucha contra la pobreza y obras públicas a raíz de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Pero difícil no es lo mismo que imposible. Y renunciar a una tarea que podría salvar incontables vidas y evitar tanto sufrimiento, simplemente porque es difícil, costoso y requiere sacrificio de los que pueden permitirse vivir con menos no es pragmatismo. Es una rendición de lo más cobarde. Y no hay análisis de costos y beneficios en el mundo capaz de justificarlo''.

11:17:00 a.m.
Agencia Zenit

Mordida salvadora u hondureña

Reflexiones del obispo de San Cristóbal de Las Casas, Mons. Felipe Arizmendi Esquivel

San Cristóbal de las Casas, 01 de julio de 2015 (ZENIT.org) Felipe Arizmendi Esquivel | 0 hits

VER
Visitando el albergue para migrantes que hemos construido en Palenque, un hondureño narró que estaba en el parque público de Pakalná, cuando llegaron los de Migración; los demás corrieron y a él lo sujetaron, lo tiraron al suelo y, como se resistía, uno de los agentes le apretaba el cuello. Dice que sentía asfixiarse. Me enseñaron el video, donde se aprecia el exceso de violencia de los agentes. En su desesperación, alcanzó a morder la mano del policía y sólo así lo soltó. Le dije: Fue una mordida salvadora. Y me respondió: No, fue hondureña, pues no soy de El Salvador, sino de Honduras. Se ha presentado una queja contra los agentes migratorios, mientras él espera para continuar su viaje a los Estados Unidos, que es su meta. 

Ese día, había como unos cuarenta, la mayoría hondureños; algunos niños y adolescentes, solos o con su familia. Todos huyendo de la violencia y de la pobreza, con la esperanza del sueño americano. Nos narraron que, como ahora no les permiten abordar el tren La Bestia, tienen que caminar muchos kilómetros desde la frontera sur. Los vi llenos de ampollas, casi sin poder caminar, pero con la decisión de seguir adelante. Dicen que muchos mexicanos les ayudan con agua, alimentos o alguna moneda; pero se quejan de nuestras diferentes policías que los persiguen, los hacen caminar por las montañas, los exponen a muchos peligros. Algunos logran abordar transportes públicos, pero les cobran precios excesivos y en cualquier revisión los detienen y los deportan. Dicen que el programa de nuestras autoridades federales, llamado Frontera Sur, los está perjudicando mucho; lo ven como una imposición de los Estados Unidos para que México detenga a los miles de migrantes que tratan de llegar allá. Pero ni así se detienen. Anhelan subirse al tren para ya no caminar tanto, pero dicen que Migración se los impide y los dispersa. Antes se cuidaban de los maras y de los narcos, que los extorsionaban sobre el tren; ahora se cuidan de nuestros policías… ¡Y eso que en el discurso oficial se les llama hermanos!

Un muchachito de quince años dijo que no conoció a su padre, pues abandonó a su madre, y ésta ha trabajado mucho para sacarlo adelante. Abandonó los estudios y quiere llegar al Norte para trabajar y hacer algo para agradecerle cuanto ha hecho por él y ayudarle en su pobreza.

PENSAR
El Papa Francisco, en su mensaje de 2015 para la jornada mundial del emigrante y del refugiado, dice:

“Jesús es el evangelizador por excelencia y el Evangelio en persona. Su solicitud especial por los más vulnerables y excluidos nos invita a todos a cuidar a las personas más frágiles y a reconocer su rostro sufriente, sobre todo en las víctimas de las nuevas formas de pobreza y esclavitud. El Señor dice: ‘Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme’ (Mt 25,35-36).

Misión de la Iglesia, peregrina en la tierra y madre de todos, es por tanto amar a Jesucristo, adorarlo y amarlo, especialmente en los más pobres y desamparados. Jesucristo espera siempre que lo reconozcamos en los emigrantes y en los desplazados, en los refugiados y en los exiliados, y asimismo nos llama a compartir nuestros recursos, y en ocasiones a renunciar a nuestro bienestar. Aquí se sitúa la vocación de la Iglesia a superar las fronteras y a favorecer el paso de una actitud defensiva y recelosa, de desinterés o de marginación, a una actitud que ponga como fundamento la cultura del encuentro, la única capaz de construir un mundo más justo y fraterno”. 

ACTUAR
Recomienda el Papa: “A la globalización del fenómeno migratorio hay que responder con la globalización de la caridad y de la cooperación, para que se humanicen las condiciones de los emigrantes. Al mismo tiempo, es necesario intensificar los esfuerzos para crear las condiciones adecuadas para garantizar una progresiva disminución de las razones que llevan a pueblos enteros a dejar su patria”.

Pedimos al gobierno federal que analice los efectos colaterales de su programa Frontera Sur y lo humanice.

10:44:00 a.m.
Agencia Zenit

Un verano para descubrir el origen de las emergencias

Carta pastoral del arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro Sierra. 'El deseo del hombre ha de ser encontrarse con Dios y dejarse hacer por Él'

Madrid, 01 de julio de 2015 (ZENIT.org) Mons. Carlos Osoro | 0 hits

El título de la carta pastoral del arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro Sierra, para esta semana es “Un verano para descubrir el origen de las emergencias”. A continuación publicamos el texto íntegro de la misma:

Siempre es tiempo de gracia y siempre es tiempo para escuchar la llamada que Nuestro Señor Jesucristo nos hace a los hombres para que entremos en este mundo con su mirada, con su amor, con su gracia, con la pasión que Él tenía para salvar a los hombres: “no he venido a condenar sino a salvar”. Dejemos que el Señor entre en esta historia. Él quiere hacerlo también a través de todos nosotros. No pongamos dificultades a la acción salvadora que el Señor quiere que se acerque a las vidas y a las situaciones de todos los seres humanos. Estamos viviendo las dificultades por las que atraviesan los hombres: luchas, guerras, descartes, enfrentamientos, agresiones. Iniciemos este tiempo de verano como si el Señor nos dijese: quiero estar con vosotros, dejadme entrar en vuestra vida y en vuestra historia. Él quiere llegar y hacerse visible y patente entre los hombres. ¿Qué significado tiene esto en nuestra vida? Se puede decir de muchas maneras: “presencia”, “llegada”, “venida”. ¿Comprendéis la fuerza que tiene para el hombre saber que Dios está aquí, que no se ha retirado del mundo, que no nos ha dejado solos y que viene a visitarnos de múltiples maneras? Dios quiere entrar en mi vida y desea dirigirse a mí. Tengamos la audacia y la valentía de acogerlo e invitemos a todos los hombres a recibirlo. Digamos a todos: ¡No tengáis miedo!

¿Qué aprendemos? Descubrir que el Señor ha llegado a este mundo y ha visitado a los hombres por la Encarnación en María es algo excepcional e importante. Es una llegada singular de Dios a la historia de los hombres. Y Él vendrá otra vez al final de los tiempos. El Señor desea venir siempre a través de nosotros, llama a las puertas de nuestro corazón y nos dice: ¿estás dispuesto a darme tu tiempo, tu corazón, tu carne, tu vida? El Señor, que ha venido a esta historia, quiere entrar en nuestro tiempo, desea entrar en la historia de los hombres, pero quiere hacerlo a través de nosotros: busca una morada viva que dé la noticia de que el origen de las enfermedades que padecemos los hombres, y que tienen el nombre de emergencias o de crisis, está en la incomunicación con Dios, en no dejarle entrar en la vida personal y colectiva de los hombres, en marginarlo, en no contar con Él, en asumir una manera de comportarnos que nada tiene que ver con el humanismo que nos ha revelado con su presencia. Urge que el Señor pueda venir a través de nosotros.

¿Qué compromiso tendríamos que asumir nosotros? Uno muy sencillo, pero muy hondo: “llevar la alegría a los demás”. “Llevar la esperanza a los hombres”, “transmitir la fe a todos los hombres”, “llevar el amor de Dios a todos los hombres”. No se trata de ofrecer regalos costosos, tampoco de hacer grandes revoluciones con nuestras fuerzas y estrategias. Utilicemos la misma estrategia de Dios. Hay que llevar el regalo de nosotros mismos, con la vida nueva que nos ha sido dada en Cristo: siendo hechura de Dios, imagen de Dios, asumiendo una manera de existir que es la que nos ha revelado Nuestro Señor Jesucristo en su paso por este mundo y en la que hemos sido engendrados por el Bautismo. Llevemos la alegría de haber conocido a Dios y de habernos conocido a nosotros mismos; llevemos la esperanza que nace de poner el corazón en los planes que son de Dios y en los sólidos fundamentos que se nos han revelado en Jesucristo; llevemos la fe que supone una adhesión inquebrantable a Dios en todos los proyectos que tiene sobre el hombre (especialmente en una manera de entenderse el hombre a sí mismo); llevemos el amor de Dios que no sabe de mirarse a sí mismo, sino a los otros, que sabe de entrega total de uno mismo, de servicio incondicional al otro como si fuera Dios mismo. Con nuestras palabras y nuestras obras anulemos todas las emergencias y crisis, entregando salidas nuevas que nacen de volver a la comunicación abierta y con todas las consecuencias con Dios en Jesucristo.

Recordemos siempre que Dios viene, que llega ahora, que no es un Dios desinteresado de nosotros y de nuestra historia. Es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, es el Dios que viene y que nunca deja de pensar en nosotros, que respeta nuestra libertad hasta el límite, hasta poder decirle no quiero saber nada de ti. ¡Cómo ha deseado Dios encontrarse con el ser humano! ¡Qué amor más grande ha manifestado viniendo a esta historia y haciéndose un hombre como nosotros! El deseo divino es encontrase con nosotros. Y el deseo del hombre ha de ser encontrarse con Dios y dejarse hacer por Él. Los humanos tenemos necesidad de este encuentro, pues Dios es el único que nos libera del mal y de la muerte, el único que quiere retirar de nuestra vida todo aquello que impide la felicidad del hombre. En definitiva, Él viene a salvarnos. Establecer la comunicación con Dios es todo un reto para los hombres en estos momentos de la Historia.

Tenemos anhelo de un mundo mejor. Hagámoslo con la oración y con las obras buenas, esas mismas que nos enseñó Jesucristo a hacer mientras estuvo con nosotros en esta historia. Propongamos como salida a nuestras emergencias y crisis la comunicación con Dios que nuestra cultura tiende a romper. ¿Cómo?

1) Captemos la presencia de Dios, su visita: sepamos saborear el silencio. La única manera de captar la presencia de Dios es saber detenernos en el silencio que nos habla de su presencia. En el silencio comprendemos mejor los acontecimientos de cada día, los gestos que Dios nos dirige directamente o a través de los demás y de los acontecimientos. En el silencio percibimos con claridad el amor de Dios. Y en ese silencio podríamos escribir mejor nuestro “diario interior” a través del cual podríamos plasmar las consecuencias y los compromisos a los que nos lleva el amor de Dios. Desde el silencio comprendemos mejor nuestra vida, y la entendemos como “visita”, la que nos hace Dios a nosotros. Tengamos tiempos de silencio y de encuentro con Dios, nuestras casas de ejercicios son medios para captar la presencia de Dios.

2) Vivamos en la comunicación con Dios, abiertos a su misterio, ensanchando horizontes de comprensión: abiertos a Él sin romper la comunicación con quien nos ama y nos da el amor que necesitamos para vivir. Abiertos a su presencia real en el misterio de la Eucaristía. Abiertos a la escucha de su Palabra, a dejarnos hacer por ella. Abiertos a su presencia real regalándonos su perdón a través del Sacramento de la Penitencia. Abiertos a Él, que es la manera de satisfacer la demanda que existe hoy de verdad. Hay muchas informaciones, muchas ideas, muchas interpretaciones, pero una gran necesidad de verdad. Ha sido Jesucristo el único que nos ha dicho que Él es la Verdad. Nuestros monasterios son lugares que debemos visitar para aprender a comunicarnos con Dios y vivir abiertos a su misterio.

3) Vivamos en esperanza, esa que nos impulsa a entender la vida y la historia como “kairós”, como ocasión propicia para nuestra salvación. En nuestra vida estamos siempre en constante espera. La esperanza marca el camino de la Humanidad y en nosotros tiene una certeza, la de que el Señor está con nosotros a lo largo de nuestra vida. Volvamos el corazón a Cristo, que nos ofrece su amor y su salvación. Entreguemos con obras este amor y esta salvación a los que viven a nuestro alrededor, a través de nuestros compromisos reales con las instituciones de caridad.

Con gran afecto os bendice:

+Carlos Arzobispo de Madrid

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