septiembre 2018

11:56:00 a.m.

(ZENIT – 30 sept. 2018).- “Les deseo a todos un buen domingo. Y por favor, no os olvidéis de rezar por mí. Buen almuerzo y adiós! El Papa Francisco concluyó así con un gesto de la mano derecha a los diversos grupos presentes para el Ángelus de este domingo 30 de septiembre de 2018, en la Plaza San Pedro, a unas 30.000 personas según la Gendarmería del Vaticano.

El Papa luego publicó este tweet, el domingo, en su cuenta @Pontifex_es: “El domingo es el día para decirle a Dios: ¡Gracias, Señor, por la vida, por tu misericordia y por todas tus dones!”

“Saludo con afecto a todos los romanos y peregrinos de los diferentes países. Saludo en particular a los fieles de Calpe (España), al grupo de alcaldes y administradores de la región de Salzburgo (Austria) y a la delegación internacional de sordos con motivo del Día Mundial de los Sordos”, dijo el Papa después del Ángelus, en italiano, después de haber rezado por la población de Célebes y haber saludado la beatificación del abad Fouque, en Marsella.

El Papa Francisco dirigió un Mensaje a la Agencia Nacional de Sordos de Italia (ENS) con motivo del 60º Día Mundial de los Sordos celebrado el pasado viernes 28 de septiembre de 2018. Elogió el trabajo de la Agencia y los resultados obtenidos para superar el aislamiento y para favorecer la inclusión.

En el Ángelus, el Papa añadió los nombres de varios grupos italianos: “Doy la bienvenida a los miembros de la Comunidad de San Egidio de Campania, el movimiento juvenil Shalom en Fucecchio, los fieles de Foggia y las de Rapallo”.

La Comunidad de San Egidio organiza proximamente, en Bolonia (Italia) un encuentro de religiones por la paz en el espíritu de Asís, con el tema de los “Puentes de Paz” (14-16 de octubre de 2018).

©Traducción de ZENIT, R.A

 

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10:49:00 a.m.

Vaticano, 30 Sep. 18 (ACI Prensa).-
Tras el rezo del Ángelus, el Papa Francisco recordó la beatificación en Marsella (Francia) del Beato Juan Bautista Fouque, sacerdote que permaneció como vicario parroquial durante toda su vida y fue aclamado al morir como el “San Vicente de Paul de Marsella”.

“¡Bello ejemplo para los trepadores! Vivió entre el ochocientos y el novecientos, y promovió numerosas obras asistenciales y sociales en favor de jóvenes, ancianos, pobres y enfermos”, dijo el Santo Padre, reconociendo la humildad del P. Fouque, beatificado este 30 de septiembre en Francia.

 “Que el ejemplo y la intercesión de este apóstol de la caridad nos sostengan en nuestro compromiso de acoger y compartir con las personas más débiles y desfavorecidas. ¡Un aplauso para el nuevo beato Juan Bautista!”, prosiguió el Papa.

El padre Jean Bautista Fouque (1851-1926) nació en Marsella durante la Revolución Industrial. Fue hijo de Louis Fouque y Adele Anne Remuzat, padres muy católicos y devotos.

El discernimiento al sacerdocio lo vivió en la adolescencia gracias a sus maestros espirituales, el Siervo de Dios Joseph-Marie Timon-David y Jean-Joseph Allemand.

Recibió el sacramento del orden el 10 de junio de 1876 en Marsella y sirvió como vicario en varias parroquias hasta el final de su vida.

El Beato Juan Bautista es recordado por cuidar a los pobres, ancianos y enfermos durante su tiempo como vicario en Marsella.

En 1917, las tropas estadounidenses montaron un hospital donde el Beato Fouque dio la bienvenida a niños de regiones devastadas por la guerra. El 20 de marzo de 1921 inauguró el Hospital Saint Joseph, que funcionó gratuitamente.

También fue conocido por haber creado hogares de acogida para niñas, trabajadoras domésticas pobres, un orfanato, y por su ministerio a los pueblos desplazados durante la Primera Guerra Mundial.

Agotado por una vida entera entregada a los más pobres, el Siervo de Dios murió el 5 de diciembre de 1926, y fue aclamado por el pueblo como el “San Vicente de Paul de Marsella”.

El 23 de abril de 1933 su cuerpo fue trasladado al Hospital Saint Joseph donde descansa junto a la capilla del mismo nombre, ubicada en el corazón del hospital.

9:26:00 a.m.

(ZENIT – 30 sept. 2018).- “Jesús aparece muy libre, completamente abierto a la libertad del Espíritu de Dios, que no está limitado en su acción por ninguna frontera, por ninguna barrera”, explica el Papa Francisco en su comentario sobre el Evangelio de este domingo, 30 de septiembre de 2018.

El Papa había presidido previamente la Misa, en la Gruta de Lourdes de los Jardines del Vaticano, para la Gendarmería del Vaticano, a las 9:00 h. También recibió, a las 11:00, a Mons. Dagoberto Campos Salas, oriundo de Costa Rica, nuncio apostólico en Liberia, y nombrado en agosto pasado como nuncio en Gambia, y alrededor de quince miembros de su familia.

Con motivo del Ángelus dominical, en la Plaza de San Pedro, el Papa hizo hincapié en la lección que debe aprenderse: “Jesús quiere educar a sus discípulos, a nosotros también hoy, a esta libertad interior”.

“Que la Virgen María, modelo de acogida dócil de las sorpresas de Dios, nos ayude a reconocer los signos de la presencia del Señor”, concluyó el Papa.

Aquí está nuestra traducción, del italiano, de las palabras pronunciadas por el Papa Francisco este mediodía.

AB

Palabras del Papa Francisco antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio de este domingo (Marcos 9: 38-43.45.47-48) nos presenta uno de esos detalles muy instructivos de la vida de Jesús con sus discípulos. Habían visto que un hombre, que no formaba parte del grupo de seguidores de Jesús, expulsó demonios en el nombre de Jesús, y por lo tanto querían prohibirlo. Juan, con el celo entusiasta típico de los jóvenes, refiere el asunto al Maestro que busca su apoyo; pero Jesús, por el contrario, responde, “no se lo impidan, porque no hay nadie que haga un milagro en mi nombre y que después pueda hablar mal de mí, quién no está contra mí, está por mi” (vv. 39-40 ).

Juan y los otros discípulos manifiestan una actitud de cerrazón ante un acontecimiento que no encaja en sus esquemas, en este caso la acción, aunque buena, de una persona “externa” al círculo de seguidores. En cambio, Jesús aparece muy libre, totalmente abierto a la libertad del Espíritu de Dios, que en su acción no está limitado por ningún límite ni por ninguna barrera. Y con su actitud, Jesús quiere educar a sus discípulos, incluso a nosotros  hoy, a esta libertad interior.

Es bueno para nosotros reflexionar sobre este episodio y hacer un examen de conciencia. La actitud de los discípulos de Jesús es muy humana, muy común, y podemos encontrarla en las comunidades cristianas de todos los tiempos, probablemente también en nosotros mismos. De buena fe, más con celo, uno quisiera proteger la autenticidad de una cierta experiencia, especialmente carismática, protegiendo al fundador o al líder de falsos imitadores. Pero al mismo tiempo existe el temor a la “competencia”, y esto es bueno, el temor de la competencia de que alguien puede quitar nuevos seguidores, y entonces no se puede apreciar el bien que hacen los demás: no es bueno porque “no es de los nuestros” se dice. Es una forma de autorreferencialidad.

Aquí está la raíz del proselitismo. La Iglesia, decía el Papa Benedicto, no crece por proselitismo, crece por atracción, es decir, crece por el testimonio, de los demás con la fuerza del Espíritu Santo.

La gran libertad de Dios para entregarnos a nosotros es un desafío y una exhortación a cambiar nuestras actitudes y nuestras relaciones. Esta es la invitación que Jesús nos dirige hoy. Nos llama a no pensar según las categorías “amigo / enemigo”, “nosotros / ellos”, “quien está dentro / quien está fuera” “mio/tuyo”, sino ir más allá, a abrir el corazón para poder reconocer su presencia y la acción de Dios incluso en áreas inusuales e impredecibles y en personas que no forman parte de nuestro círculo. Se trata de estar más atentos a la autenticidad del bien, de lo bello y de lo verdadero que se realiza, y no al nombre y a la procedencia de quienes lo realicen. Y, como nos sugiere el resto del Evangelio de hoy, en lugar de juzgar a los demás, debemos examinarnos a nosotros mismos y “cortar” sin comprometer todo lo que pueda escandalizar a las personas más débiles en la fe.

Que la Virgen María, modelo de dócil acogida de las sorpresas de Dios, nos ayude a reconocer los signos de la presencia del Señor entre nosotros, descubriendo en cualquier lugar en que se manifiesta, incluso en las situaciones más impensables e insólitas. Que nos enseñe a amar a nuestra comunidad sin celos ni cerrazones, siempre abiertos al vasto horizonte de la acción del Espíritu Santo

© Librería Editorial Vaticano

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9:04:00 a.m.

Vaticano, 30 Sep. 18 (ACI Prensa).-
Luego del rezo del Ángelus este domingo, el Papa Francisco expresó su cercanía y rezó por todos los afectados de un tsunami que barrió con las playas y edificios de la isla de Sulawesi, en Indonesia.

El 28 de septiembre un sismo de 7.5 grados afectó la isla, y provocó un tsunami que acabó con la vida de 832 personas y destruyó varias estructuras de la ciudad. Más de 500 personas están siendo atendidas en hospitales y hay más de 16 mil evacuados.

“Expreso mi cercanía a las poblaciones de la isla de Sulawesi, en Indonesia, golpeada por un fuerte maremoto. Rezo por los difuntos, desgraciadamente numerosos, por los heridos y por los que han perdido la casa y el trabajo”, dijo el Papa este 30 de septiembre.

También, pidió “que el Señor los consuele y apoye los esfuerzos de aquellos que están comprometidos en llevar socorro”.

“Recemos juntos por nuestros hermanos de la Isla de Célebes: Dios te salve María…”, concluyó el Papa.

8:19:00 a.m.

Vaticano, 30 Sep. 18 (ACI Prensa).-
Durante el rezo del Ángelus este domingo 30 de septiembre en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el Papa Francisco pidió a los fieles reconocer la presencia de Dios en las personas que no forman parte de nuestro círculo cercano y en ambientes impredecibles.

“Es la invitación que Jesús nos dirige hoy. Él nos llama a no pensar según las categorías de ‘amigo/enemigo’, ‘nosotros/ellos’, ‘quien está dentro/ quien está fuera’, ‘mío/tuyo’, sino a ir más allá, a abrir nuestro corazón para poder reconocer su presencia y la acción de Dios incluso en ambientes insólitos e impredecibles y en personas que no forman parte de nuestro círculo”, dijo el Santo Padre reflexionado sobre el Evangelio de San Marcos 9,38-43 y 45,47-48.

En la lectura se narra que los discípulos de Jesús buscaban prohibirle a un hombre, que no formaba parte del grupo de sus seguidores, que eche demonios en su nombre. Jesús les respondió: “No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros”.

En su reflexión, el Santo Padre explicó que Jesús quiere educar a sus discípulos de ayer y hoy, en poner en práctica esa libertad que lo caracteriza y que proviene únicamente “del Espíritu de Dios, que en su acción no está limitado por algún confín o recinto”.

“La gran libertad de Dios en el donarse a nosotros es un desafío y una exhortación a cambiar nuestras actitudes y relaciones”, resaltó el Pontífice.

En ese sentido explicó que, si bien la actitud de los discípulos de Jesús “es muy humana, muy común”, lo que se debe buscar es “estar más atentos a la autenticidad del bien, de lo bello y de lo verdadero que se realiza, que al nombre y al origen de quien lo hace”.

“Y en lugar de juzgar a los demás, debemos examinarnos a nosotros mismos y ‘cortar’ sin compromisos todo lo que pueda escandalizar a las personas más débiles de la fe”, agregó.

Al finalizar, el Santo Padre pidió “que la Virgen María, modelo de dócil acogida de las sorpresas de Dios, nos ayude a reconocer los signos de la presencia del Señor en medio de nosotros, descubriéndolo allí donde Él se manifiesta, incluso en las situaciones más impensables e inusuales”.

“Que nos enseñe a amar a nuestra comunidad sin celos y sin cerrazones, siempre abiertos al vasto horizonte de la acción del Espíritu Santo”, concluyó.

6:41:00 a.m.

(ZENIT – 30 sept. 2018).- “Oremos juntos por nuestros hermanos de las islas  Célebes”: El Papa Francisco rezó un “Ave María” por las personas afectadas por un terremoto y un tsunami en Indonesia, con las 25,000 personas presentes en la Plaza San Pedro, con motivo del Ángelus dominical, este mediodía, 30 de septiembre de 2018.

“Expreso mi cercanía con la gente de las islas Célebes, Indonesia, afectadas por un fuerte tsunami”, dijo el Papa en italiano.

Un informe provisional indica más de 400 muertos: “Oro por los muertos, lamentablemente muchos”, dice el Papa. por los heridos y por aquellos que han perdido sus hogares y trabajos”.

“Que el Señor les consuele y apoye los esfuerzos de los involucrados en el rescate”, dijo Francisco antes de invitar a la gente a orar con él, por esta intención, un “Ave María”.

©Traducción de ZENIT, R. A

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3:41:00 a.m.

(ZENIT – 30 septiembre 2018).- El Santo Padre ha decidido invitar a todos los fieles, de todo el mundo, a rezar cada día el Santo Rosario, durante todo el mes mariano de octubre y a unirse así en comunión y penitencia, como pueblo de Dios, para pedir a la Santa Madre de Dios y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia del diablo, que siempre pretende separarnos de Dios y entre nosotros.

En los últimos días, antes de su partida a los Países Bálticos, el Santo Padre se reunió con el P. Fréderic Fornos S.I., Director internacional de la Red Mundial de Oración por el Papa, y le pidió que difundiera su llamamiento a todos los fieles del mundo, invitándoles a terminar el rezo del Rosario con la antigua invocación “Sub Tuum Praesidium”, y con la oración a San Miguel Arcángel, que protege y ayuda en la lucha contra el mal (ver Apocalipsis 12, 7-12).

La oración –afirmó el Pontífice hace pocos días, el 11 de septiembre, en una homilía en Santa Marta, citando el primer libro de Job-, es el arma contra el Gran acusador que “vaga por el mundo en busca de acusaciones”. Sólo la oración puede derrotarlo. Los místicos rusos y los grandes santos de todas las tradiciones aconsejaron, en momentos de turbulencia espiritual, protegerse bajo el manto de la Santa Madre de Dios pronunciando la invocación “Sub Tuum Praesidium”.

La invocación “Sub Tuum Praesidium” dice lo siguiente:

“Sub tuum praesidium confugimus Sancta Dei Genitrix. Nostras deprecationes ne despicias in necessitatibus, sed a periculis cunctis libera nos semper, Virgo Gloriosa et Benedicta”.

[Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!].

Con esta solicitud de intercesión, el Santo Padre pide a los fieles de todo el mundo que recen para que la Santa Madre de Dios, ponga a la Iglesia bajo su manto protector,  para  defenderla  de los ataques del maligno, el gran acusador, y hacerla, al mismo tiempo,  siempre más consciente de las culpas, de los errores, de los abusos cometidos en el presente y en el pasado y comprometida a luchar sin ninguna vacilación para que el mal no prevalezca.

El Santo Padre también ha pedido que el rezo del Santo Rosario durante el mes de octubre concluya con la oración escrita por León XIII:

“Sancte Michael Archangele, defende nos in proelio; contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. Imperet illi Deus, supplices deprecamur: tuque, Princeps militiae caelestis, Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo, divina virtute, in infernum detrude. Amen”.

[San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén].

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2:06:00 a.m.

«Doctora de la Iglesia, maestra del camino espiritual, con su virtud esta gran carmelita ha legado al mundo un excelso tratado de cómo sobrenaturalizar lo ordinario. Es la patrona de las misiones»

Su frágil apariencia y forma de expresión de algunos escritos, que pueden recordar un estilo un tanto infantil, a estas alturas, y con lo que se sabe de ella, no puede confundir a nadie. La gran Teresa de Lisieux era una mujer de una reciedumbre espiritual poco común. Fue doctora del amor en grado sublime, ciertamente heroico. Sobrenaturalizó las pequeñas cosas cotidianas, afrontando con decisión irrevocable por amor a Cristo las que más cuestan, las que interrumpen el flujo del amor a Dios y a los demás en cuestiones aparentemente nimias, sutiles, pero que esconden cierto grado de sufrimiento nada desdeñable. El camino espiritual que ha trazado con su virtud es un excelso tratado de cómo superarlas.

Tuvo una vida corta, intensa y entregada, rebosante de tanta ternura y de tal riqueza, que habría sido irreparable de todo punto no haber podido contar con su impresionante testimonio de amor. Por fortuna, dejó plasmada en su formidable Historia de un alma, además de hacerlo en sus cartas y escritos, la pasión que inundaba todo su ser en un gesto supremo de generosidad, culminando esta obra a punto de morir. Sembró el amor hasta que exhaló el último suspiro. Esta insigne carmelita, patrona de las misiones, continúa perfumando con su exquisita caridad el orbe entero.

Vino al mundo en Alençon, Francia, el 2 de enero de 1873. Tuvo el privilegio de nacer en un hogar de dos auténticos hijos de Dios, encumbrados por la Iglesia a los altares: Luís y Celia. Vio desfilar ante ella a sus hermanas María, Paulina y Celina, precediéndole en el Carmelo. Soñó con seguir sus pasos ardientemente, suplicó tanto, que al final obtuvo lo que deseaba. Tenía de su parte, además de la gracia divina, el apoyo de su padre; su madre ya había fallecido. Leonia, otra de sus hermanas, eligió a las religiosas de la Visitación. Como su fe no tenía fronteras, en julio de 1887 Teresa arrancó con su oración la conversión del condenado a muerte Pranzini. EsaNavidad la marcó a fuego. Comprendió que el Niño Dios se había hecho pequeño por amor a ella, para infundirle valor en su seguimiento. Y aunque tenía 15 años, su padre no dudó en conducirla ante el papa León XIII, a quien expuso con firmeza su deseo de ingresar en el Carmelo, lo cual se produjo en 1888.

Profesó en 1890, cuando su padre ya había enfermado, teniendo claro su objetivo de escalar las más altas cumbres del amor. Apuraba el tiempo, como si supiese que no se le concedería demasiado, orando, haciendo penitencia y aprovechando todos los momentos para mortificarse con cualquier circunstancia propiciada por la convivencia. Delicada, sensible y exquisita en su trato, sufría gestos que contravenían su visión de cómo debía ser la vida religiosa y los ofrendaba a Cristo. Según el precepto evangélico buscaba expresamente a las hermanas de trato más complejo y les dedicaba a conciencia lo mejor de sí. «Ahora comprendo que la caridad perfecta consiste en soportar los defectos de los demás, en no extrañarse de sus debilidades, en edificarse de los más pequeños actos de virtud que les veamos practicar. Pero, sobre todo, comprendí que la caridad no debe quedarse encerrada en el fondo del corazón». Llevó con espíritu ejemplar las bajas temperaturas del convento: –«he sufrido de frío en el Carmelo hasta morir»–, silenció su horror a determinados insectos, soportó con dulzura acusaciones infundadas sin justificarse, etc. Y cuando veía que su debilidad podía ponerla en grave aprieto faltando a la caridad, huía, haciendo de este gesto una victoria sobre su tendencia dominante. Era la expresión de su oración continua. «Para mí, orar consiste en elevar el corazón, en levantar los ojos al cielo, en manifestar mi gratitud y mi amor lo mismo en el gozo que en la prueba».  

Anhelaba el martirio: «Quería Jesús concederme el martirio del corazón o el martirio de la carne; preferiría que me concediera ambos». El primero le fue otorgado. Sin embargo, en un momento dado de su vida expresó: «He llegado a un punto en el que me es imposible sufrir, porque todo sufrimiento es dulce». En 1893 fue designada ayudante de la maestra de novicias. Desconocían que vivía una intensa aridez. Y es que estaba tan centrada en la Eucaristía que era hartamente difícil imaginarlo. Sabía que la vivencia de la virtud sin la gracia de Dios es imposible. Humildemente escribió: «Yo soy un alma minúscula, que solo puede ofrecer pequeñeces a nuestro Señor». Con esas «pequeñeces» iluminó el camino de la perfección y se convirtió en maestra de la infancia espiritual. «La santidad no consiste en esta o la otra práctica, sino en una disposición del corazón que nos hace humildes y pequeños entre los brazos de Dios, conscientes de nuestra flaqueza y confiados hasta la audacia en su bondad de Padre».

En 1894 murió su padre, y a finales de ese año comenzó a escribir la Historia de un almapor indicación de la madre Inés de Jesús, su hermana Paulina. En 1895 se sintió llamada a ofrendarse al amor misericordioso. Poco después experimentó la más alta intensidad del mismo, la «herida de amor». Acogió con entusiasmo la misión de acompañar espiritualmente a Bellière, que se preparaba para ser misionero, y en 1896 la del padre Roulland que se hallaba en misiones en el extranjero. En Semana Santa de ese año sufrió los primeros ataques de hemoptisis, y entró en la «noche de la fe», que perduró hasta el fin de sus días.

En 1897, ya gravemente enferma, la madre María de Gonzaga le indicó que continuase el manuscrito de su vida. El 8 de julio de ese año fue conducida a la enfermería. En el Cuaderno amarillo se constata la inmensa riqueza que continúo legando en el lecho del dolor. Allí entregó su vida el 30 de septiembre, exclamando: «Oh, le amo…»Como vaticinó, tras su partida hizo «caer una lluvia de rosas». Pío XI la beatificó el 29 de abril de 1923, y la canonizó el 17 de mayo de 1925. Juan Pablo II la proclamó doctora de la Iglesia el 19 de octubre de 1997.

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10:40:00 a.m.

Vaticano, 29 Sep. 18 (ACI Prensa).-
La Santa Sede informó este sábado que el tema de para la 53° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales a celebrarse en 2019 será “Somos miembros los unos de los otros (Ef 4,25). De las ‘communities’ a las comunidades”.

El Mensaje del Papa Francisco para este día se publica tradicionalmente en la festividad de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas, cada 24 de enero, y la Jornada se celebra siempre el domingo antes de Pentecostés. En esta ocasión será el 2 de junio de 2019.

En un comunicado emitido este 29 de septiembre, se informa que el tema de la próxima Jornada de las Comunicaciones “subraya la importancia de restituir a la comunicación una perspectiva amplia, fundada sobre la persona; y pone el acento en el valor de la interacción, entendida siempre como diálogo y oportunidad de encuentro con los demás”.

De esta forma, -continúa el texto- se solicita “una reflexión sobre el estado actual y sobre la naturaleza de las relaciones en Internet, para recomenzar desde la idea de comunidad como red entre las personas en su totalidad”.

“La metáfora de la red como comunidad solidaria implica la construcción de un ‘nosotros’ basado en la escucha del otro, en el diálogo y, por consiguiente, en el uso responsable del lenguaje”, añade.

Ya en su primer mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, en 2014, el Papa hizo un llamado para que Internet fuese “un lugar rico en humanidad: no una red de cables, sino de personas humanas”.

La elección del tema del mensaje de 2019 confirma la atención del Papa Francisco hacia los nuevos ambientes comunicativos y, en especial, hacia las redes sociales, en las que el Pontífice está presente en primera persona a través de la cuenta @Pontifex en Twitter y el perfil @Franciscus en Instagram.

9:25:00 a.m.

Vaticano, 29 Sep. 18 (ACI Prensa).-
El Papa Francisco ha invitado a los fieles de todo el mundo a rezar el Rosario todos los días del mes mariano de octubre, pidiendo la intercesión de la Virgen María y San Miguel Arcángel para que protejan la Iglesia del demonio en estos tiempos de crisis.

En un comunicado emitido por la Santa Sede este 29 de septiembre, se expresa el pedido del Pontífice para que todo el pueblo de Dios se una “en comunión y penitencia” y rece por protección ante las acechanzas del maligno, “que siempre pretende separarnos de Dios y entre nosotros”.

El texto precisa que, “antes de su partida a los Países Bálticos, el Santo Padre se reunió con el P. Fréderic Fornos, Director internacional de la Red Mundial de Oración por el Papa, y le pidió que difundiera su llamamiento a todos los fieles del mundo, invitándoles a terminar el rezo del Rosario con la antigua invocación ‘Sub Tuum Praesidium’, y con la oración a San Miguel Arcángel, que protege y ayuda en la lucha contra el mal”.

El Papa dijo en una homilía en Santa Marta del 11 de septiembre, que esta oración es “el arma” contra el demonio y que solo con la oración se le puede derrotar.

“Los místicos rusos y los grandes santos de todas las tradiciones aconsejaron, en momentos de turbulencia espiritual, protegerse bajo el manto de la Santa Madre de Dios pronunciando la invocación ‘Sub Tuum Praesidium’”, aseguró.

La oración Sub Tuum Praesidium es la siguiente: “Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!”.

El comunicado sostiene que, con esta solicitud de intercesión, el Papa pide a los fieles que recen para que María “ponga a la Iglesia bajo su manto protector”, y no solo la defienda, sino que la haga “más consciente de las culpas, de los errores, de los abusos cometidos en el presente y en el pasado y comprometida a luchar sin ninguna vacilación para que el mal no prevalezca”.

La otra oración que pide rezar el Santo Padre al finalizar cada Rosario, es la de San Miguel Arcángel creada por el Papa León XIII: “San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén”.

En una entrevista concedida a Vatican News, el P. Frédéric Fornos, explicó que “esta petición llega ahora, en particular, tras estos últimos meses donde la Iglesia vive situaciones difíciles, entre ellas, han aparecido con mucha más fuerza que antes, abusos sexuales, abusos de poder y de conciencia por parte de clérigos, personas consagradas y también laicos; sumando así divisiones internas”.

La Red Mundial de Oración del Papa iniciará el pedido de oración del Santo Padre el 1 de octubre, día de Santa Teresita de Lisieux, rezando a lo largo de todo el mes.

8:25:00 a.m.

Vaticano, 29 Sep. 18 (ACI Prensa).-
Este sábado en una audiencia con la Asociación Nacional de la Policía del Estado de Italia, el Papa Francisco recordó que cada vez que es cometida una injusticia, los primeros afectados son los pobres y a quienes se les reconoce como los “últimos” de una sociedad.

“Cuando faltan la legalidad y la seguridad, los más débiles son los primeros en ser dañados, porque tienen menos medios para defenderse y abastecerse por sí mismos. De hecho, cada injusticia afecta sobre todo a los más pobres, y a todos aquellos que de diversas maneras pueden llamarse ‘últimos’”, dijo el Santo Padre en su discurso a la policía italiana este 29 de septiembre en el Aula Pablo VI del Vaticano.

Al referirse a los “últimos”, explicó que se trata de aquellas personas que “abandonan sus tierras debido a la guerra y la miseria, y deben comenzar desde cero en un contexto completamente nuevo”; “aquellos que han perdido sus hogares y trabajos, y están luchando por mantener a sus familias”; y aquellos “que viven marginados y enfermos, o son víctimas de la injusticia y el abuso”.

“Estén cerca de los últimos cuando intentan prevenir la delincuencia y trabajar contra el bulismo y el fraude; cuando pongan su tiempo y su energía al servicio de la formación de los jóvenes y de la supervisión de las escuelas, de la protección del territorio y del patrimonio artístico; en la organización de conferencias y en la formación de una ciudadanía más activa y consciente”, reconoció el Papa.

En ese contexto, enfatizó que cuando no es difundida “una cultura de legalidad, respeto y seguridad”, “ningún contexto social puede lograr el bien común, y tarde o temprano se convertirá en una maraña de intereses personales”.

“El bien de una sociedad, de hecho, no viene dado por el bienestar de la mayoría o por el respeto de los derechos de ‘casi todos’. Por el contrario, se otorga por el bien de la colectividad como un grupo de personas, de modo que, mientras alguien sufra, ‘todos los miembros sufren con él’”, acotó el Pontífice.

En otro momento de su discurso, agradeció a la policía por el mensaje de solidaridad que transmiten “en un compromiso a menudo oculto”.

“De hecho, con tu compromiso contribuyes a la inserción, en la mezcla de la sociedad, del fermento de la igualdad y de la fraternidad, que nunca deja de producir su fruto”, añadió el Santo Padre, recordando también los valores que fueron transmitidos por el Evangelio en los primeros siglos del cristianismo.

“Del mismo modo – precisó el Pontífice– el mensaje de un Dios que muere en la cruz sin acusar, sino perdonando, y aceptando el sufrimiento y la humillación por amor, ha derribado la jerarquía de valores y ha dado una nueva dignidad a los abandonados y excluidos. Es más, el actuar de Jesús en relación a las mujeres, los enfermos y los niños marcaron un profundo punto de inflexión cultural con respecto a todo lo que vino ‘antes de Cristo’, y tachado de injusto, para los siglos futuros, cualquier actitud de violencia o desinterés hacia estas categorías de personas”.

Finalmente, pidió a la policía que siempre siga el ejemplo de su patrono, San Miguel Arcángel, “que se opone a cualquier cosa que daña o destruye el hombre”.

“Gracias por el trabajo que llevan a cabo con tanta dedicación, y pidiendo sus oraciones por mí, invoco sobre su Asociación y todos sus miembros la bendición y la protección de Dios”, concluyó.

7:03:00 a.m.

«Ante el cadáver de una emperatriz, este gran jesuita con numerosos títulos nobiliarios, que también fue ejemplar esposo y padre, comprendió la futilidad de la vida y se convirtió. Fue el tercer prepósito general de la Orden»

Como es sabido, la memoria de Francisco de Borja viene celebrándose en España el 3 de octubre, pero las biografías ofrecidas en esta sección de ZENIT se rigen rigurosamente por las fechas insertas en Santi, beati e testimoni que le incluye en el día de hoy (también lo hace el Martirologio romano), por lo cual se respeta el mismo criterio seguido en otros casos similares al suyo.

Era hijo del III duque de Gandía, Valencia, España, donde nació el 28 de octubre de 1510, y bisnieto del papa Alejandro VI. Tuvo seis hermanos de padre y madre, y cuando su progenitor contrajo segundas nupcias, engendró doce vástagos más. Así que formaba parte de una larga descendencia. Perdió a su madre a la edad de 9 años, cuando ya habían apreciado en él virtudes singulares para su edad, marcada por la inocencia y la piedad. Precisamente los dones que advirtió en él, indujeron a su tío materno Juan de Aragón, arzobispo de Zaragoza, a llevárselo con él proporcionándole una excelente formación integral.

Por expreso deseo de su padre llegó a la corte cuando tenía 12 años. Contrajo matrimonio con la portuguesa Eleanor de Castro a los 19, y de esta unión nacieron ocho hijos. Con la prematura muerte de la emperatriz Isabel de Portugal, a la que había servido fielmente, se produjo una inflexión en su acontecer. Tras contemplar el rostro marchito, cuando yacía en su lecho mortuorio, profirió esta apasionada exclamación: «¡No serviré nunca más a un señor que se pueda morir!». Era más que una declaración de intenciones. Habiendo comprendido la futilidad de la vida, selló su acontecer. Él mismo lo recordaba periódicamente en su diario: «Por la emperatriz que murió tal día como hoy. Por lo que el Señor obró en mí por su muerte. Por los años que hoy se cumplen de mi conversión».

En 1539 –el mismo año en el que falleció Isabel, y siendo ya marqués de Lombay– el emperador lo designó virrey de Cataluña. Sin embargo, ni estos títulos, y otros que obtuvo, como el ducado de Gandía y el de Grande de España, ni la vanidad de la corte, ensombrecieron su piedad, la que en su infancia le hizo aspirar a la vida monástica, anhelo truncado por sus padres que lo destinaron a servir en Tordesillas. Por eso, tal circunstancia, aparte de la experiencia que le deparó y del vínculo conyugal que le unió a Eleanor, como no disipó sus anhelos, permanecieron vivos en su interior. Así, al establecerse en Barcelona, tomó contacto con san Pedro de Alcántara y con el beato jesuita Pedro Fabro. Este religioso fue decisivo en su vida. Puede que al conocerlo recordara el doloroso episodio que había presenciado en Alcalá de Henares cuando tenía 18 años. El hecho que le impactó fue ver a un hombre conducido ante la Inquisición; se trataba de Ignacio de Loyola.

Francisco se convirtió en bienhechor de la Compañía y además fundó un colegio en Gandía. Su conducta evangélica chocaba con el ambiente; sus convicciones suscitaban recelos entre algunas personas relevantes que quizá pensaron que no era oportuno mezclar la fe con el trabajo. Pero seguía el dictado de su espíritu y nada de ello hizo mella en él. Enfermó Eleanor y suplicó al cielo por ella. Una locución divina le advirtió: «Tú puedes escoger para tu esposa la vida o la muerte, pero si tú prefieres la vida, ésta no será ni para tu beneficio ni para el suyo». Con mucho dolor y lágrimas expresó: «Que se haga vuestra voluntad y no la mía». Ella murió en 1546; su hijo pequeño tenía 7 años. Coincidió que pasó el padre Fabro por Gandía y, sin perder más tiempo hizo los ejercicios espirituales, y emitió los votos de perfección ese mismo año de 1546. Con ellos se comprometía a integrarse en la Compañía.

En Roma Ignacio acogió con gozo la noticia, pero puso una nota de prudencia aconsejándole que aplazase su ingreso efectivo hasta solventar el tema de la educación de su prole, y que tuviese cautela evitando airear su decisión. Al año siguiente, con la anuencia del santo, Francisco emitió los votos privadamente. Por fin, en agosto de 1550, después de renunciar a sus títulos y dejar a sus hijos enderezados, viajó a Roma para hablar con el fundador de la Compañía, y se vinculó a ella para siempre. En mayo de 1551 recibió el orden sacerdotal en Oñate, y celebró su primera misa en Vergara. Carlos V lo propuso como cardenal, pero él rehusó. Era un hombre bueno, humilde, austero, se entregaba a las mortificaciones y a duras penitencias; no esquivaba los momentos de humillación. Llegó a sentirse más indigno que Judas, a quien el Redentor le había lavado los pies, considerándole por ello con una dignidad superior a la suya.

Durante un tiempo estuvo en Oñate realizando tareas domésticas sencillas, forjándose en la vida religiosa, sufriendo por amor a Cristo muchos instantes de contrariedad porque fue tratado con más severidad de lo acostumbrado dada su antigua condición nobiliaria. Después inició una ardiente evangelización por las localidades colindantes, extendiendo el campo de acción a Castilla, Andalucía y Portugal. Tenía dotes extraordinarias para la organización, virtud y gran celo apostólico; era devotísimo de la Eucaristía y de la Virgen.

En 1566 tras el óbito del padre Laínez se convirtió en el prepósito general de la Compañía. Fundó más de una veintena de colegios en España, construyó en Roma la iglesia de San Andrés en el Quirinale, impulsó el noviciado y el Colegio Romano, puso las bases para la construcción del Gesùy logró que la Compañía se expandiera por distintos continentes, entre otras acciones. Sometió a consideración de Pío V la creación de la Congregación para la Propagación de la Fe.Escribió tratados espirituales, y auxilió a los afectados por la peste que asoló Roma en 1566. Dos días antes de morir expresó su deseo de volver al santuario de Loreto. Su fallecimiento se produjo en Roma el 1 de octubre de 1572. Urbano VIII lo beatificó el 23 de noviembre de 1624. Clemente X lo canonizó el 12 de abril de 1671.

La entrada San Francisco de Borja, 30 de septiembre se publicó primero en ZENIT - Espanol.

5:29:00 a.m.

EUROPA/FRANCIA - Mons. Dal Toso inaugura el Congreso Misionero: “el hombre de hoy necesita el Evangelio”

Parigi (Agencia Fides) – El Arzobispo Giovanni Pietro Dal Toso, Secretario adjunto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y Presidente de las Obras Misionales Pontificias, ayer por la tarde, 28 de septiembre, inauguró en París, el Congreso Misionero que reunirá durante los próximos tres días a sacerdotes y laicos franceses para reflexionar juntos sobre la evangelización en el país y sobre como proponer la fe hoy en día.
Este congreso se viene realizando desde el 2015, el último fin de semana de septiembre, con la ayuda de las Obras Misionales Pontificias de Francia. Los grandes aspectos sobre los que trata el Congreso del 2018 giran en torno a temas fundamentales como realizar una pastoral parroquial completamente misionera; como anunciar a Jesucristo entre las nuevas generaciones, en el ámbito social y político, en los espacios públicos; como pueden los matrimonios cristianos ser imagen del amor de Dios.
Mons. Dal Toso, alegrándose por esta experiencia misionera, la ha definida “un signo de vitalidad,
un signo de que la Iglesia se está moviendo en la dirección que el Papa Francisco ha indicado desde el inicio de su pontificado con la exhortación apostólica Evangelii Gaudium”. Luego ha dividido su intervención en tres etapas: la Iglesia misionera, el contenido de la misión, la misión y la cultura.
Citando los resultados de una encuesta reciente de un conocido instituto de investigación, según el cual en Europa solo el 27% de los encuestados cree en el Dios revelado en las Escrituras, el Arzobispo ha destacado “la necesidad de la misión” hoy en día: “debemos dar al hombre la experiencia de Dios que lo ama, para que este hombre, esta mujer, pueda aprender a amar plenamente”. Llevar el Evangelio, la buena nueva que es Cristo, es decir, evangelizar, es tarea de la Iglesia. “Estamos en la Iglesia y Dios ha querido que la Iglesia se manifestara al hombre, y también al hombre de hoy, al que Dios quiere salvar. Esta es la única razón por la cual existe la Iglesia, solo para evangelizar”.
El presidente de las Obras Misionales Pontificias también ha subrayado que “la misión de evangelización que la Iglesia ha recibido de Cristo no es una misión abstracta o teórica”, sino que se concreta a través del testimonio. El Concilio Vaticano II insistió en la “responsabilidad misionera del Pueblo de Dios en su conjunto” y para mantener viva esta responsabilidad de toda la Iglesia hacia la misión, el Papa Francisco ha querido convocar un Mes Misionero Extraordinario, en octubre de 2019. “Este deber misionero une la Iglesia local a la Iglesia universal”, ha dicho citando el Catecismo de la Iglesia Católica y las Escrituras, y destacando que Jesucristo “ha querido una sola Iglesia”, que encuentra su sustancia y sus elementos constitutivos en cada Iglesia local, como subraya el Concilio.
“La insistencia en el hecho de que la Iglesia está llamada a ser misionera no debe hacernos descuidar una cuestión fundamental – ha continuado-. ¿En qué consiste la misión? Jesús, enviando a sus discípulos después de su resurrección, indica claramente el propósito de la misión: enseñar y bautizar. Por lo tanto, podríamos resumir en un doble movimiento el 'centro' de la misión: la proclamación y el sacramento que marca la conversión”.
En la última parte de su discurso, Mons. Dal Toso ha propuesto una reflexión sobre la relación con la cultura, que en Europa ha tenido como catalizador a la fe cristiana. “¿Podemos decir que el hombre secularizado se ha vuelto más feliz, más libre, más realizado, más sensible a sus hermanos porque se ha liberado de Dios y de su Iglesia? ¡No lo creo! La misión de la Iglesia es salvar al hombre, es decir, dar a su cultura un rostro completamente humano. La Iglesia salva al hombre al proclamarle el Evangelio. El hombre de hoy necesita este evangelio para renovarse y renovar el mundo en el que vive, porque la fe vivida se convierte en cultura”. (SL) (Agencia Fides 29/9/2018)


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5:04:00 a.m.

ÁFRICA/CONGO RD - El cobalto, un mineral estratégico para los coches eléctricos, ¿permitirá el despegue económico del país?

Kinshasa (Agencia Fides) - Los nuevos automóviles eléctricos representan una oportunidad para la República Democrática del Congo, que suministra más de dos tercios de la producción mundial de cobalto, un mineral esencial para la construcción de las baterías de estos automóviles.
En marzo, el gobierno de la República Democrática del Congo revisó el código de minería que declara el cobalto como un mineral estratégico, permitiendo un aumento del 2% al 10% del impuesto que el Estado recauda para su extracción.
La revisión del código minero ha sido el tema central de la tercera edición de la conferencia minera de la República Democrática del Congo celebrada del 12 al 14 de septiembre en Kolwezi, capital de la provincia de Lualaba.
La conferencia ha contado con la asistencia de una representación de la Comisión Episcopal de Recursos Naturales (CERN) dirigida por el Secretario Ejecutivo, el Dr. Henri Muhiya quién refiriéndose al nuevo código, ha subrayado que “si se aplica correctamente, el país podrá obtener ingresos que le permitirán desarrollarse y resolver los problemas de la población”.
En su discurso durante la conferencia, el Secretario Ejecutivo de la CERN ha manifestado su esperanza en que los congoleños puedan participar del capital social de las empresas mineras, así como en la implementación efectiva de la exclusividad de la concesión de los permisos de explotación a compañías de derecho congoleñas. Este dispositivo, según Henri Muhiya, permitirá que las comunidades locales consigan puestos de trabajo. Además ha recordado a las empresas sus responsabilidades sociales y ambientales.
El doctor Muhiya ha ilustrado el trabajo de la CERN que se basa en “observatorios locales de recursos naturales”. Estas instalaciones ayudan a la CERN a educar e informar a la población, así como a recopilar datos sobre las actividades mineras locales. A partir de la recopilación de datos de todo el país, la CERN produce estadísticas e informes que se difunden a nivel nacional e internacional.
La República Democrática del Congo ha sido definida como un “escándalo geológico” debido a la inmensa riqueza mineral que posee y la enorme pobreza de su población. Además del cobalto y el cobre, la República Democrática del Congo es rica en bauxita, carbón, coltán, diamantes, hierro, metano, manganeso, oro, petróleo, pizarra bituminosa, niobio, níquel-cromo, fosfato y estaño. (L.M.) (Agencia Fides 29/9/2018)


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4:24:00 a.m.

Maumere (Agencia Fides) – El violento terremoto que este 28 de septiembre ha devastado la isla indonesia de Sulawesi ya se ha cobrado la vida de más de 384 víctimas, además de cientos de heridos y desaparecidos, en un balance que todavía es provisional. La zona más afectada es la de Palu, capital de la provincia de Sulawesi Central que, con una población de más de 300 mil habitantes, es una de las ciudades principales de la isla. El tsunami posterior ha exacerbado la situación y creado problemas con las comunicaciones ya que se ha cortado la electricidad y esto obstaculiza los esfuerzos de búsqueda y rescate. Varios edificios se han derrumbado debido a las olas de hasta tres metros de altura.
“Indonesia es una nación muy grnade y nuestra comunidad, en Flores, está a miles de kilómetros del epicentro. Estamos intentando ponernos en contacto con nuestros hermanos de comunidad para que a su vez puedan darnos algunas actualizaciones y preparar las intervenciones”, dice el padre Aris Miranda, director ejecutivo de la Camillian Disaster Service International (CADIS), fundación de los padres camilos que trabaja en los contextos más vulnerables.
“El área afectada por el terremoto está muy lejos de nuestra isla de Flores, donde no se ha registrado ninguna sacudida. Las noticias aún no son muy claras, pero esperamos poder comprender hoy de forma más precisa como es la situación: expresamos nuestra solidaridad y aseguramos nuestras oraciones a los hermanos afectados”, agrega el padre Luigi Galvani, misionero camilo en Maumere.
Hace un mes la Camillian Disaster Service International (CADIS), predispuso una intervención para la población de Lombok, isla en la provincia de Nusa Tenggara Occidental, que también se vio afectada por un terremoto. En Lombok el seísmo ha destrozado miles de casas, escuelas, lugares de culto, oficinas gubernamentales, servicios públicos, carreteras, red eléctrica y de abastecimiento de agua. (AP) (29/9/2018 Agencia Fides)


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AMÉRICA/ESTADOS UNIDOS - Encuentro de Pastoral hispana: “Los católicos latinos son una bendición para la iglesia en los Usa”

Grapevine (Agencia Fides) - “La Providencia de Dios ha querido que este importante evento se realizara en un momento tan difícil para la Iglesia de Dios en los Estados Unidos”. Lo ha comentado el presidente de la Comisión Pontificia para América Latina, Guzmán Carriquiry, hablando sobre el V Encuentro Nacional Pastoral de Pastoral Hispana/Latina organizado en los últimos días por la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (Usccb) en Grapevine (Texas) en la que han participado alrededor de 3.000 delegados.
Durante el Encuentro, del 20 al 23 de septiembre, se han realizado reuniones, conferencias, trabajos en grupo y celebraciones en presencia de 157 obispos. Ha sido la culminación de un proceso de trabajo de cuatro años a nivel local, diocesano y regional, en el que se han involucrado 250 mil personas y se ha dado formación a más de 26 mil nuevos líderes.
Los Obispos, al comienzo del proceso, habían alentado el trabajo con estas palabras: “Los católicos hispanos son una bendición de Dios y una presencia profética que ha transformado muchas diócesis y parroquias en comunidades de fe más acogedoras, vibrantes y evangelizadoras”.
La iniciativa, titulada “Discípulos Misioneros: Testigos del Amor de Dios”, ha tenido como objetivo identificar las necesidades y aspiraciones de los católicos hispanoamericanos, desarrollar programas de formación apropiados, promover el liderazgo latino, invitar a todos los católicos a acompañarlos, comprometerse en “compartir y celebrar las Buena Nueva y ser levadura del Reino de Dios”. Entre las prioridades pastorales que se han identificado está el servicio a los jóvenes y adolescentes, junto con la necesidad de “salir al encuentro de los que están al borde del camino”.
“Los latinos” no cuentan con una presencia significativa entre los líderes de las parroquias o en las diócesis de los EE. UU.”, ha observado Monseñor José Gómez, Arzobispo de Los Ángeles, durante el evento. Para el prelado, nacido en México, es fundamental que crezca entre ellos “un liderazgo en la vida eclesial”. “Hablar un idioma común entre los blancos y los latinos es esencial para el futuro de la Iglesia en los EE. UU.”, ha agregado el obispo Michael Olson, al frente de la diócesis de Fort Worth, manifestando su esperanza de que “todos pongan de su parte ya que la unidad requiere conversión”.
La experiencia de la comunidad hispana podría ser una lección para toda la Iglesia en los Estados Unidos, a través de “muchas ideas sobre cómo hacer catequesis, sobre cómo acompañar a las personas en dificultad, sobre cómo mantener unidas a las familias”, ha comentado Monseñor. Daniel Flores, Obispo de Brownsville.
El trabajo realizado hasta el momento comienza a despertar “una visión de mayor protagonismo, no solo para la comunidad sino también para toda la Iglesia”, escribe Jorge Domínguez-López en “Nuestra voz”, un medio de comunicación en español de la misma diócesis.
Hoy, viven en los Estados Unidos 75 millones de católicos (en 1965 había 48.5 millones) y los hispanos contribuyen con un 71% al crecimiento de la población católica que vive en el país desde 1960. Hoy, de 325,7 millones de habitantes, 52 millones (sin contar los ilegales) son latinos. Entre ellos, el 68% son católicos. (SM) (Agencia Fides 29.09.2018)


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ASIA/TIERRA SANTA - Una casa-familia en Jerusalén para los hijos de los migrantes

Jerusalén (Agencia Fides) - La primera casa-familia de la Comunidad del Papa Juan XXIII en Tierra Santa ha abierto sus puertas en Jerusalén, en el Vicariato de Santiago de los católicos de lengua hebrea en Israel. “Para nosotros es muy significativo abrirnos a la acogida de los más pobres en la tierra de Jesús, quién es amigo de los pobres”, explica en una nota enviada a la Agencia Fides Giovanni Paolo Ramonda, presidente de la Comunidad de Don Benzi.
Monseñor Pierbattista Pizzaballa OFM, Administrador Apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén, acompañado por el vicario padre Rafic Nahra y por el ex vicario padre David Neuhaus, han estado presentes en la inauguración, ya que han sido grandes promotores del proyecto.
Antonio de Filippis, responsable del proyecto para la Comunidad Papa Juan XXIII explica a Fides:
El Vicariato de Santiago nació de un grupo de judíos convertidos al catolicismo y luego se ha enriquecido con la llegada de muchos inmigrantes, que no hablan árabe. De este modo estamos aquí en Israel para hacer Iglesia con la minoría católica de habla hebrea. Es una experiencia de identidad israelí importante, que nos ayuda como católicos en la recuperación de las interpretaciones hebreas del Antiguo Testamento. Nos regocijamos en el encuentro silencioso entre estas dos identidades, una Iglesia discreta que promueve el encuentro en 4 parroquias”.
El Vicariato de Santiago trabaja dentro del Patriarcado Latino en la pastoral y en la atención a los inmigrantes. Como parte de este compromiso está la apertura de la nueva casa-familia, cuyo proyecto esta en marcha desde febrero. Comenzamos con la acogida sólo durante el día de 3 niños filipinos, hijos de inmigrantes, ahora hemos llegado a acoger 5 menores a tiempo completo.
“La relación con estos niños es muy difícil, son niños heridos”, explica Barbara Branchetti entre los voluntarios que trabajan en el hogar familiar. Bárbara, que es una enfermera de 39 años, conoció la Comunidad Papa Juan XXIII en 2012 gracias a un curso misionero y después de dos experiencias de misión, aceptó con entusiasmo la propuesta de venir a Jerusalén.
Para responder adecuadamente a las nuevas necesidades pastorales, al servicio de los migrantes y refugiados, en mayo de 2018 el Patriarcado Latino estableció una “parroquia personal” para todos los migrantes y refugiados en Israel y un Vicariato Episcopal específico para migrantes y refugiados. El arzobispo Pizzaballa explica que el objetivo común es “garantizar un servicio pastoral completo a todos los que están lejos de nuestras iglesias, pero que, a pesar de las difíciles circunstancias sociales en las que viven, quieren recibir un acompañamiento eclesial”. Con estas iniciativas, el patriarcado pretende responder a las necesidades de una comunidad eclesial que durante varios años se ha enriquecido con las decenas de miles de extranjeros que viven permanentemente en nuestro territorio y que llenan nuestras iglesias: filipinos, indios, ciudadanos de Sri Lanka y muchos otros que, como observa Pizzaballa, “se ha convertido en una parte integral de nuestra comunidad”. En los últimos años, también han llegado refugiados de Sudán del Sur y Eritrea. (PA) (Agencia Fides 29/9/2018)


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2:49:00 a.m.

NEWS ANALYSIS/OMNIS TERRA - La primera misión fundada en la Cuba de Castro cuenta con 17 años de presencia franciscana

La Habana (Agencia Fides) - Los frailes franciscanos conventuales fueron la primera comunidad religiosa que entró de nuevo en Cuba después de 1959, es decir, desde el comienzo de la Revolución. Los frailes están presentes en Matanzas y en la Habana desde 2009. Viven al servicio de la iglesia, adaptándose a las exigencias locales: su principal campo de trabajo ha sido el servicio pastoral, sobre todo porque es difícil trabajar en otros sectores.
El padre franciscano Angelo Di Giorgio OFM Conventual habla sobre los primeros diecisiete años de la "Delegación Nuestra Señora de la Caridad del Cobre", la primera misión cubana desde el comienzo de la "Revolución", en el libro "Presencia de los Hermanos Menores Conventuales en Cuba desde 2001" que ha sido publicado recientemente y recibido por la Agencia Fides. Y lo define así: Un "nuevo capítulo en la historia de la misión", escrito con "páginas de nueva evangelización y de presencia franciscana en una tierra sedienta de libertad, justicia social y paz" "incluso en medio de tantas dificultades".
El franciscano explica: "La apertura de la isla caribeña coincidió con un momento histórico particular; la visita apostólica de San Juan Pablo II", el 21 de enero de 1998, primera visita de un Papa al territorio cubano (luego bendecida también por la de otros dos sucesores de Pedro). "Ellos tuvieron una brillante intuición, -continúa el p. Angelo, responsable de la animación misionera de la provincia italiana San Francisco - obtuvieron el permiso de las autoridades locales para permitir que 30 sacerdotes entrasen para encargarse de la actividad pastoral". "Antes de esto, solo podía entrar un sacerdote para ocupar un puesto vacante".
La Orden "tomó esta oportunidad al vuelo, aceptando la invitación del Papa" y envió a los primeros tres frailes desde la provincia de le Marche (Italia), quienes el 6 de noviembre de 2001 establecieron la comunidad de Matanzas (...)


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7:35:00 p.m.

NUEVA YORK, 28 Sep. 18 (ACI Prensa).-
Mons. Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados y Jefe de la Delegación de la Santa Sede ante Naciones Unidas, pidió a la comunidad internacional trabajar en soluciones políticas reales y sostenibles a la crisis y escalada de violencia que vive República Centroafricana.

En su discurso, pronunciado en Nueva York este 28 de septiembre, en el marco del 73° período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, aseguró que “la crisis política y humanitaria actual en la República Centroafricana sigue siendo motivo de gran preocupación para la Santa Sede”.

La situación del país africano, lamentó, “revela en gran medida la incapacidad de la comunidad internacional de reunir la voluntad política para abordar con eficacia un conflicto con consecuencias tan devastadoras”.

“En lugar de ser testigos de claros signos de progreso y mejora, la situación desde la reunión ministerial de alto nivel celebrada el año pasado ha registrado una dramática escalada de violencia. Las regiones en el noroeste y el centro del país continúan en un tenso conflicto y el área en el suroeste ha sido, lamentablemente, escenario del aumento de los combates”.

Mons. Gallagher señaló que las consecuencias de las tensiones durante años en República Centroafricana han provocado “estragos en la vida de millones de civiles, dejando tras de sí miles de víctimas y cientos de miles de desplazados internos y refugiados que huyen a los países vecinos de Camerún, Chad, la República Democrática del Congo y la República del Congo”.

“Como es habitual, las mujeres y los niños son a menudo las primeras víctimas de las situaciones de conflicto. Casi la mitad de la población de la República Centroafricana, aproximadamente 2.500.000 personas, necesitan apoyo humanitario básico y de esta cifra, aproximadamente 1.300.000 son niños”.

El Prelado hizo un llamado a la Misión de Estabilización Integrada Multidimensional de las Naciones Unidas en la República Centroafricana (MINUSCA) “a redoblar sus esfuerzos para garantizar los derechos humanos de todos los ciudadanos, protegiéndolos de la agresión armada y de otros abusos que violan su dignidad humana, sin discriminación alguna de condición social o afiliación religiosa”.

“En este contexto, la Santa Sede sigue preocupada por el problema del tráfico ilegal de armas. Por lo tanto, se deben tomar medidas contundentes para superar esta grave situación”, señaló.

Mons. Gallagher aseguró también que “la comunidad internacional tiene la gran responsabilidad de brindar el respaldo necesario para facilitar la estabilización del Gobierno nacional y sus órganos de tal manera que se supere la corrupción institucional, se garantice el estado de derecho y sean disponibles los servicios sociales esenciales, incluidos la asistencia sanitaria básica y la educación, sin discriminación”.

Por su parte, dijo, “la Iglesia Católica y sus organizaciones en el campo han participado y continuarán participando incansablemente en los esfuerzos humanitarios absolutamente necesarios en la República Centroafricana”.

“La Santa Sede no deja de reiterar fuertemente que la paz nunca se logra a través de la violencia” indicó, y subrayó que “la única manera de alcanzar la estabilidad necesaria” es “el diálogo honesto, basado en la buena fe y abierto al perdón y la reconciliación”.

Mons. Gallagher recordó además que el Papa Francisco, en su visita apostólica a República Centroafricana en 2015, “fue claro en su llamamiento de que cristianos y musulmanes, de hecho, todos los creyentes, deben ‘permanecer unidos para que cese toda acción que, venga de donde venga, desfigura el Rostro de Dios’”.

1:23:00 p.m.

«Un ingeniero químico brillante con un futuro prometedor junto a su novia. Joven enamorado de Cristo que aconsejaba ser apóstoles de alpargata huyendo de las comodidades. Fue mártir de la fe en la guerra civil española de 1936»

Hoy se celebra la festividad de los santos arcángeles Gabriel, Miguel y Rafael. Y junto a otros santos y beatos, la vida de Francesc, uno de los mártires de la fe que cayeron en el transcurso de la trágica contienda española de 1936. Como todos los que sucumbieron en ella, tenía sus anhelos particulares, sueños que se vieron truncados de la noche a la mañana. Era un joven de su tiempo, ejemplar, atractivo, brillante ingeniero químico, con un proyecto de vida en común fraguado con su novia Mariona, sustentado en una vida espiritual sólida. Miraba a su alrededor con los ojos de Cristo y ese fue el legado más preciado que nos ha dejado a todos.

Nació en Alicante, España, el 10 de abril de 1914. Era el benjamín de tres hermanos; único varón. Dios había escuchado los ruegos de Teresa, su madre, que pedía un hijo «guapo y santo». Quedó huérfano de padre al poco tiempo de nacer, y Teresa se instaló con sus tres vástagos en Lérida. Ocho años más tarde, su actividad laboral como maestra de escuela, una vez ganadas las oposiciones condujo a todos a diversas localidades hasta que en el otoño de 1923 se establecieron en Juneda y allí hizo Francesc su primera comunión en 1924. Estudió con los maristas de Lérida en régimen de internado, y no perdía ocasión para hacer todo el bien posible a su alrededor. No era un joven pusilánime, precisamente, aunque su fuerte carácter iba quedando neutralizado con la educación y formación que recibía. Era muy devoto de la Eucaristía y de la Virgen María; los tres hermanos la tomaron por Madre, a iniciativa de Francesc, cuando murió Teresa en 1929 a consecuencia de una enfermedad que no fue tratada convenientemente.

Acogidos y ayudados económicamente por una tía paterna, Francesc, que mostraba interesantes aptitudes para la física y la química, pudo iniciar la carrera universitaria. Por mediación del padre Calaf, un jesuita amigo de su tía, obtuvo una beca que le permitió cursar estudios de química en la localidad barcelonesa de Sarrià. Otro jesuita, el padre Galant, le ayudó a superar la profunda crisis humana y espiritual que sufrió en esa época. El carisma ignaciano con los ejercicios espirituales apaciguó su angustia y le fortaleció. A partir de entonces se comprometió con pautas de vida que sostuvo con firmeza hasta el fin de sus días; entre otras acciones incluía la recepción periódica de los sacramentos. Se afilió a la Congregación Mariana y dentro de ella realizó una actividad apostólica ejemplar. En él se aunaban visión, oración y experiencia. Sabía cómo se conquistan las vocaciones: «Las almas hemos de ganarlas con esfuerzo y oración»,y cuál es el «espacio» en el que debe moverse el apóstol: «En el apostolado no os tiente nunca ni la silla cómoda, ni la cosa fácil. Sed personas de alpargata».

En 1932 ingresó en la «Federació de Joves Cristians de Catalunya». Un año antes se había proclamado la Segunda República, y los ánimos estaban encrespados. Mientras, y por sugerencia del padre Galant, se trasladó a Oviedo para terminar su carrera; se licenció en Química en 1934. Al año siguiente fue contratado como ingeniero químico en la empresa CROSS de Lérida. Y se volcó con los pobres del barrio del Canyeret; daba clases a los obreros y ayudaba a sus propios compañeros de trabajo. Enamorado de Mariona Pelegrí, una joven piadosa de familia creyente y comprometida, los jóvenes se prometieron formalmente en mayo de 1936. Ella formaba parte de la Acción Católica y Francesc la secundó.

Reclutado en el ejército el 1º de julio de ese año como soldado de complemento, el 20 su fe católica le llevó a la cárcel del castillo de Lérida. No llegó a cumplir dos meses de reclusión cuando el 12 de septiembre lo trasladaron a la cárcel provincial. El 29 no se arredró ante el tribunal popular ad casum, que sin rigor alguno, determinado a cumplir la sentencia de muerte ya fraguada de antemano, quiso conocer la filiación religiosa del beato. «¡Sí, soy católico!», confirmó respondiendo con firmeza y claridad, humilde al mismo tiempo, acogiendo con sencillez el gesto bronco y desafiante de sus interlocutores, sin juzgar tan execrable conducta, llevado por el perdón. Mientras aguardaba el cumplimento de la pena impuesta en la improvisada cárcel del ayuntamiento, animaba a sus compañeros. Inmediatamente escribió a su novia, a sus hermanas y al padre Galant.

Fragmentos de las cartas ponen de relieve su altura humana y espiritual. A su novia le dijo: «Me pasa una cosa extraña: no puedo sentir ninguna pena por mi suerte. Una alegría interna, intensa, fuerte me embarga. Quisiera escribirte una carta triste de despedida, pero no puedo. Estoy rodeado de ideas alegres como un presentimiento de la gloria…».A sus hermanas: «Acaban de leerme la pena de muerte y nunca he estado más tranquilo que ahora […]. La Providencia de Dios ha querido escogerme como víctima de los errores y de nuestros pecados. Yo voy con gusto y tranquilo a la muerte. Nunca como ahora tendré tantas probabilidades de salvación. Ya se ha acabado mi misión en esta vida, ofrezco a Dios los sufrimientos de esta hora».Al padre Galant: «Le escribo estas letras estando condenado a muerte y faltando unas horas para ser fusilado. Estoy tranquilo y contento, muy contento. Espero poder estar en la gloría dentro de poco rato. Renuncio a los lazos y placeres que puede darme el mundo y al cariño de los míos. Doy gracias a Dios porque me da una muerte con muchas probabilidades de salvarme». Cuando estas cartas llegaron a Pío XI las leyó sin poder contener la emoción; no fue capaz de desprenderse de ellas. Consideró que tales misivas cursadas por un hijo como Francesc «correspondía al padre guardarlas».

El beato y los seis condenados dieron gozoso testimonio de su fe, con esperanza y valentía, entonando el credo mientras iban camino de su sepultura. La madrugada del 29 de septiembre cobardes fusiles terminaron con su vida en el umbral del cementerio. Juan Pablo II beatificó a Francesc el 11 de marzo de 2001.

La entrada Beato Francesc Castelló i Aleu, 29 de septiembre se publicó primero en ZENIT - Espanol.

1:23:00 p.m.

(ZENIT – 28 sept. 2018).- La crisis política y humanitaria actual en la República Centroafricana sigue siendo “motivo de gran preocupación” para la Santa Sede, ha reafirmado Mons. Paul Richard Gallagher, debido a que las regiones en el noroeste y el centro del país continúan en un “tenso conflicto” y el área en el suroeste ha sido, lamentablemente, “escenario del aumento de los combates”.

El Secretario para las Relaciones con los Estados y Jefe de la Delegación de la Santa Sede intervino ayer, 27 de septiembre de 2018, en Nueva York durante la Reunión de alto nivel ministerial sobre la República Centroafricana, que tuvo lugar en el ámbito del 73 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En este contexto, la Santa Sede insta a MINUSCA (Misión de Estabilización Integrada Multidimensional de las Naciones Unidas en la República Centroafricana) a redoblar sus esfuerzos para garantizar los derechos humanos de todos los ciudadanos, protegiéndolos de la agresión armada y de otros abusos que violan su dignidad humana, sin discriminación alguna de condición social o afiliación religiosa.

En concreto, la Santa Sede sigue preocupada por el problema del tráfico ilegal de armas. Por lo tanto, se deben tomar “medidas contundentes” para superar esta grave situación, ha solicitado el Secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano.

Mons. Gallagher ha recordado la “dimensión religiosa del necesario diálogo” y ha aclarado que “todos los ciudadanos deben esforzarse por la comprensión mutua y la tolerancia del otro, independientemente de su afiliación política, etnia o confesión religiosa”.

Publicamos a continuación el discurso de Mons. Paul Richard Gallagher en dicha intervención.

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Discurso de Mons. Paul Richard Gallagher

Sr. Presidente,

La crisis política y humanitaria actual en la República Centroafricana sigue siendo motivo de gran preocupación para la Santa Sede, especialmente porque esta situación, como ocurre con muchas otras en el mundo, revela en gran medida la incapacidad de la comunidad internacional de reunir la voluntad política para abordar con eficacia un conflicto con consecuencias tan devastadoras.

En lugar de ser testigos de claros signos de progreso y mejora, la situación desde la Reunión ministerial de alto nivel celebrada el año pasado ha registrado una dramática escalada de violencia. Las regiones en el noroeste y el centro del país continúan en un tenso conflicto y el área en el suroeste ha sido, lamentablemente, escenario del aumento de los combates.

Las consecuencias de años de continuas tensiones están provocando estragos en la vida de millones de civiles, dejando tras de sí miles de víctimas y cientos de miles de desplazados internos y refugiados que huyen a los países vecinos de Camerún, Chad, la República Democrática del Congo y la República del Congo. Como es habitual, las mujeres y los niños son a menudo las primeras víctimas de las situaciones de conflicto. Casi la mitad de la población de la República Centroafricana, aproximadamente 2.500.000 personas, necesitan apoyo humanitario básico y de esta cifra, aproximadamente 1.300.000 son niños.

El papel de MINUSCA [Misión de Estabilización Integrada Multidimensional de las Naciones Unidas en la República Centroafricana] para “Reagrupar y acantonar a los combatientes y confiscar y destruir, según corresponda, las armas y municiones de los elementos que se nieguen a deponerlas o que no las depongan ” [1] con el objetivo de aliviar el sufrimiento de los civiles indefensos y restablecer el orden y la paz en el país debe ser la más alta prioridad para la comunidad internacional. Con este fin, la Santa Sede insta a MINUSCA a redoblar sus esfuerzos para garantizar los derechos humanos de todos los ciudadanos, protegiéndolos de la agresión armada y de otros abusos que violan su dignidad humana, sin discriminación alguna de condición social o afiliación religiosa. En este contexto, la Santa Sede sigue preocupada por el problema del tráfico ilegal de armas. Por lo tanto, se deben tomar medidas contundentes para superar esta grave situación.

La comunidad internacional tiene la gran responsabilidad de brindar el respaldo necesario para facilitar la estabilización del Gobierno nacional y sus órganos de tal manera que se supere la corrupción institucional, se garantice el estado de derecho y sean disponibles los servicios sociales esenciales, incluidos la asistencia sanitaria básica y la educación, sin discriminación. Una gran parte de la responsabilidad de la comunidad internacional incluye proporcionar la asistencia financiera necesaria, en particular en el ámbito  de la asistencia humanitaria, cuya carencia es muy grave en estos momentos. Es sumamente preocupante que los trabajadores humanitarios y los organismos de ayuda se hayan convertido en objetivos, lo que les ha obligado, en algunos casos, a reducir su actividad o incluso a retirarse por completo con efectos devastadores para quienes más necesitan su apoyo para sobrevivir.

La Iglesia Católica y sus organizaciones en el campo han participado y continuarán participando incansablemente en los esfuerzos humanitarios absolutamente necesarios en la República Centroafricana. Al mismo tiempo, se debe buscar urgentemente una solución política real y sostenible a favor de una paz duradera. La Santa Sede no deja de reiterar fuertemente que la paz nunca se logra a través de la violencia. El diálogo honesto, basado en la buena fe y abierto al perdón y la reconciliación, es la única manera de alcanzar la estabilidad necesaria en los niveles social, económico y político.

No se puede dejar de mencionar la dimensión religiosa del necesario diálogo. Todos los ciudadanos deben esforzarse por la comprensión mutua y la tolerancia del otro, independientemente de su afiliación política, etnia o confesión religiosa. En su visita a la República Centroafricana, el Papa Francisco fue claro en su llamamiento de que cristianos y musulmanes, de hecho, todos los creyentes, deben “permanecer unidos para que cese toda acción que, venga de donde venga, desfigura el Rostro de Dios y, en el fondo, tiene como objetivo la defensa a ultranza de intereses particulares, en perjuicio del bien común. Juntos digamos «no» al odio, «no» a la venganza, «no» a la violencia, en particular a la que se comete en nombre de una religión o de Dios.”[2]

Dicho diálogo inclusivo requiere el comprometido esfuerzo de todas las personas sea cual sea su profesión religiosa. La Iglesia Católica continuará recorriendo todos los caminos para superar los conflictos, la división y las contiendas, en pro del logro de la estabilidad, la paz y la unidad.

Gracias, señor presidente.
________________________
[1] Consejo de Seguridad de la ONU, Resolución 2149 (2014), art. 30g.
[2] Papa Francisco, discurso en la Mezquita Central de Koudoukou, Bangui, 30 de noviembre de 2015.

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12:43:00 p.m.

(ZENIT – 28 sept. 2018).- “Contemplar el gran arte, expresión de la fe, nos ayuda, en particular, a redescubrir lo que importa en la vida”, ha asegurado el Papa Francisco, en presencia de los “Patronos de las Artes” de los Museos Vaticanos.

De hecho –ha explicado el Pontífice– el arte cristiano “nos conduce a nuestro interior y nos eleva por encima de nosotros mismos: nos devuelve al Amor que nos creó, a la Misericordia que nos salva, a la Esperanza que nos aguarda”.

Este viernes, 28 de septiembre de 2018, el Santo Padre Francisco recibió en audiencia a los “Patronos de las Artes” de los Museos Vaticanos con motivo del 35º aniversario de la Asociación, a las 11 horas en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano.

Publicamos a continuación las palabras de saludo que el Papa dirigió a los presentes en la audiencia:

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Saludo del Papa Francisco

Queridos amigos,

Me complace recibiros con motivo de vuestro encuentro en Roma, que coincide con el XXXV aniversario de la Asociación.

A lo largo de todos estos años, vuestra generosidad ha contribuido enormemente a la restauración de numerosos tesoros artísticos que se conservan en los Museos Vaticanos. Habéis continuado así una tradición que atraviesa los siglos, imitando las gestas de quienes pasaron a la historia de la Iglesia por  la puerta del arte, por ejemplo, subvencionando los frescos y sarcófagos en las catacumbas, las grandes catedrales románicas y góticas, las obras de Miguel Ángel, Rafael, Bernini y Canova.

El arte, en la historia, ha sido solo superado por la vida a la  hora de dar testimonio del Señor. De hecho, ha sido y es un camino prioritario que permite el acceso a la fe más que muchas palabras e ideas, porque con la fe comparte el mismo sendero, el de la belleza. Es una belleza, la del arte, que es buena para la vida y crea comunión: porque une a Dios, al hombre y a la creación en una sola sinfonía; porque conecta el pasado, el presente y el futuro, porque atrae en el mismo lugar e involucra en la misma mirada a gentes  y pueblos distantes.

Celebrar vuestro aniversario significa, pues, recordar con gratitud todo esto, pero también significa renovar la conciencia de una misión importante, la de preservar una belleza que es tan beneficiosa para el hombre. Contemplar el gran arte, expresión de la fe, nos ayuda, en particular, a redescubrir lo que importa en la vida. De hecho, el arte cristiano nos conduce a nuestro interior y nos eleva por encima de nosotros mismos: nos devuelve al Amor que nos creó, a la Misericordia que nos salva, a la Esperanza que nos aguarda.

Así, en nuestro mundo inquieto, hoy desafortunadamente tan desgarrado y afeado por el egoísmo y la lógica del poder, el arte representa, tal vez incluso más que en el pasado, una necesidad universal, ya que es fuente de armonía y paz y es una expresión de la gratuidad. Por lo tanto, os agradezco de todo corazón el bien que hacéis, y os doy, así como a vuestras familias, mi bendición, mis mejores deseos de paz, pidiéndoos que no os olvidéis de mí en vuestras oraciones.

© Librería Editorial Vaticano

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12:28:00 p.m.

(ZENIT – 28 sept. 2018).- El Papa Francisco da gracias al Señor por el testimonio de la Asociación Ente Nacional de Sordos (ENS) de Italia, y de tantos hombres y mujeres “de buena voluntad” que desde hace muchos años se comprometen en combatir la exclusión y la cultura del descarte para defender y promover, en todos los ámbitos, el valor de la vida de cada ser humano y, en particular, la dignidad de las personas sordas.

Su Santidad ha enviado un mensaje a las personas esta Asociación, con motivo del 60º Día Internacional de las personas sordas que se celebra hoy, 28 de septiembre de 2018.

Familia, lugar de inclusión

“¡Pero que contento estoy cuando veo que vosotros, como otras personas con discapacidad, en virtud de vuestro bautismo alcanzáis estos objetivos incluso dentro de la Iglesia, especialmente en el campo de la evangelización!” les alienta el Papa.

El primer lugar de inclusión es, sin embargo, como siempre, la familia, ha recordado el Santo Padre. En esta línea, Francisco ha reconocido que se ha hecho mucho, gracias a ellos, para aumentar la acogida, la inclusión, el encuentro, la solidaridad. Pero “aún queda mucho por hacer de cara a la promoción de las personas sordas”, ha señalado, “superando el aislamiento de muchas familias” y “rescatando a aquellos que todavía son objeto de discriminación inaceptable”.

En su mensaje, Francisco recuerda a las personas sordas de la Asociación Nacional de Italia que “ser y hacer asociación es en sí mismo un valor”, y les ha dicho: “No sois una suma de personas, sino que os habéis unido para vivir y transmitir la voluntad de acompañar y apoyar a aquellos que, como vosotros, están en dificultades pero, ante todo, son una riqueza humana que no tiene precio”.

Ser comunidad

Las asociaciones como la vuestra animan a todos a “formar comunidad” –valora el Pontífice– de hecho, a “ser comunidad”, a acogernos mutuamente “con nuestros límites y nuestros esfuerzos”, pero también con “nuestras alegrías y nuestras sonrisas”.

A continuación, ofrecemos el mensaje del Papa Francisco al Ente Nacional de Sordos de Italia:

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Mensaje del Santo Padre

¡Queridos hermanos y hermanas!

Me gustaría haber estado hoy con vosotros, pero lamentablemente no ha sido posible; por lo tanto, me presento con este mensaje para expresaros mi cercanía, esperando encontrarme con vosotros en una próxima ocasión.

En esta celebración del 60° Día Internacional de las personas sordas, -el primero se celebró en Roma el 28 de septiembre de 1958-  deseo ante todo dar gracias al Señor por el testimonio de vuestra Asociación, el Ente Nacional de Sordos (ENS), y de tantos hombres y mujeres de buena voluntad que desde hace muchos años se comprometen en combatir la exclusión y la cultura del descarte para defender y promover, en todos los ámbitos, el valor de la vida de cada ser humano y, en particular, la dignidad de las personas sordas.

La historia del ENS está hecha por personas que creyeron en la unidad, la solidaridad, en el compartir objetivos comunes, en la fuerza de ser comunidad dentro de un largo camino jalonado de progresos, sacrificios y batallas diarias. Una historia hecha por aquellos que no se dieron por vencidos y siguieron creyendo en la autodeterminación de las personas sordas. Es un gran resultado si pienso en las muchas personas sordas y en sus familiares que, enfrentados al desafío de la discapacidad, ya no se sienten solos.

En estas décadas se han logrado grandes avances en diversos campos, científico, social y cultural, pero al mismo tiempo también se ha extendido la peligrosa e inaceptable cultura del descarte, como consecuencia de la crisis antropológica que ya no pone al hombre en el centro, sino que busca más bien el interés económico, el poder y el consumo desenfrenado (cf. Evangelii gaudium, 52-53). Entre las víctimas de esta cultura están las personas más vulnerables, los niños que tienen dificultades para participar en la vida escolar, los ancianos que experimentan la soledad y el abandono, los jóvenes que pierden el sentido de la vida y ven que les roban el futuro y sus mejores sueños

Pensando en vosotros, me gustaría recordar que ser y hacer asociación es en sí mismo un valor. No sois una suma de personas, sino que os habéis unido para vivir y transmitir la voluntad de acompañar y apoyar a aquellos que, como vosotros, están en dificultades pero, ante todo, son una riqueza humana que no tiene precio. Hoy hay una gran necesidad de vivir con alegría y compromiso la dimensión asociativa: estar unidos y ser solidarios, compartir experiencias, éxitos y fracasos, aunar recursos; todo esto contribuye a aumentar el patrimonio humano, social y cultural de un pueblo. Las asociaciones como la vuestra, -gracias a Dios en Italia no son pocas-, animan a todos a formar comunidad; de hecho, a ser comunidad, a acogernos mutuamente con nuestros límites y nuestros esfuerzos, pero también con nuestras alegrías y nuestras sonrisas. ¡Porque todos tenemos capacidades y límites!

Estamos llamados a ir contra la corriente, luchando sobre todo para que siempre esté protegido el derecho de cada hombre y cada mujer a una vida digna. No se trata solo de satisfacer determinadas necesidades, sino todavía más de reconocer el propio deseo de ser acogidos y de poder vivir de forma independiente. El desafío es que la inclusión se convierta en mentalidad y cultura, y que los legisladores y gobernantes no dejen de brindar su apoyo consistente y concreto a esta causa. Entre los derechos que deben garantizarse no hay que olvidar  los del estudio, el trabajo, la vivienda, el acceso a la comunicación. Por eso, mientras se lucha con tenacidad contra las barreras arquitectónicas, hay que comprometerse para derribar todas las barreras que impiden la posibilidad de relacionarse y encontrarse con autonomía y de alcanzar una cultura y una práctica de inclusión verdaderas. Esto se aplica tantoa la sociedad civil como a la comunidad eclesial.

Muchos de ustedes han alcanzado su posición social y profesional, incluso de alto nivel, con gran dificultad debido a la sordera, y esta es una gran conquista humana y civil. ¡Pero que contento estoy cuando veo que vosotros, como otras personas con discapacidad, en virtud de vuestro bautismo alcanzáis estos objetivos incluso dentro de la Iglesia, especialmente en el campo de la evangelización! Esto se convierte en ejemplo y estímulo para las comunidades cristianas en su vida diaria.
Espero que en cada diócesis, vosotros los sordos, junto con los agentes pastorales capacitados para el lenguaje de las señas, la lectura de los labios y los subtítulos, colaboréis para que las personas sordas se integren plenamente en la comunidad cristiana y crezca en ellas el sentido de pertenencia. Para ello es necesaria una pastoral inclusiva en parroquias, asociaciones y escuelas.

El primer lugar de inclusión es, sin embargo, como siempre, la familia. Por lo tanto, también en este caso, las familias con personas sordas son protagonistas de la renovación de la mentalidad y del estilo de vida. Lo son tanto como destinatarias de servicios que, con todo derecho, reclaman de las instituciones competentes que como sujetos de acción promocional en los ámbitos civil, social y eclesial.

Queridos amigos, se ha hecho mucho, también gracias a vosotros, para aumentar la acogida, la inclusión, el encuentro, la solidaridad. Pero aún queda mucho por hacer de cara a la promoción de las personas sordas, superando el aislamiento de muchas familias y rescatando a aquellos que todavía  son objeto de discriminación inaceptable. Que mi oración y mi bendición os  acompañen en este compromiso renovado. Pero vosotros también, por favor, no os olvidéis de rezar por mí y por toda la Iglesia, para que se convierta cada vez más en una comunidad fraterna y hospitalaria.

Del Vaticano, 28 de septiembre de 2018

FRANCISCO

© Librería Editorial Vaticano

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9:23:00 a.m.

(ZENIT – 28 sept. 2018).- En muchos casos, las relaciones entre católicos y pentecostales, carismáticos y evangélicos “no son fáciles”, ha advertido el Papa Francisco. “El hecho de que no pocos fieles católicos se sientan atraídos por estas comunidades es motivo de fricción, pero puede convertirse, por nuestra parte, en un motivo de examen personal y renovación pastoral”, ha observado.

El Santo Padre se ha reunido en audiencia con los participantes en la Plenaria del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, acompañados del cardenal Koch, en la mañana de este viernes, 28 de septiembre de 2018, según ha informado la Oficina de Prensa de la Santa Sede, a través de un comunicado.

“La Iglesia crece en fidelidad al Espíritu Santo cuanto más aprende a no domesticarlo, sino a aceptar sin temor y, al mismo tiempo, con un serio discernimiento, su fresca novedad”, han sido algunas palabras de las palabras Papa en esta audiencia.

“El Espíritu Santo es siempre novedad –ha afirmado–. Siempre. Y tenemos que acostumbrarnos. Es una novedad que nos hace entender las cosas más profundamente, con más luz y nos hace cambiar tantos hábitos, incluso hábitos disciplinarios”.

Aprender

Los católicos podemos aprender a apreciar la experiencia de muchas comunidades que, a menudo de manera diferente a las que estamos acostumbrados, “viven su fe, alaban a Dios y dan testimonio del Evangelio de la caridad”, ha explicado el Papa.

Al mismo tiempo, ellos se verán ayudados a superar los prejuicios sobre la Iglesia católica, y a reconocer que “en el tesoro inapreciable de la tradición” (…) el Espíritu Santo no se extingue ni sofoca en absoluto, sino que “continúa su obra eficaz”, ha indicado Francisco.

Madurez ecuménica

Asimismo, el Pontífice ha destacado la “madurez ecuménica” que ha vivido en su reciente viaje apostólico en la “Tierra Mariana”: En la celebración ecuménica en la capital de Letonia, y en el encuentro ecuménico frente a la Puerta de la Virgen en Vilnius.

Del mismo modo, ha enumerado algunos momentos sobresalientes de “ese camino ecuménico que todos los cristianos están llamados a realizar caminando juntos, orando juntos y trabajando juntos, a la espera de que el Señor nos guíe a la recomposición de la unidad plena”: Rezar junto con los Jefes de las Iglesias ortodoxas y ortodoxas orientales en Bari, unirnos a los cristianos de diversas tradiciones en Ginebra, o celebrar junto con muchos hermanos pentecostales el cincuenta aniversario de la Renovación Carismática Católica en Roma.

Sigue el discurso que ha ofrecido el Santo Padre en dicha audiencia:

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Discurso del Papa Francisco

Señores cardenales, queridos hermanos obispos y sacerdotes, queridos hermanos y hermanas:

Me complace daros la bienvenida y agradezco al cardenal Koch las palabras que me ha dirigido. Os saludo y os doy vivamente las gracias a todos  vosotros, colaboradores, miembros y consultores del Consejo Pontificio, porque con vuestro esfuerzo diario me ayudáis a ofrecer mi ministerio como Obispo de Roma como servicio de unidad y comunión, con diferentes modalidades y formas, para todos los creyentes en Cristo.

Recientemente, han sido de gran importancia y consuelo algunos encuentros con cristianos de diferentes tradiciones. Rezar junto con los Jefes de las Iglesias ortodoxas y ortodoxas orientales en Bari, en comunión con los que sufren en el amado y atormentado Oriente Medio, nos ha recordado que no podemos permanecer indiferentes ante los padecimientos, lamentablemente todavía actuales, de tantos de nuestros hermanos y hermanas. Unirnos a los cristianos de diversas tradiciones en Ginebra, como parte del septuagésimo aniversario del Consejo Ecuménico de Iglesias, fue una oportunidad para agradecer a Dios los abundantes frutos del movimiento ecuménico y renovar nuestro compromiso irreversible de promover una unidad cada vez mayor entre los creyentes. Celebrar junto con muchos hermanos pentecostales el cincuenta aniversario de la Renovación Carismática Católica en Roma, en el Circo Máximo, en uno de los lugares donde los cristianos de los primeros siglos sufrieron más por causa Cristo, permitió a los católicos y pentecostales manifestar los dones y carismas otorgados por el mismo Espíritu en una sinfonía de alabanza al Señor Jesús, renovando el compromiso de cumplir el mandato misionero hasta los  extremos confines de la tierra. Estos han sido algunos momentos sobresalientes de ese camino ecuménico que todos los cristianos están llamados a realizar caminando juntos, orando juntos y trabajando juntos, a la espera de que el Señor nos guíe a la recomposición de la unidad plena. Y también me gustaría agregar la reunión anual,-Su Eminencia estuvo presente en dos de ellas- con el grupo “Juan 17” de los Estados Unidos y los pastores …: hay una gran amistad y familiaridad que ayuda mucho.

El tema elegido para vuestra Plenaria – “Pentecostales, carismáticos y evangélicos: repercusión en el concepto de unidad”- es muy oportuno. El crecimiento constante de estas nuevas expresiones de la vida cristiana es un fenómeno muy significativo, que no puede pasarse por alto. Las formas concretas de las comunidades inspiradas por estos movimientos a menudo están vinculadas al particular contexto geográfico, cultural y social en el que se desarrollan, por lo que mi breve reflexión no tendrá en cuenta las situaciones individuales, sino que se referirá al fenómeno general.

En primer lugar, tenemos el deber de discernir y reconocer la presencia del Espíritu Santo en estas comunidades, tratando de construir con ellos lazos de auténtica fraternidad. Esto será posible multiplicando las ocasiones de encuentro  y superando la desconfianza mutua, motivada muchas veces por la ignorancia o la falta de comprensión. Y me gustaría contaros una experiencia personal y hacer un mea culpa. Cuando era [superior] provincial, prohibí a los jesuitas que entablasen relaciones con estas personas, -con la Renovación Católica-,  ¡y les dije que más que un encuentro de oración parecía una “escuela de samba”! Luego me disculpé, y como obispo tuve una buena relación con ellos, con la misa en la catedral… Pero se necesita un camino para entender. Entre las diversas actividades compartidas están la oración, la escucha de la Palabra de Dios, el servicio a los necesitados, el anuncio del Evangelio, la defensa de la dignidad de la persona y de la vida humana. Frecuentándonos mutua y fraternalmente, los católicos podemos aprender a apreciar la experiencia de muchas comunidades que, a menudo de manera diferente a las que estamos acostumbrados, viven su fe, alaban a Dios y dan testimonio del Evangelio de la caridad. Al mismo tiempo, ellos se verán ayudados a superar los prejuicios sobre la Iglesia católica y a reconocer que en el tesoro inapreciable de la tradición, recibida de los apóstoles y custodiada en el curso de la historia, el Espíritu Santo no se extingue ni sofoca en absoluto, sino que continúa su obra eficaz.

Soy consciente de que, en muchos casos, las relaciones entre católicos y pentecostales, carismáticos y evangélicos no son fáciles. La aparición repentina de nuevas comunidades, vinculada a la personalidad de algunos predicadores, contrasta fuertemente con los principios y la experiencia eclesiológica de las Iglesias históricas y puede ocultar el peligro de ser arrastrados por las ondas emocionales del momento o de encerrar la experiencia de la fe en ambientes protegidos y tranquilizadores. El hecho de que no pocos fieles católicos se sientan atraídos por estas comunidades es motivo de fricción, pero puede convertirse, por nuestra parte, en un motivo de examen personal y renovación pastoral.

De hecho, son muchas las comunidades que se inspiran en estos movimientos y viven experiencias cristianas auténticas en contacto con la Palabra de Dios y en la docilidad a la acción del Espíritu, que lleva a amar, testimoniar y servir. Incluso estas comunidades, como enseñaba el Concilio Vaticano II, no carecen en absoluto de sentido y valor en el misterio de la salvación (cf. Unitatis redintegratio, 3). Los católicos pueden recibir aquellas riquezas que, bajo la guía del Espíritu, contribuyen en gran medida al cumplimiento de la misión de anunciar el Evangelio hasta los confines de la tierra. En efecto, la Iglesia crece en fidelidad al Espíritu Santo cuanto más aprende a no domesticarlo, sino a aceptar sin temor y, al mismo tiempo, con un serio discernimiento, su fresca novedad. El Espíritu Santo es siempre novedad. Siempre. Y tenemos que acostumbrarnos. Es una novedad que nos hace entender las cosas más profundamente, con más luz y nos hace cambiar tantos hábitos, incluso hábitos disciplinarios. Pero Él es el Señor de las novedades. Jesús nos dijo que Él nos enseñaría; nos recordaría lo que Él nos ha enseñado, y luego nos enseñará. Debemos estar abiertos a esto.Por lo tanto, es necesario evitar acomodarse en posiciones estáticas e inmutables, para asumir el riesgo de aventurarse en la promoción de la unidad: con obediencia eclesial fiel y sin extinguir el Espíritu (cf. 1 Tes. 5:19). Es el Espíritu quien crea y recrea la novedad de la vida cristiana, y es el mismo Espíritu el que reconduce todo a la verdadera unidad, que no es uniformidad. Para esta apertura de corazón, las actitudes que deben caracterizar, según el Espíritu, nuestras relaciones son la búsqueda de la comunión y el discernimiento cuidadoso.
En este sentido, los diálogos que ha llevado a cabo vuestro Consejo Pontificio con los pentecostales, con los carismáticos y con los evangélicos a nivel internacional, también a través de iniciativas como el Foro Cristiano Mundial, representan una contribución significativa y un estímulo para desarrollar mejores relaciones a nivel local.

Esta semana tuve la alegría de tener experiencias ecuménicas maduras en la “Tierra Mariana”: la celebración ecuménica en la capital de Letonia, luego el encuentro ecuménico frente a la Puerta de la Virgen en Vilnius… Han sido momentos de madurez ecuménica. Nunca había pensado que el movimiento ecuménico fuera, en esos lugares, tan maduro. Con la certeza de poder contar con vuestra dedicación, así como con vuestra oración por mí, renuevo mi gratitud y os doy mi bendición.

© Librería Editorial Vaticano

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