2013

14:51:00

Ciclo A - Textos: Números 6, 22-27; Gálatas 4, 4-7; Lucas 2, 16-21


Brasilia, 31 de diciembre de 2013 (Zenit.org) Antonio Rivero | 0 hits


P. Antonio Rivero, L.C. Doctor en Teología Espiritual, profesor y director espiritual en el seminario diocesano Maria Mater Ecclesiae de são Paulo (Brasil).


Idea principal: María es Madre de Dios y Madre nuestra.


Resumen del mensaje: Como nuestros hermanos orientales de rito sirio, demos hoy los augurios y felicitaciones a María Santísima, por ser la Madre de Dios. Acerquémonos a Ella con estos sentimientos, pues también es nuestra madre en el plano de la gracia.


Aspectos de esta idea:


En primer lugar , esta verdad de que María es verdadera Madre de Dios, la Theotokos, la Iglesia la definió en el concilio de Éfeso en el 431. San Cirilo de Alejandría, que presidió el Concilio, escribía a continuación a sus fieles: "Sabéis que se reunió el santo sínodo en la gran iglesia de María, Madre de Dios. Pasamos allí el día entero... Había allí unos doscientos obispos reunidos. Todo el pueblo esperaba con ansiedad, aguardando desde el amanecer hasta el crepúsculo la decisión del santo Sínodo... Cuando salimos de la iglesia, nos acompañaron con antorchas hasta nuestros domicilios, porque era de noche. Se respiraba alegría en el ambiente; la ciudad estaba salpicada de luces; incluso las mujeres nos precedían con incensarios y abrían la marcha" (Epístola 24). San Ignacio de Antioquía llama a Jesús “el hijo de Dios y de María”. Esto coloca a María a una altura que da vértigo, al lado del Padre. Pero también, por ser de nuestra raza “nacido de una mujer”, está cercana a nosotros y se hace nuestra madre también, madre de la Iglesia. De esclavos que éramos pasamos a ser hijos en el Hijo (segunda lectura). Maravilloso intercambio éste como para felicitar a María y felicitarnos entre nosotros.


En segundo lugar , veamos la misión que tiene esta Madre, como toda madre. Una madre da a luz a su hijo con amor y acompaña a su hijo hasta el final. Así hizo María con su Hijo Jesús. Una madre amamanta a su hijo. Una madre cuida a su hijo. Una madre respeta la libertad de su hijo. Una madre acompaña a su hijo en sus momentos alegres y también en los momentos difíciles. María es madre de todos los hombres en el orden de la gracia. Al dar a luz a su primogénito, parió también espiritualmente a aquellos que pertenecerían a él, a los que serían incorporados a él y se convertirían así en miembros suyos. Ella desde el cielo intercede por nosotros, nos consuela, nos anima y nos apunta a su Hijo diciéndonos: “Haced lo que Él os diga”.


Finalmente , preguntémonos qué podemos imitar de María, nuestra Madre. El evangelio nos da dos secretos: “Ella conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón”. Seamos hombres que sabemos rumiar las cosas de Dios en nuestra vida, y como decía san Agustín, dado que no podemos imitarla en la primera Encarnación física, imitémosla en la segunda encarnación espiritual “concibiendo el Verbo con la mente”. Y segundo, salgamos de la Navidad como los pastores que salieron “dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto”, es decir, seamos testigos de esta Encarnación del Hijo de Dios y de esta Maternidad divina de María.


Para reflexionar: ¿Tengo a María como madre de mi fe, esperanza y amor? ¿Rezo continuamente a María? Puedo, como María, recibir la palabra, custodiarla en mi corazón, hacer de ella la luz para mis pasos, alimento de mi vida espiritual.


Cualquier sugerencia o duda pueden comunicarse con el padre Antonio a este email: arivero@legionaries.org



(31 de diciembre de 2013) © Innovative Media Inc.


14:51:00

El tuit del Papa Francisco, en este período de las fiestas navideñas


Roma, 31 de diciembre de 2013 (Zenit.org) Anita Bourdin | 0 hits


Adorar a Dios en el Niño del pesebre es la invitación del Papa a Francisco en su tuit de este 30 de diciembre, publicado en su cuenta @ Pontifex_es: En el rostro del Niño Jesús contemplemos el rostro de Dios. ¡Venid a adorarlo!


En este tiempo de Navidad, el Santo Padre invita a adorar al Niño Dios, junto a María y José, los ángeles, los pastores, los hombres sabios de oriente: una adoración representada muchas veces por pintores geniales.


Aparece como una remedio para la sociedad occidental que tiene, como indicó recientemente el Pontífice, una actitud refractaria a la adoración del amor.


En su homilía del 28 de noviembre el Papa destacó la recurrente negativa que se registra a lo largo de la historia de la humanidad a la adoración. Por ello el profeta Daniel fue arrojado al foso de los leones por haber adorado a Dios y no al rey, o sea la "adoración prohibida".


Más aún, la "abominación" de la que habla el profeta es un tiempo -continuó el Papa- en el que "no se puede hablar de religión: es una cosa privada, no hay que hablar de ella públicamente. Por ello se quitan los símbolos religiosos. Debemos obedecer las órdenes que vienen de los poderes mundanos. Podemos hacer grandes cosas, pero no adorar a Dios".


"Los cristianos que sufren épocas de persecución, la prohibición del culto, en ellos se cumple una profecía", añadió el Papa. Es por eso que invitó a los fieles a no tener miedo de adorar a Dios con "lealtad y paciencia".


También, como suele hacer el papa Francisco, invitó a realizar un examen de conciencia: "Esta semana nos hará bien pensar en esta apostasía general, que se llama prohibición de adoración y preguntarnos: '¿yo adoro al Señor? ¿yo adoro a Jesucristo, el Señor? ¿O un poco mitad y mitad, hago el juego del príncipe de este mundo?"


Y hoy el Papa indicó al Niño del pesebre como quien nos permite la adoración, sin temor: la venida del cielo en la tierra, "la gracia de la Navidad".



(31 de diciembre de 2013) © Innovative Media Inc.


11:05:00

(RV).- A las cinco de la tarde el Papa Francisco presidió en la Basílica de San Pedro las primeras vísperas de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, con la adoración y bendición Eucarística. Se trató de la última celebración del año 2013, en acción de gracias a Dios y para invocar a María Santísima a fin de que el nuevo año civil 2014 lo comencemos en el Nombre del Señor.



Al término de la celebración el Obispo de Roma fue a la Plaza de San Pedro para detenerse en oración ante el Pesebre y saludar a los numerosos fieles y peregrinos allí reunidos.



En su homilía, el Papa comenzó recordando que el apóstol Juan define el tiempo presente de modo preciso: “Ha llegado la última hora”. Y explicó que esta afirmación - que se lee en la Misa del 31 de diciembre – significa que con la llegada de Dios en la historia estamos ya en los tiempos “últimos”, después de los cuales, el paso final, será la segunda y definitiva venida de Cristo.



Esta tarde, dijo el Papa al final de su homilía, concluimos el año del Señor 2013 agradeciendo y pidiendo perdón. Agradecemos por todos los beneficios que el Señor nos ha dispensado y, sobre todo, por su paciencia y fidelidad, que se manifiestan en la sucesión de los tiempos, pero de modo particular en la plenitud del tiempo, cuando “Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer”. Que la Madre de Dios, en cuyo nombre mañana iniciaremos un nuevo tramo de nuestro peregrinaje terrenal, nos enseñe a acoger al Dios hecho hombre, para que cada año, cada mes, cada día esté colmado de su eterno Amor.



(María Fernanda Bernasconi – RV).




Texto completo de la homilía del Santo Padre Francisco:


El apóstol Juan define el tiempo presente en modo preciso: “ha llegado la última hora”, 1 Jn 2, 18. Esta afirmación – que se lee en la Misa del 31 de diciembre – significa que con la llegada de Dios en la historia estamos ya en los tiempos “últimos”, luego de los cuales, el paso final será la segunda y definitiva venida de Cristo. Naturalmente aquí se habla de la calidad del tiempo, no de su cantidad. Con Jesús ha llegado la “plenitud” del tiempo, plenitud de significado y plenitud de salvación. Y no habrá más una nueva revelación, sino la manifestación plena de aquello que Jesús ha ya revelado. En este sentido estamos en la “última hora”, cada momento de nuestra vida es definitivo y cada acción nuestra está cargada de eternidad; de hecho, la respuesta que damos hoy a Dios que nos ama en Jesucristo, incide en nuestro futuro.



La visión bíblica y cristiana del tiempo y de la historia no es cíclica, sino lineal: es un camino que va hacia un cumplimiento. Un año que ha pasado, por lo tanto, no nos lleva a una realidad que termina sino a una realidad que se cumple, es un ulterior paso hacia la meta que está delante de nosotros: una meta de esperanza y una meta de felicidad, porque encontraremos a Dios, razón de nuestra esperanza y fuente de nuestra alegría.



Mientras el año 2013 llega a su final, recogemos, como en un cesto, los días, las semanas, los meses que hemos vivido, para ofrecer todo al Señor. Y preguntémonos, con coraje: ¿cómo hemos vivido el tiempo que Él nos ha donado? ¿Lo hemos usado sobre todo para nosotros mismos, para nuestros intereses, o hemos sabido gastarlo también en los otros? ¿Cuánto tiempo hemos reservado para “estar con Dios”, en la oración, en el silencio, en la adoración?



Y pensemos también en nosotros, ciudadanos romanos, pensemos en esta ciudad de Roma. ¿Qué ha sucedido este año? ¿Qué está sucediendo, y qué cosa sucederá? ¿Cómo es la calidad de la vida en esta Ciudad? ¡Depende de todos nosotros! ¿Cómo es la calidad de nuestra “ciudadanía”? ¿Hemos contribuido este año, en nuestra medida, a hacerla habitable, ordenada, acogedora? En efecto, el rostro de una ciudad es como un mosaico cuyas piezas son todos los que la habitan. Cierto, quien inviste una autoridad tiene mayor responsabilidad, pero cada uno es corresponsable, en el bien y en el mal.



Roma es una ciudad de una belleza única. Su patrimonio espiritual y cultural es extraordinario. Sin embargo, también en Roma hay tantas personas marcadas por miserias materiales y morales, personas pobres, infelices, sufrientes, que interpelan la conciencia no sólo de los responsables públicos, sino de cada ciudadano. En Roma tal vez sintamos más fuerte este contraste entre el entorno majestuoso y lleno de belleza artística, y el malestar social de aquellos a los que les cuesta más.



Roma es una ciudad llena de turistas, pero también colmada de refugiados. Roma está llena de gente que trabaja, pero también de personas que no encuentran trabajo o que desarrollan trabajos mal pagados y a veces indignos; y todos tienen el derecho de ser tratados con la misma actitud de acogida y equidad, porque cada uno es portador de dignidad humana.



Es el último día del año. ¿Qué haremos, como nos comportaremos en el próximo año, para hacer un poco mejor nuestra Ciudad? La Roma del nuevo año tendrá un rostro aún más bello si será más rica de humanidad, hospitalidad, acogida; si todos nosotros somos más atentos y generosos con quien está en dificultad; si sabemos colaborar con espíritu constructivo y solidario, para el bien de todos. La Roma del nuevo año será mejor si no habrá personas que la miran “desde lejos”, “en postales”, que miran su vida solamente desde el balcón, sin involucrarse en tantos problemas humanos, problemas de hombres y mujeres que al final… y desde el principio, lo queramos o no, son nuestros hermanos. En esta perspectiva, la Iglesia de Roma se siente comprometida a dar su propia contribución a la vida y al futuro de la Ciudad, ¡pero es su deber! Se siente comprometida a animarla con la levadura del Evangelio, a ser signo e instrumento de la misericordia de Dios.



Esta tarde concluimos el año del Señor 2013 agradeciendo y pidiendo perdón. Dos cosas juntas: agradecer y pedir perdón. Agradecemos por todos los beneficios que el Señor nos ha dispensado, y sobre todo por su paciencia y fidelidad, que se manifiestan en la sucesión de los tiempos, pero de modo particular en la plenitud del tiempo, cuando “Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer”, Gal 4, 4. Que la Madre de Dios, en cuyo nombre mañana iniciaremos un nuevo tramo de nuestro peregrinaje terrenal, nos enseñe a acoger al Dios hecho hombre, para que cada año, cada mes, cada día esté colmado de su eterno Amor. Así sea.



(Traducción de Griselda Mutual y Mariana Puebla – RV).


December 31, 2013 at 11:54AM

06:05:00

(RV).- (con audio) Francisco envió un mensaje recordando a las jóvenes víctimas del incendio que acabó con la vida de 194 personas, dejando 700 heridos, en un local de la capital argentina, conocido con el nombre de Cromañón. La tragedia ocurrió el 30 de diciembre de 2004 y en el noveno aniversario el Arzobispo de Buenos Aires, Mons. Poli, sucesor de Jorge Mario Bergoglio, celebró la Santa Misa en la Catedral, en la que Mons. Lozano leyó el mensaje pontificio:

Texto completo del Mensaje del Papa a Mons. Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPAS):

«Querido hermano:

En estos días en que se renueva la esperanza no puedo olvidar a los chicos de Cromañón, a sus padres y a sus familiares. Sé que vos estás muy cercano a ellos y por eso te pido que les hagas llegar mi recuerdo y mi cercanía. Las heridas duelen y más todavía cuando no se tratan con ternura. Mirando a Jesús niño, todo ternura, pido para con todos ellos esta actitud: que sepamos tratar con cuidado y ternura todas las heridas. Están allí: no es posible esconderlas ni negarlas. Sólo una tierna caricia desde nuestro corazón, con silencio y respeto puede aliviar. Y como la máxima ternura es la de Dios pidámosle a Él que a cada uno les acerque su consuelo cálido de padre y nos enseñe a todos a no quedarnos solos sino a seguir buscando la compañía de los hermanos. A vos y a ellos les deseo una santa Navidad. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.

Y, por favor, no se olviden de rezar por mí.

Fraternalmente,

Francisco»

(CdM - RV)


December 31, 2013 at 06:02AM

02:20:00

«Este ardiente defensor de la fe frente a la herejía calvinista, piadoso desde la cuna, fue modelo para el Cura de Ars»


Madrid, 31 de diciembre de 2013 (Zenit.org) Isabel Orellana Vilches | 0 hits


Este patrón de los jesuitas de la Provincia de Francia nació en Fontcouverte, Languedoc, el 31 de enero de 1597 en una acaudalada familia de terratenientes con árbol genealógico de noble ascendencia. El pequeño creció con tales muestras de piedad que por sus cualidades parecía santo ya desde la cuna. Era dócil, amable, servicial, atento, extremadamente sensible ante cualquier pequeña falta que pudiera afligir a sus padres... ¡Un encanto de criatura! Se sentía inclinado a frecuentar la Iglesia y rezaba con visible devoción las oraciones que había aprendido.


Hacia 1610 le enviaron a estudiar con los jesuitas de Béziers. Dejó una honda impresión en quienes le rodeaban por sus gestos de virtud y sus cualidades naturales. Entre otras muchas, poseía sencillez, humildad, fidelidad y sentido del humor. Sus compañeros, seguramente fascinados por su rica personalidad, no se separaban de él y compartían las inquietudes de la edad. Lejos de atraerle lo mundano, iba en pos de lo que le permitiera dedicarse al estudio y a la oración. En una ocasión participó en una cacería, hecho inusual en una vida, como la suya, trazada por el ejercicio estricto de la virtud.


En 1616 ingresó en el noviciado jesuita de Toulouse dando pruebas de su celo, fervor y caridad, como había hecho siempre. Se formó en retórica en Cahors y estudió filosofía en Tournon. Fue profesor de gramática en Billom, Puy-en-Velay y en Auch, iniciando su predicación en lugares circundantes. Su anhelo era ser sacerdote para dedicarse enteramente a los demás. Y en 1628 comenzó los estudios teológicos mientras se entregaba a la oración con vehemencia. Tanto le urgía recibir el sacramento del Orden que los años de estudio requeridos para ello le parecían un mundo, y convenció a sus superiores para que los acortaran. El testimonio que les había ofrecido con su virtud fue su carta de presentación, y en junio de 1631 ofició su primera misa. En cambio, no pudo emitir la profesión solemne porque no había completado sus estudios. Cuando la epidemia de peste asoló la región de Toulouse, auxilió a los enfermos con ejemplar caridad. Pero su sueño eran las misiones: «Mi vida ¿para qué es sino para sacrificarla por las almas? ¿Cómo podría probar yo mi amor a Dios, si no ofrezco lo que más se estima en este mundo, la salud y la vida? No me sería grata la vida si no tuviere algo que perder por Jesucristo. Siento un deseo vivísimo de ir a las misiones de los iroqueses y ofrecer mi vida por la salvación de aquellos salvajes».


Ofreció a Dios su frustrado anhelo de evangelizar el Canadá francés, y se centró en la predicación en su país, como le indicaron sus superiores; llovían las bendiciones. Con cierta rudeza en su expresión verbal, y una hondura verdaderamente inspirada, puso en marcha misiones rurales y las llevó a todos los rincones. Cuando alguien cercano le acusó de predicar toscamente, el superior replicó: «Ojalá quisiera Dios que todos los misioneros predicaran con toda unción como este sacerdote. El dedo de Dios está aquí. Si yo viviera en esta región, no me perdería ni un solo sermón de este padre». Sus palabras vibrantes, sencillas, carismáticas, penetraban en el auditorio. Quienes le escuchaban, tanto en el púlpito como en el confesionario al que dedicaba muchas horas, quedaban impregnados de su fe y caridad: «Padre ¿cómo no me voy a convertir a la fe cristiana si usted me lo pide con tanta gracia?», decía un penitente. Los que humanamente fueron encumbrados a la fama siendo considerados como grandes predicadores no tenían nada que hacer a su lado.


Alguien dijo del P. Regis «que no tenía más que a Dios dentro de su alma, a Dios en la boca y a Dios delante de sus ojos». El secreto era sus intensas horas de oración (apenas dormía dos o tres horas en el suelo), su ferviente amor a la Eucaristía, que recibía a diario en una época en la que no era usual, y su tierna devoción por María. Desde que inició la vida apostólica se impuso un rígido ayuno, y no se desprendía de su cilicio. Fue agraciado con el don de milagros y el de penetración de espíritus, entre otros carismas. Muchas veces caía extático. Su corazón inflamado de amor le hacía exclamar: «¡Oh Dios mío, oh amor mío y delicias de mi corazón! ¡Es posible que yo no os pueda amar todo lo que Vos merecéis ser amado, y todo lo que yo deseo amaros!». Las conversiones brotaban a su paso, aunque por su celo apostólico muchas veces fue maltratado física y verbalmente por gentes de mal vivir que él lograba conmover con su paciencia y dulzura. Nadie, menos aún quien tuviera un mínimo ápice de sensibilidad, podía pasar por su lado sin sentirse poderosamente llamado a vivir la santidad. Por algo había sido elegido para hacer frente a la herejía protestante, que combatió con verbo encendido, muchas veces portando en sus manos el crucifijo con el que derrocaba también las aviesas intenciones de bravucones soldados empecinados en atacar a la Iglesia.


Pasó por duras pruebas de diversa índole, algunas provenientes de ciertos superiores, y las acogió con verdadera mansedumbre. «Sufrir por Jesucristo es el único consuelo que hallo en este mundo. Señor, dame fuerzas para poder sufrir más y más por tu amor», suplicaba. Murió el 30 de diciembre de 1640. Clemente XI lo beatificó el 18 de mayo de 1716. Y Clemente XII lo canonizó el 5 de abril de 1737. Cuando el santo Cura de Ars visitó su tumba en 1804, aún consciente de sus limitaciones, tuvo la certeza de que sería sacerdote. Y a punto de morir, manifestó: «todo lo bueno que he hecho se lo debo a él».



(31 de diciembre de 2013) © Innovative Media Inc.


18:14:00


P. Federico Lombardi. Foto: ACI Prensa

P. Federico Lombardi. Foto: ACI Prensa



VATICANO, 30 Dic. 13 / 06:33 pm (ACI/EWTN Noticias ).- El Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, desmintió hoy que el Papa Francisco haya abolido el pecado, tal como dejó entrever el periodista italiano Eugenio Scalfari en su editorial publicado ayer en el diario La Repubblica.


Scalfari publicó a inicios de octubre de este año una entrevista con el Papa, pero luego admitió que algunas de las palabras atribuidas al Santo Padre en ese texto "no fueron dichas" por el Pontífice.


El editor de La Repubblica admitió que todas sus entrevistas han sido realizadas sin un aparato de grabación, ni tomando notas mientras el entrevistado habla.


En su editorial del 29 de diciembre titulado “La revolución de Francisco. Ha abolido el pecado”, Scalfari aseguró que el Santo Padre “es revolucionario en muchos aspectos de su todavía breve pontificado, pero sobre todo en un punto fundamental: el hecho de abolir el pecado”.


Como respuesta a este artículo, el Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede destacó la atención prestada tanto por Scalfari como por todo el mundo laico al Papa.


“Ante todo, quiero decir que el hecho de que Scalfari haya dedicado de nuevo un largo editorial al Papa Francisco y a su enseñanza es una señal de la gran atención que él, y más allá de él, todo el mundo laico, está dedicando al Papa”.


Esto, indicó, “es ciertamente un signo positivo también de un diálogo con el mundo laico, que el Papa ha sabido comenzar”.


“Sin embargo, en relación a algunos contenidos de este artículo, es justo hacer alguna consideración, ante todo sobre esta afirmación de que el Papa haya abolido el pecado”, señaló.


El P. Lombardi dijo que lo escrito por Scalfari “ciertamente, no es pertinente”, indicando que “quien sigue verdaderamente al Papa día a día sabe cuántas veces habla del pecado, habla de nuestra condición de pecadores”.


“De hecho, el mensaje de la misericordia de Dios, que Scalfari destaca, y que es fundamental, y que ciertamente el Papa ha puesto en el centro de su anuncio del Evangelio, se entiende más profundamente cuando más se comprende la realidad del pecado”.


El portavoz del Vaticano explicó que el Papa Francisco “es un jesuita y quisiera recordar que los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, que ciertamente han sido también para él una escuela de espiritualidad y vida cristiana, comienzan precisamente con la primera semana dedicada a la meditación de los pecados, de los pecados del mundo y de los pecados personales”.


“Y las meditaciones concluyen con un maravilloso coloquio con el que uno se pone al frente de Jesús Crucificado, recordando que el Creador ha venido a hacerse hombre y ha venido a la muerte para morir por nuestros pecados, por mis pecados”.


“Y yo, frente a Jesús Crucificado, comprendo la profundidad de la gracia que yo pecador he recibido, me interrogo sobre qué cosa he hecho por Cristo, qué cosa hago y qué cosa debo hacer por Él”.


El P. Lombardi señaló que así, “la dinámica espiritual fundamental, en la que también el Papa se pone, es la conciencia del pecado y el pedido del perdón, ver la grandeza infinita de la misericordia de Dios y así marchamos en la vida cristiana, renovada con la misericordia de Dios y con la esperanza del amor de Dios”.


“Si uno elimina el pecado, el mensaje de la misericordia no se comprende más”, subrayó.


El portavoz vaticano apuntó entre otros errores del editorial de La Repubblica que “otra inexactitud obvia en este artículo es que Scalfari dice que el Papa canonizó a San Ignacio de Loyola y, en cambio, como todos sabemos, en los últimos días ha canonizado Pedro Fabro, quien fue el primer compañero de San Ignacio de Loyola e Ignacio de Loyola era ya santo de la Iglesia desde hace varios siglos”.


“Por lo tanto, creo que hay que estar atentos a continuar el diálogo, para desarrollarlo de modo tal que no haya equívocos y se entienda verdaderamente”, concluyó.


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10:59:00


Papa Francisco. Foto: ACI Prensa

Papa Francisco. Foto: ACI Prensa



VATICANO, 30 Dic. 13 / 10:25 am (ACI/EWTN Noticias ).- La Santa Sede informó este lunes que las intenciones del Papa Francisco para enero de 2014 están centradas en la unidad de los cristianos y en un auténtico desarrollo que respete la dignidad humana.


La intención general del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de enero de 2014 es: “Para que se promueva un desarrollo económico auténtico, respetuoso de la dignidad de todas las personas y todos los pueblos”.


Su intención evangelizadora es: “Para que los cristianos de las distintas confesiones caminen hacia la unidad deseada por Cristo”.


Etiquetas: Vaticano, Intenciones, Ecumenismo, Papa Francisco



10:59:00


Mons. Nunzio Galantino. Foto: Diócesis de Cassano all'Jonio

Mons. Nunzio Galantino. Foto: Diócesis de Cassano all'Jonio



VATICANO, 30 Dic. 13 / 09:18 am (ACI/EWTN Noticias ).- La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó hoy que el sábado 28 de diciembre, el Papa Francisco nombró como Secretario General de la Conferencia Episcopal Italiana ad interim a Mons. Nunzio Galantino, Obispo de Cassano all'Jonio.


“El nombramiento de un nuevo Secretario General de la Conferencia Episcopal Italiana se hace urgente para el funcionamiento ordinario de la Secretaría General y de toda una serie de tareas que requieren su presencia. El nombramiento es ad interim: S. E. mons. Galantino tiene todas las facultades del Secretario General, pero de momento no se ha decidido cuánto tiempo durará su mandato", indicó en un comunicado el P. Federico Lombardi, director de la Sala de Prensa del Vaticano.


El vocero vaticano explicó que Mons. Galantino “tendrá que trasladarse a Roma durante casi toda la semana, pero por el momento continua siendo Obispo de Cassano all'Jonio".


El Santo Padre dirigió una carta a los sacerdotes, consagrados y fieles de esa diócesis explicando que, al menos durante un periodo de tiempo, necesita que Mons. Galantino trabaje en Roma en una misión importante dentro de la Iglesia en Italia.


En la carta, Papa asegura que Mons. Galantino viajará con regularidad a su diócesis para "seguir acompañándoos en el camino de la fe".


Etiquetas: Vaticano, Italia, nombramientos, Papa Francisco, nombramientos eclesiales




Ciudad del Vaticano, 30 diciembre 2013 (VIS).- La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha hecho público hoy que, con fecha 28 de diciembre, el Santo Padre Francisco ha nombrado Secretario General de la Conferencia Episcopal Italiana ad interim a S. E. Mons. Nunzio Galantino, Obispo de Cassano all'Jonio.



A propósito del nombramiento de mons. Galantino como secretario General de la Conferencia Episcopal Italiana, el Padre Federico Lombardi, S.I., director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, hizo público el siguiente comunicado:



El nombramiento de un nuevo Secretario General de la Conferencia Episcopal Italiana se hace urgente para el funcionamiento ordinario de la Secretaría General y de toda una serie de tareas que requieren su presencia. El nombramiento es ad interim: S. E. mons. Galantino tiene todas las facultades del Secretario General, pero de momento no se ha decidido cuánto tiempo durará su mandato."



"Monseñor Galantino tendrá que trasladarse a Roma durante casi toda la semana, pero por el momento continua siendo Obispo de Cassano all'Jonio".



El Santo Padre Francisco ha dirigido una carta a los sacerdotes, consagrados y fieles de esa diócesis explicando que, al menos durante un periodo de tiempo, necesita que monseñor Galantino trabaje en Roma en una misión importante dentro de la Iglesia italiana. En la carta, Papa Francisco asegura que mons. Galantino viajará con regularidad a su diócesis para "seguir acompañándoos en el camino de la fe".




Ciudad del Vaticano, 30 diciembre 2013 (VIS).- La intención general del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de enero de 2014 es :”Para que se promueva un desarrollo económico auténtico,respetuoso de la dignidad de todas las personas y todos los pueblos”.



Su intención evangelizadora es: “Para que los cristianos de las distintas confesiones caminen hacia la unidad deseada por Cristo”.


Ciudad del Vaticano, 28 diciembre 2013 (VIS).- El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi S.I, ha facilitado esta mañana la siguiente declaración:



Esta mañana, el Secretario de Estado de la Santa Sede, S.E. Monseñor Pietro Parolin, y el secretario para las Relaciones con los Estados, S.E. Monseñor Dominique Mamberti, han recibido a una delegación del gobierno sirio compuesta por el Sr. Joseph Sweid, Ministro de Estado, acompañado por el Sr. Hussam Eddin Aala, viceministro director para Europa del Ministerio de Relaciones Exteriores y ex embajador ante la Santa Sede."



"La delegación ha traído un mensaje del presidente Assad para el Santo Padre y ha informado sobre la posición del gobierno sirio”.


Ciudad del Vaticano, 29 diciembre 2013 (VIS).- El primer domingo después de Navidad se celebra la fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret y el Papa Francisco ha recordado en el Angelus de este mediodia que Jesús quiso nacer “en una familia humana, quiso tener una madre y un padre. Como nosotros”.



Y hoy el Evangelio –ha dicho a los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro- nos presenta a la Sagrada Familia en el camino doloroso del exilio, en busca de refugio en Egipto. José, María y Jesús experimentan la condición dramática de los prófugos, marcada por el miedo, la incertidumbre y las penurias. Desgraciadamente, en nuestros días, millones de familias pueden reconocerse en esta triste realidad. Casi cada día la televisión y los periódicos dan noticias de prófugos que huyen del hambre, de la guerra, de otros peligros graves, en busca de seguridad y de una vida digna para ellos y para sus propias familias. En tierras lejanas, incluso cuando encuentran trabajo, no siempre los prófugos y los inmigrantes encuentran acogida verdadera, respeto, estima de los valores de los que son portadores. Sus legítimas expectativas se topan con situaciones complejas y dificultades que parecen, a veces, insuperables”.



El Papa ha invitado a todos los que contemplan a la Sagrada Familia de Nazaret, en el momento en que se ve obligada a convertirse en prófuga a pensar en el drama de los “migrantes y refugiados que son víctimas del rechazo y de la explotación…de la trata de personas y del trabajo que los esclaviza”, pero también en aquellos otros a los que ha denominado como “exiliados escondidos”, aquellos… que puede haber dentro de las mismas familias: los ancianos, por ejemplo, que a veces son tratados como presencias molestas”



Jesús quiso pertenecer a una familia que experimentó el exilio, para que nadie se sienta excluido de la cercanía amorosa de Dios. La fuga en Egipto a causa de las amenazas de Herodes nos muestra que Dios está allí donde el ser humano está en peligro, allí donde el hombre sufre, donde escapa, donde siente el rechazo y el abandono”.Pero, ha añadido Francisco: “Dios también está allí donde el hombre sueña, donde espera volver a su patria en la libertad, proyecta y elige una vida digna para sí mismo y para sus familiares”.



El ejemplo de la sencillez de vida de la Sagrada Familia puede servirnos de ejemplo, y hacer que las familias se conviertan cada vez más “en comunidad de amor y de reconciliación, en la que se experimenta la ternura, la ayuda y el perdón recíproco.

Después Francisco ha instado a los fieles a repetir “las tres palabras clave para vivir en paz y alegría en la familia: “permiso”, “gracias”, “perdón”, explicando que “cuando en una familia no se es entrometido y se pide permiso… no se es egoísta y se aprende a decir gracias, y cuando… uno se da cuenta de que ha hecho algo malo y sabe pedir perdón, ¡en esa familia hay paz y hay alegría¡.



Por último ha animado a las familias a “tomar conciencia de la importancia que tienen en la Iglesia y en la sociedad” porque “el anuncio del Evangelio pasa ante todo, a través de las familias, para alcanzar después los diversos ámbitos de la vida cotidiana” Y ha rogado a María, José y Jesús que “iluminen, consuelen, guíen a toda familia del mundo, para que puedan cumplir con dignidad y serenidad la misión que Dios le ha encomendado”.



Después de rezar el Angelus el Papa ha recordado que el próximo consistorio y el próximo Sínodo de los Obispos afrontarán el tema de la familia y, por ese motivo, ha rezado la oración que ha compuesto a la Sagrada Familia invitando a todos a unirse espiritualmente a él, y en especial a los fieles conectados con la Plaza de San Pedro desde la basílica de la Anunciación en Nazaret, en el templo de la Sagrada Familia en Barcelona y en el santuario de Loreto:



Jesús, María y José, en ustedes contemplamos el esplendor del amor verdadero,a ustedes nos dirigimos con confianza.Sagrada Familia de Nazaret,haz que también nuestras familias sean lugares de comunión y cenáculos de oración,auténticas escuelas del Evangelio y pequeñas Iglesias domésticas. Sagrada Familia de Nazaret, que nunca más en las familias se vivan experiencias de violencia, cerrazón y división: que todo el que haya sido herido o escandalizado conozca pronto el consuelo y la sanación. Sagrada Familia de Nazaret, que el próximo Sínodo de los Obispos pueda despertar en todos la conciencia del carácter sagrado e inviolable de la familia, su belleza en el proyecto de Dios. Jesús, María y José, escuchen y atiendan nuestra súplica. Amén”.


Ciudad del Vaticano, 28 diciembre 2013 (VIS).- El arzobispo Pietro Parolin, Secretario de Estado, ha enviado en nombre del Santo Padre, un mensaje a los participantes del XXXVI encuentro ecuménico europeo de jóvenes, promovido por la comunidad de Taizé, que se se reúnen estos días en Estrasburgo, Francia (del 28 de diciembre hasta el 1 de enero de 2014).



El prelado recuerda a los jóvenes la necesidad de compromiso, fe y coraje que tiene Europa a causa de los momentos difíciles por los que pasa. “Sois conscientes de que la división de los cristianos constituye un obstáculo para el cumplimiento de la misión confiada a la Iglesia, y que la credibilidad del mensaje cristiano sería mucho mayor si los cristianos dejaran a un lado sus divisiones. El Papa comparte con vosotros la convicción de que podemos aprender mucho los unos de los otros, ya que las realidades que nos unen son muchas”.



El Papa -continúa- cuenta con vosotros para que, a través de vuestra fe y testimonio, el espíritu de paz y reconciliación del Evangelio irradie entre vuestros contemporáneos”.



El mensaje finaliza con la bendición del Santo Padre a los jóvenes participantes en la reunión, a los hermanos de Taizé, así como a los pastores y a todos los que les acogen en Alsacia y Ortenau.








Ciudad del Vaticano, 27 diciembre 2013 (VIS).- El Papa emérito Benedicto XVI se ha desplazado esta mañana a la Casa Santa Marta donde ha comido con el Papa Francisco. Les han acompañado, además de los respectivos secretarios, el arzobispo Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, y monseñor Peter Bryan Wells, asesor para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado.



Asimismo el Santo Padre Francisco visitó en la tarde del 24, alrededor de las 17.00, al Papa emérito Benedicto XVI para felicitarle la Navidad.



Benedicto XVI recibió a Francisco en la puerta de su residencia, el monasterio Mater Ecclesiae y, después de rezar juntos en la capilla, los dos hablaron en privado durante una media hora. Terminado el encuentro, el Papa Francisco, a quien acompañaban sus secretarios personales, saludó también a los otros miembros de la “familia” del Papa emérito, el arzobispo Georg Gänswein y las “Memores Domini”, y se despidió de todos hacia las 17,45.


Ciudad del Vaticano, 27 diciembre 2013 (VIS).- A partir del mes de enero de 2014 los párrocos y 25 de sus feligreses de las diversas parroquias de las diócesis de Roma podrán participar en la misa que celebra el Papa Francisco todos los días en la capilla de Santa Marta, según informa hoy el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi S.I.



Los párrocos serán avisados con antelación por el cardenal vicario de Roma AgostinoVallini. Dado que el Santo Padre no podrá visitar, de momento, todas las parroquias de su diócesis, por lo menos una parte de sus feligreses podrán así tomar parte en las misas celebradas por su obispo.


Ciudad del Vaticano, 26 diciembre 2013 (VIS).- En la festividad de San Esteban, protomártir, el Santo Padre ha rezado el Angelus del mediodía con los fieles que, a pesar del mal tiempo, habían acudido a la Plaza de San Pedro y, después de elogiar su “valor” por no tener miedo de la lluvia, ha narrado el relato del martirio de Esteban, el diácono lapidado tras un discurso que suscito la cólera de los miembros del Sanedrín y que murió pidiendo que sus asesinos fuesen perdonados.



“En el clima alegre de la Navidad, esta conmemoración podría parecer fuera de lugar-ha observado- Navidad es la fiesta de la vida y nos infunde sentimientos de serenidad y paz; ¿por qué turbar el encanto con el recuerdo de una violencia tan atroz? En realidad, en la óptica de la fe, la fiesta de san Esteban está en plena sintonía con el significado profundo de la Navidad. En el martirio, de hecho, la violencia es vencida por el amor, la muerte por la vida. La Iglesia ve en el sacrificio de los mártires su “nacimiento en el cielo”. Celebramos hoy, pues, el “nacimiento” de Esteban, que en profundidad brota de la Navidad de Cristo. ¡Jesús transforma la muerte de cuantos lo aman en aurora de vida nueva! .”



Así en el martirio de Esteban se reproduce “la misma confrontación entre el bien y el mal, entre el odio y el perdón, entre la mansedumbre y la violencia, que alcanzó su cima en la Cruz de Cristo. La memoria del primer mártir disipa inmediatamente, una imagen falsa de la Navidad: la imagen dulzona y de cuento , que no existe en el Evangelio La liturgia nos lleva al sentido auténtico de la encarnación, uniendo Belén al Calvario y recordándonos que la salvación divina implica la lucha contra el pecado y pasa a través de la puerta estrecha de la Cruz. Éste es el camino que Jesús indicó claramente a sus discípulos”

Por eso –ha añadido- hoy rezamos en particular por los cristianos discriminados por dar testimonio de Cristo y del Evangelio. Estemos cercanos a estos hermanos y hermanas que, como san Esteban, son acusados injustamente y sujetos a violencias de diverso tipo. Estoy seguro que, desgraciadamente, hoy son más numerosos que en los primeros tiempos de la Iglesia. ¡Hay tantos! Y sucede sobre todo allí donde la libertad religiosa no está todavía garantizada o plenamente realizada. Pero sucede también en países y ambientes donde, sobre el papel, se tutela la libertad y los derechos humanos, pero donde, de hecho, los creyentes, y especialmente los cristianos, hacen frente a limitaciones y discriminaciones. Quiero pediros que recemos hoy un momento por estos hermanos y hermanas, en silencio, todos … Y se los confiamos a la Virgen: Dios te salve María…”



Después de rezar el Ave María, Francisco ha afirmado: “Un cristiano no se maravilla de esto porque Jesús dijo que era una ocasión propicia para dar testimonio. Sin embargo, en ámbito civil, hay que denunciar y eliminar la injusticia”.


Ciudad del Vaticano, 25 diciembre 2013 (VIS).- “Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero, ¡buenos días y feliz Navidad!”, ha dicho el Papa Francisco asomándose a mediodía al balcón central de la basílica de San Pedro para impartir a toda la cristiandad su primera bendición “Urbi et Orbi”.



Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama. Hago mías las palabras del cántico de los ángeles, que se aparecieron a los pastores de Belén la noche de la Navidad. Un cántico que une cielo y tierra, elevando al cielo la alabanza y la gloria y saludando a la tierra de los hombres con el deseo de la paz”, ha proseguido el Papa, invitando a todos “a hacer suyo este cántico, que es el de cada hombre y mujer que vigila en la noche, que espera un mundo mejor, que se preocupa de los otros, intentando hacer humildemente su propio deber”.



Gloria a Dios. A esto nos invita la Navidad en primer lugar: a dar gloria a Dios, porque es bueno, fiel, misericordioso. En este día mi deseo es que todos puedan conocer el verdadero rostro de Dios, el Padre que nos ha dado a Jesús. Me gustaría que todos pudieran sentir a Dios cerca, sentirse en su presencia, que lo amen, que lo adoren. Y que todos nosotros demos gloria a Dios, sobre todo, con la vida, con una vida entregada por amor a Él y a los hermanos”.



Paz a los hombres. La verdadera paz - como sabemos - no es un equilibrio de fuerzas opuestas. No es pura "fachada", que esconde luchas y divisiones. La paz es un compromiso cotidiano, y la paz es también artesanal, que se logra contando con el don de Dios, con la gracia que nos ha dado en Jesucristo”.



Viendo al Niño en el Belén, niño de paz, pensemos en los niños que son las víctimas más vulnerables de las guerras, pero pensemos también en los ancianos, en las mujeres maltratadas, en los enfermos… ¡Las guerras destrozan tantas vidas y causan tanto sufrimiento!”, ha exclamado el Obispo de Roma recordando los países azotados por guerras y conflictos, sin olvidar los desastres naturales, y ha tenido palabras especiales para los refugiados, los prófugos y las víctimas de la trata de personas.



Francisco ha citado en primer lugar a Siria, destrozada por una situación que genera odios y venganzas.“Sigamos rezando al Señor –ha pedido- para que el amado pueblo sirio se vea libre de más sufrimientos y las partes en conflicto pongan fin a la violencia y garanticen el acceso a la ayuda humanitaria. Hemos podido comprobar la fuerza de la oración. Y me alegra que hoy se unan a nuestra oración por la paz en Siria creyentes de diversas confesiones religiosas. No perdamos nunca la fuerza de la oración. La fuerza para decir a Dios: Señor, concede tu paz a Siria y al mundo entero. E invito también a los no creyentes a desear la paz, con su deseo, ese deseo que ensancha el corazón: todos unidos, con la oración o con el deseo. Pero todos, por la paz”.



Concede la paz, Niño, a la República Centroafricana, a menudo olvidada por los hombres. Pero tú, Señor, no te olvidas de nadie. Y quieres que reine la paz también en aquella tierra, atormentada por una espiral de violencia y de miseria, donde muchas personas carecen de techo, agua y alimento, sin lo mínimo indispensable para vivir. Que se afiance la concordia en Sudán del Sur, donde las tensiones actuales ya han provocado demasiadas víctimas y amenazan la pacífica convivencia de este joven Estado.”



Tú, Príncipe de la paz, convierte el corazón de los violentos, allá donde se encuentren, para que depongan las armas y emprendan el camino del diálogo. Vela por Nigeria, lacerada por continuas violencias que no respetan ni a los inocentes e indefensos. Bendice la tierra que elegiste para venir al mundo y haz que lleguen a feliz término las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos. Sana las “llagas de la querida tierra de Iraq, azotada todavía por frecuentes atentados.”



Tú, Señor de la vida, protege a cuantos sufren persecución a causa de tu nombre. Alienta y conforta a los desplazados y refugiados, especialmente en el Cuerno de África y en el este de la República Democrática del Congo. Haz que los emigrantes, que buscan una vida digna, encuentren acogida y ayuda. Que no asistamos de nuevo a tragedias como las que hemos visto este año, con los numerosos muertos en Lampedusa.”



Niño de Belén, toca el corazón de cuantos están involucrados en la trata de seres humanos, para que se den cuenta de la gravedad de este delito contra la humanidad. Dirige tu mirada sobre los niños secuestrados, heridos y asesinados en los conflictos armados, y sobre los que se ven obligados a convertirse en soldados, robándoles su infancia”.



Señor, del cielo y de la tierra, mira a nuestro planeta, que a menudo la codicia y el egoísmo de los hombres explota indiscriminadamente. Asiste y protege a cuantos son víctimas de los desastres naturales, sobre todo al querido pueblo filipino, gravemente afectado por el reciente tifón.”



Queridos hermanos y hermanas, en este mundo, en esta humanidad hoy ha nacido el Salvador, Cristo el Señor. No pasemos de largo ante el Niño de Belén. Dejemos que nuestro corazón se conmueva: no tengamos miedo de esto. No tengamos miedo de que nuestro corazón se conmueva. Dejémoslo que se inflame con la ternura de Dios; necesitamos sus caricias. Las caricias de Dios no producen heridas: las caricias de Dios nos dan paz y fuerza. Tenemos necesidad de sus caricias. El amor de Dios es grande; a Él la gloria por los siglos. Dios es nuestra paz: pidámosle que nos ayude a construirla cada día, en nuestra vida, en nuestras familias, en nuestras ciudades y naciones, en el mundo entero. Dejémonos conmover por la bondad de Dios”.



Después de impartir la bendición, el Santo Padre ha felicitado la Navidad con estas palabras:



A todos ustedes, queridos hermanos y hermanas, venidos de todas partes del mundo a esta Plaza, y a cuantos desde distintos países se unen a nosotros a través de los medios de comunicación social, les deseo Feliz Navidad. En este día, iluminado por la esperanza evangélica que proviene de la humilde gruta de Belén, pido para todos ustedes el don navideño de la alegría y de la paz: para los niños y los ancianos, para los jóvenes y las familias, para los pobres y marginados. Que Jesús, que vino a este mundo por nosotros, consuele a los que pasan por la prueba de la enfermedad y el sufrimiento y sostenga a los que se dedican al servicio de los hermanos más necesitados. ¡Feliz Navidad a todos!”


Ciudad del Vaticano, 24 diciembre 2013 (VIS).- “Nuestra identidad como creyentes es la de peregrinos hacia la tierra prometida”, ha afirmado el Papa Francisco durante la homilía pronunciada en su primera Misa del Gallo como pontífice, en una basílica de San Pedro abarrotada de personas. La celebración ha estado precedida por el antiguo canto de la Kalenda que anuncia la Navidad y durante la oración de los fieles se ha rezado también en arameo y en chino. El Papa ha comenzado citando la profecía de Isaías: “El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande” que “no deja de conmovernos, especialmente cuando la escuchamos en la Liturgia de la Noche de Navidad”.



Ahora bien, “no se trata sólo de algo emotivo, sentimental; nos conmueve porque dice la realidad de lo que somos: somos un pueblo en camino, y a nuestro alrededor –y también dentro de nosotros – hay tinieblas y luces. Y en esta noche, cuando el espíritu de las tinieblas cubre el mundo, se renueva el acontecimiento que siempre nos asombra y sorprende: el pueblo en camino ve una gran luz. Una luz que nos invita a reflexionar en este misterio: misterio de caminar y de ver”.



Caminar -ha exclamado-. Este verbo nos hace pensar en el curso de la historia, en el largo camino de la historia de la salvación, comenzando por Abrahán, nuestro padre en la fe, a quien el Señor llamó un día a salir de su pueblo para ir a la tierra que Él le indicaría. Desde entonces, nuestra identidad como creyentes es la de peregrinos hacia la tierra prometida. El Señor acompaña siempre esta historia. Él permanece siempre fiel a su alianza y a sus promesas. Porque es fiel, “Dios es luz sin tiniebla alguna” Por parte del pueblo, en cambio, se alternan momentos de luz y de tiniebla, de fidelidad y de infidelidad, de obediencia y de rebelión, momentos de pueblo peregrino y momentos de pueblo errante”.



Francisco ha subrayado que también en nuestra historia personal “se alternan momentos luminosos y oscuros, luces y sombras. Si amamos a Dios y a los hermanos, caminamos en la luz, pero si nuestro corazón se cierra, si prevalecen el orgullo, la mentira, la búsqueda del propio interés, entonces las tinieblas nos rodean por dentro y por fuera. “Quien aborrece a su hermano –escribe el apóstol San Juan– está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe adónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos”. Pueblo en camino, sobre todo pueblo peregrino que no quiere ser un pueblo errante”.



En esta noche, “como un haz de luz clarísima, resuena el anuncio del Apóstol: “Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres”. La gracia que ha aparecido en el mundo es Jesús, nacido de María Virgen, Dios y hombre verdadero. Ha venido a nuestra historia, ha compartido nuestro camino. Ha venido para librarnos de las tinieblas y darnos la luz. En Él ha aparecido la gracia, la misericordia, la ternura del Padre: Jesús es el Amor hecho carne. No es solamente un maestro de sabiduría, no es un ideal al que tendemos y del que nos sabemos por fuerza distantes, es el sentido de la vida y de la historia que ha puesto su tienda entre nosotros”.



Los pastores fueron los primeros que vieron esta "tienda", que recibieron el anuncio del nacimiento de Jesús “porque eran de los últimos, de los marginados. Y fueron los primeros porque estaban en vela aquella noche, guardando su rebaño. Es condición del peregrino velar, y ellos estaban en vela. Con ellos nos quedamos ante el Niño, nos quedamos en silencio. Con ellos damos gracias al Señor por habernos dado a Jesús, y con ellos, desde dentro de nuestro corazón, alabamos su fidelidad: Te bendecimos, Señor, Dios Altísimo, que te has despojado de tu rango por nosotros. Tú eres inmenso, y te has hecho pequeño; eres rico, y te has hecho pobre; eres omnipotente, y te has hecho débil”.



Que en esta Noche -ha concluido el Santo Padre- compartamos la alegría del Evangelio: Dios nos ama, nos ama tanto que nos ha dado a su Hijo como nuestro hermano, como luz para nuestras tinieblas. El Señor nos dice una vez más: "No teman. Como dijeron los ángeles a los pastores: "No teman". Y también yo les repito a todos: "No teman". Nuestro Padre tiene paciencia con nosotros, nos ama, nos da a Jesús como guía en el camino a la tierra prometida. Él es la luz que disipa las tinieblas. Él es la misericordia. Nuestro Padre nos perdona siempre. Y Él es nuestra paz. Amén”.


Ciudad del Vaticano, 30 diciembre 2013 (VIS).- El Santo Padre ha nombrado:



- Arzobispo Metropolitano de Nueva Segovia (superficie: 2.570, población: 718.000, católicos: 605.000, sacerdotes: 73, religiosos: 101) en Filipinas, al obispo Marlo M. Peralta que sucede al obispo Ernesto A. Salgado, cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.



- Obispo Auxiliar de la diócesis de Seúl (superficie: 606, población: 10.528.774, católicos: 1.434.874, sacerdotes: 930, religiosos: 2.485) en Corea del Sur, al reverendo Timothy Yu Gyoung-Chon. El obispo electo nació en 1962 en Jung-gu, en Seúl, Corea del Sur. En 1992 se licenció en Teología por la Universidad de Wuerzburg en Alemania y ese mismo año fue ordenado sacerdote. Durante su ministerio pastoral ha sido, entre otras cosas: vicario parroquial de Mok-dong (1999); profesor en la Universidad Católica de Seúl (1999-2008); director del Instituto para el Ministerio Pastoral Integral de la Archidiócesis de Seúl (2008-2013) y actualmente es párroco de Myeong-dong en Seúl.



- Obispo Auxiliar de la diócesis de Seúl, en Corea, al reverendo Peter Chung Soon-Taek, O.C.D. El obispo electo nació en 1961 en Daegu, en Corea del Sur. Ha estudiado Ingeniería Química en la Universidad Estatal de Seúl y Filosofía y Teología en la Universidad Católica de Seúl. Hizo su profesión perpetua en enero de 1992 en la Orden de los carmelitas Descalzos, O.C.D, y fue ordenado sacerdote en julio del mismo año. Durante su ministerio pastoral ha sido, entre otras cosas: maestro de novicios (1993-1997); maestro de estudiantes (1997-1998); en 2004 se licenció en Sagrada Escritura por el Pontificio Instituto Bíblico en Roma. De 2005 a 2008 ha sido definidor provincial de los Carmelitas Descalzos en Corea, y de 2008 a 2009, primer definidor de la misma congregación. Desde 2009 es definidor general en Roma y encargado de la región de Extremo Oriente y Oceanía.



El 28 de diciembre, el Santo Padre:



- Ha erigido las diócesis de Sultanpet, en India, por la división de las diócesis de Coimbatore y Calicut , haciéndola sufragánea de la sede metropolitana de Verapoly.



- Ha nombrado obispo de Sultanpet (superficie: 4.466, población: 4.260.435, católicos: 30.975, sacerdotes: 32, religiosos: 111) en India, al reverendo Peter Abir Antonisamy. El obispo electo nació en 1951 en Sathipattu, India. Fue ordenado sacerdote en 1979. Ha obtenido el master en Teología Bíblica por el St. Peter's Pontifical Institute de Bangalore y Master en Literatura e Historia por la Universidad de Titrupathy. Es licenciado, por el Biblicum de Roma, y doctor, por la Pontificia Universidad Gregoriana, en Sagrada Escritura. Durante su ministerio pastoral ha sido, entre otras cosas: asistente parroquial en Athipakkam (1979-1981); secretario del arzobispo y canciller de la curia (1983-1984); profesor de Sagrada Escritura en el Good Shepherd Seminary de Ccoimpatore (1984-1986); párroco de Kurumbagaram (1986-1987); director del St. Paul's Bible Institute en Poonamelle (1987-1990 y 1996-2004); director del Tamil Nadu Biblical, Catechetical and Liturgical Center ( 2004-2010) y desde 2010 director del Emmaus Spirituality Center.





El martes 24 de diciembre, el Santo Padre ha nombrado al Padre Gabriel Enrique Montero Umaña, O.F.M, como obispo de San Isidro de El General (superficie, población, católicos, sacerdotes, religiosos) en Costa Rica. El obispo electo nació en Moravia (Costa Rica) en 1945, pronunció los votos solemnes en 1972 y fue ordenado sacerdote en 1973. Cuenta con una especialización en Sagrada Escritura y con un Master en Estudios Franciscanos. En su ministerio pastoral ha sido, vicepárroco, maestro de novicios y postulantes, responsable de la formación de postnovicios en Costa Rica y de postulantes e Africa, asistente general de su orden en África, Asia, y Australia en Roma, rector del Colegio Internacional de Franciscanos Conventuales en Roma; custodio provincial en Filipinas y rector de la Casa Interafricana de formación de teólogos en Nairobi (Kenya). Desde 2013 es miembro de la comunidad de los Frailes Conventuales en Moravia (Costa Rica) y colaborador local de la nunciatura apostólica en Costa rica. Sucede al obispo Guillermo Loría Garita cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.

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Catequesis para la familia, semana del 29 de diciembre de 2013


Toledo, 30 de diciembre de 2013 (Zenit.org) Luis Javier Moxó Soto | 0 hits


En esta primera semana de Navidad se nos habla del amor en la vivencia y defensa de la familia, de la maternidad de María y de la divinidad de Jesús. Dios es familia y nosotros estamos invitados a participar más activamente como hijos y padres cristianos. No podemos quedarnos de brazos cruzados como si tuviéramos algún temor de afirmar lo que somos ante quien sea, de defender lo nuestro. Ante las diversas adulteraciones y eufemismos acerca del matrimonio, la familia y la vida, es urgente hoy en día la defensa de la dignidad de la vocación matrimonial y familiar. Y esto se verifica a través del elocuente testimonio -sencillo y cotidiano- en el seno de nuestra familia, y desde nuestro trabajo y oración callados por ella. Eduquemos en libertad y responsabilidad, en amor y convicciones firmes, con ternura y seguridad al mismo tiempo.


Hay dos textos que nos ponen en situación de ese compromiso necesario, que nos llevan a una contemplación y tarea muy concretas. Uno es del domingo 29 y otro del miércoles día 1.


El del domingo, como punto de partida, es la oración colecta de la Misa de la fiesta de la Sagrada Familia (donde hemos celebrado la jornada pontificia por la familia y la vida): “Dios, Padre nuestro, que has propuesto a la Sagrada Familia como maravilloso ejemplo a los ojos de tu pueblo, concédenos, te rogamos, que, imitando sus virtudes domésticas y su unión en el amor, lleguemos a gozar de los premios eternos en el hogar del cielo”. El ideal con el que debemos confrontar continuamente nuestra familia es la vida en comunión de Jesús, María y José. La familia es un lugar privilegiado para el anuncio de evangelio a todas las naciones. Por ello podemos hacernos unas cuantas preguntas: ¿Nos queremos de verdad, de corazón? ¿Cómo miramos, saludamos, cuidamos, preocupamos, ayudamos, agradecemos, perdonamos y alegramos juntos? ¿Nos echamos de menos? ¿Cómo sobrellevamos nuestros temperamentos y humores a menudo cambiantes? ¿Procuramos templar nuestros nervios y posibles molestias? ¿Damos testimonio, con nuestra propia vida, del gran tesoro de tener a Jesucristo en medio de todo lo que pensamos, decimos y hacemos? ¿Tenemos en cuenta, o no nos olvidamos, de aquellos que ya partieron a la casa del Padre donde queremos un día estar con ellos gozando de la paz del Señor?


El segundo centro de atención semanal viene el día 1 de enero en el Martirologio Romano, solemnidad deSanta María, Madre de Dios, que se celebra “en la Octava de la Natividad del Señor y en el día de su Circuncisión. Los Padres del Concilio de Éfeso la aclamaron como ‘Theotokos’, porque en ella la Palabra se hizo carne y acampó entre los hombres el Hijo de Dios, príncipe de la paz, cuyo nombre está por encima de todo otro nombre.” Estamos aún celebrando el misterio de la Natividad del Señor en toda su plenitud. Se nos hace referencia al concilio ecuménico de Éfeso del año 431. Nestorio, patriarca de Constantinopla, desde el 428, predicaba junto con sus discípulos que no se podía atribuir a María el título de Madre de Dios, como la piedad popular hacía, sino sólo Madre de Cristo. Los nestorianos afirmaban que había dos personas completas en Jesús, la divina y la humana, unidas de manera íntima pero moral, no de forma consustancial. Cirilo, patriarca de Alejandría se opuso a Nestorio y Oriente se dividió de nuevo. Por ello se convocó el concilio de Éfeso, donde se llegó a condenar y deponer a Nestorio. También se afirmó la divinidad de Cristo y se declaró que María no sólo era la madre de Jesús sino también madre de Dios, porque en Cristo, Dios y hombre, había una sola persona. Así se defendió la unidad sustancial de Jesús.


¿Cuál ha sido y es nuestra experiencia cristiana, unitaria, de vida matrimonial y familiar? Si ha sido, o es, una experiencia de amor, y fruto también de nuestro esfuerzo y sacrificios constantes, ¿cómo vivimos nuestra identidad y la testimoniamos a los demás? ¿Nos avergonzamos o damos razón de nuestra experiencia gozosa de amor y unidad? Si ha sido dificultosa o tormentosa, ¿hemos intentado superarla permaneciendo abiertos al modelo original de la Sagrada Familia, procurando cada uno vivirla en fe, a través de una profunda conversión personal?


Rogamos juntos en familia, con María, Madre de Dios y nuestra (1 de enero); en obediencia y caridad fraterna con los santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, obispos y doctores de la Iglesia (2 de enero); por el Santísimo Nombre de Jesús (3 de enero), para que no dejemos de testimoniar el amor en nuestra vocación matrimonial y familiar, trabajando y orando por ella. Dios salva en y desde nuestras familias. Dios es Amor, es Familia, es la Vida. No lo olvidemos.



(30 de diciembre de 2013) © Innovative Media Inc.


02:06:00

«Sin quedar irremediablemente atrapada por la dolorosa pérdida de sus padres y algunos hermanos, esta fundadora italiana fue desde el Corazón de Jesús y de María al de la juventud. Destinó su cuantiosa herencia a los necesitados»


Madrid, 30 de diciembre de 2013 (Zenit.org) Isabel Orellana Vilches | 78 hits


Aunque en sus entrañas latía el hondo anhelo de partir a misiones, sueño que no pudo cumplir, siendo jovencísima pasó a formar parte del gran elenco de fundadores y fundadoras, y dedicó su quehacer a sembrar de esperanza el acontecer de los jóvenes, con singular atención a los más desamparados.


El 4 de enero de 1845 en Milán, Italia, nacía esta fundadora, siendo la tercera de los seis hijos que verían la luz en la familia formada por el honorable banquero Francisco Mateo y su esposa Carolina Mozzoni Frosconi. No iba a tener otro anhelo en su vida que «vivir abandonada en Dios y en las manos de María Inmaculada» y «arder en el deseo del bien ajeno, especialmente de la juventud», ideario de su fundación y objetivo de su acontecer. En esa situación familiar privilegiada, económica y social, fue educada en la fe, aunque perdió a su madre cuando era una niña. Dos hermanos pequeños murieron también, y su padre, de origen genovés, regresó a su tierra con dos de sus hijos, el mayor y la benjamina. Mientras, Eugenia quedó bajo el amparo de una tía que la formó y cuidó como una madre hasta que en 1852, con hondo pesar por tener que separarse de ella, se fue a Génova junto a su padre y hermanos, Ambrosio y Elisa. Con ésta última, en particular, estuvo estrechamente unida.


En 1855 murió su progenitor; entonces otros tíos, Luís Ravasco, también banquero y comprometido con la fe, así como Elisa Parodi, madre de una numerosa prole de diez hijos, intentaron cubrir el doloroso vacío. Luís fue el tutor de sus sobrinos. Buscó una institutriz para las niñas, y aunque aquélla actuó con mano firme y severa en exceso, Eugenia se amoldó sin dificultad. Tomó la primera comunión en 1855, y desde ese momento experimentó una singular devoción por la Eucaristía, que fue uno de los rasgos de su vida espiritual, compartido con su amor a los Sagrados Corazones de Jesús y de María Inmaculada. Al fallecer su querido tío Luís, que tanto bien le reportó, una de sus tías fraguó para ella un ventajoso matrimonio con un marqués, pero no prosperó la idea porque la elección de su consagración al Sagrado Corazón de Jesús estaba grabada en lo más íntimo de su ser.


En mayo de 1863 penetró en el templo de Santa Sabina. Un misionero predicaba la palabra, y Eugenia halló la respuesta que estaba buscando para su vida: ensamblado su corazón al Corazón de Jesús, se consagraría a los demás. Dócil a la voluntad divina, a través de su director espiritual, comenzó a dar los pasos oportunos con firmeza. No tuvo en cuenta el juicio negativo de familiares y las críticas desdeñosas de personas de alto status social, como había sido el suyo, y dio muestras de su gran caridad y generosidad poniendo al servicio de los necesitados el copioso patrimonio que había heredado: «Este dinero no es mío, sino del Señor, yo soy solamente la depositaria». Y así comenzó a prestar toda clase de ayuda a niñas, enfermos y pobres.


Siendo joven había tenido que afrontar las dificultades y dolorosos hechos que acaecieron en su familia, hacerse cargo de los bienes y luchar contra personas sin escrúpulos que intentaron esquilmarlos. Además, vio con enorme sufrimiento cómo se perdía irremediablemente su hermano mayor, preso de los desmanes. Todo ello acrisoló su gran fortaleza y revistió su madurez humana y espiritual. Por eso se comprende que el 6 de diciembre de 1868, contando solo con 23 años, fundase la Congregación de las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Ésta nació con el objeto de inculcar a los jóvenes, especialmente a los desfavorecidos, los valores cristianos. A todos instó a seguir el camino de perfección. Atenta a los pobres, no descuidó tampoco a personas con recursos ganándoselas para Cristo, al tiempo que obtenía su ayuda económica para auxiliar a los que nada poseían. La estrecha colaboración con las parroquias dio grandes frutos apostólicos. Con todos compartió su acendrado amor a la Eucaristía así como a los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Rogaba insistentemente: «Corazón de Jesús, concededme poder hacer este bien y ninguno otro, en todas partes».


Su sueño frustrado, porque así lo determinó la providencia, fue ir a misiones. Pero estuvo al lado de los presos, los moribundos y los incrédulos. En 1878 creó la Escuela Normal femenina, criticada e incomprendida por sectores laicistas. Nada hizo mella en su fe y vivió, como siempre había hecho, totalmente desprendida de sí. Las numerosas acciones que impulsó tuvieron el signo de la alegría y de la fe. Aconsejaba a las jóvenes: «Estad alegres, divertíos, pero santamente...». Y a sus hijas: «Vuestro gozo atraiga otros corazones para alabar a Dios». Con este espíritu, asumió, llena de paciencia y caridad, la incomprensión y soledad a la que fue sometida dentro de su comunidad. Muy enferma murió el 30 de diciembre de 1900. Fue beatificada por Juan Pablo II el 27 de abril de 2003.



(30 de diciembre de 2013) © Innovative Media Inc.


10:14:00


La Sagrada Familia de Murillo


La Sagrada Familia de Murillo



VATICANO, 29 Dic. 13 / 10:37 am (ACI ).- Tras culminar el rezo del Ángelus ante los miles de fieles y peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco dirigió una oración a la Sagrada Familia, al celebrarse hoy su fiesta.


A continuación, ACI Prensa reproduce el texto completo de la oración del Santo Padre a la Sagrada Familia de Nazaret.


“Jesús, María y José,

en ustedes contemplamos

el esplendor del amor verdadero,

a ustedes nos dirigimos con confianza.


Sagrada Familia de Nazaret,

haz que también nuestras familias

sean lugares de comunión y cenáculos de oración,

auténticas escuelas del Evangelio

y pequeñas Iglesias domésticas.


Sagrada Familia de Nazaret,

que nunca más en las familias se vivan experiencias

de violencia, cerrazón y división:

que todo el que haya sido herido o escandalizado

conozca pronto el consuelo y la sanación.


Sagrada Familia de Nazaret,

que el próximo Sínodo de los Obispos

pueda despertar en todos la conciencia

del carácter sagrado e inviolable de la familia,

su belleza en el proyecto de Dios.


Jesús, María y José,

escuchen y atiendan nuestra súplica. Amén”.


Etiquetas: Vaticano, Familia, Papa Francisco



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Papa Francisco. Foto: ACI Prensa


Papa Francisco. Foto: ACI Prensa



VATICANO, 29 Dic. 13 / 10:28 am (ACI/EWTN Noticias ).- Al presidir la oración mariana del Ángelus este domingo en la Plaza de San Pedro, en la Fiesta de la Sagrada Familia, el Papa Francisco señaló que “Dios ha querido nacer en una familia humana, ha querido tener una madre y un padre. Como nosotros”.?


“En este primer domingo después de Navidad, la Liturgia nos invita a celebrar la fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret. En efecto, cada pesebre nos muestra a Jesús junto a la Virgen y a San José, en la gruta de Belén”.


El Santo Padre dijo que “hoy el Evangelio nos presenta a la Sagrada Familia en el camino doloroso del exilio, en busca de refugio en Egipto. José, María y Jesús experimentan la condición dramática de los prófugos, marcada por el miedo, la incertidumbre y las estrecheces”.?


“Lamentablemente, en nuestros días, millones de familias pueden reconocerse en esta triste realidad. Casi cada día la televisión y los periódicos dan noticias de prófugos que huyen del hambre, de la guerra, de otros peligros graves, en busca de seguridad y de una vida digna para ellos y para sus propias familias”.?


Francisco lamentó que “en tierras lejanas, incluso cuando encuentran trabajo, no siempre, no siempre los prófugos y los inmigrados encuentran acogida verdadera, respeto, aprecio de los valores de los que son portadores. Sus legítimas expectativas chocan con situaciones complejas y dificultades que parecen, a veces, insuperables”.


“Por esta razón, mientras fijamos la mirada en la Sagrada Familia de Nazaret en el momento en que está obligada a hacerse prófuga, pensemos en el drama de aquellos migrantes y refugiados que son víctimas del rechazo y de la explotación. Que son víctimas de la trata de personas y del trabajo esclavo”.


“Pero también pensemos en otros ‘exiliados’, yo los llamaría ‘exiliados escondidos’, aquellos ‘exiliados’ que puede haber dentro de las mismas familias: los ancianos, por ejemplo, que a veces son tratados como presencias molestas”.?


El Papa señaló que “muchas veces pienso que un signo para saber cómo va una familia es ver cómo se tratan en ella a los niños y a los ancianos”.?


“Jesús ha querido pertenecer a una familia que ha experimentado el exilio, para que nadie se sienta excluido de la cercanía amorosa de Dios. La fuga en Egipto a causa de las amenazas de Herodes nos muestra que Dios está allí donde el hombre está en peligro, allí donde el hombre sufre, allí donde escapa, donde experimenta el rechazo y el abandono; pero Dios también está allí donde el hombre sueña, espera volver a su patria en la libertad, proyecta y elige para la vida y la dignidad suya y de sus familiares”.?


El Santo Padre apuntó que “hoy nuestra mirada sobre la Sagrada Familia nos deja atraer también por la sencillez de la vida que ella conduce en Nazaret. Es un ejemplo que hace tanto bien a nuestras familias, las ayuda a convertirse cada vez más en comunidad de amor y de reconciliación, en la que se experimenta la ternura, la ayuda recíproca, el perdón recíproco”.


”Recordemos las tres palabras clave para vivir en paz y alegría en la familia: ‘permiso’, ‘gracias’, ‘perdón’. Cuando en una familia no se es entrometido, cuando en una familia no se es entrometido y se pide permiso, cuando en una familia no se es egoísta y se aprende a decir gracias, gracias, y cuando en una familia uno se da cuenta de que ha hecho algo malo y sabe pedir perdón, ¡en esa familia hay paz y hay alegría!”.


?Francisco animó también a las familias “a tomar conciencia de la importancia que tienen en la Iglesia y en la sociedad. En efecto, el anuncio del Evangelio pasa ante todo, a través de las familias, para alcanzar después los diversos ámbitos de la vida cotidiana”.


?“Invoquemos con fervor a María Santísima, la Madre de Jesús y Madre nuestra, y a San José, su esposo. Pidamos a ellos que iluminen, consuelen, guíen a toda familia del mundo, para que se pueda cumplir con dignidad y serenidad la misión que Dios le ha encomendado”, concluyó.


Etiquetas: Familia, Virgen María, Jesús de Nazaret, Navidad, Papa Francisco, San José



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