agosto 2021

18:12:00

Por: P. Fernando Pascual, L.C.

(ZENIT News Agency, 30.08.2021).- La distinción entre derechas e izquierdas tiene una larga historia y ha sido objeto de estudios y discusiones, sobre todo en las últimas décadas. Como acercamiento al tema, conserva una sorprendente actualidad el libro “Derecha e izquierda” del pensador italiano Norberto Bobbio (1909-2004).

Sin detenernos en los muchos aspectos que entran en juego a la hora de definir derecha (o derechas) e izquierda (o izquierdas), salta a la vista, como se nota claramente en el libro de Bobbio, que las distintas maneras de comprender la ética y el Estado juegan un papel clave en las reflexiones sobre el asunto.

Quienes explican qué sea derecha y qué sea izquierda, no pueden eludir el tema ético, porque directa o indirectamente se hace presente cómo todo esfuerzo por definir estas dos grandes familias ideológicas lleva a determinar si las izquierdas sean éticamente superiores a las derechas, o viceversa.

Basta con observar numerosos debates políticos, sea en las campañas electorales, sea en las discusiones en el parlamento, sea en otros ámbitos públicos, para notar cómo los que se sitúan en uno u otro lado suelen declararse mejores respecto a los que se sitúan en el otro bando.

Este fenómeno es recíproco, y en parte encuentra una doble justificación. La primera: si escojo una orientación política, es obvio que la escojo en cuanto la considero buena o, al menos, mejor que la otra. La segunda, quizá más subjetiva: normalmente las personas declaran como buenos los estilos de vida que han elegido y buscan justificarlos. 

Esta doble justificación puede ponerse en duda simplemente desde un análisis a fondo de los argumentos y propuestas que defienden quienes adoptan posiciones de derechas o de izquierdas. Porque en política, como en ética, lo realmente importante consiste en orientarse al bien verdadero, lo cual no resulta nada fácil cuando por diversos motivos hay muchos modos, incluso contrapuestos, de definir qué sea algo bueno.

Reconocer esta situación problemática, a la hora de analizar las propuestas de derechas y de izquierda, exige un diálogo serio y sereno para ir a fondo en los principios y en las aplicaciones de cada propuesta, lo cual es posible cuando se dejan de lado prejuicios que distorsionan las reflexiones, y se superan descalificaciones que hacen difícil un diálogo sereno entre las personas que tienen ideas diferentes.

A través de ese diálogo quedarán a un lado contraposiciones radicales que tanto daño pueden provocar en la vida pública, y se avanzará hacia puntos de encuentro, fundados en una visión correcta sobre lo que sea el bien común, y sobre el modo correcto de organizar el Estado. Lo cual, en el fondo, es la aspiración más hermosa de quienes desean promover la convivencia y la justicia entre quienes vivimos en sociedad.

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12:02:00

Por: P. Antonio Rivero, L.C.

Ciclo B
Textos: Deut 4, 1-2, 6-8; Sant 1, 17-18. 21-27; Mc 7, 1-8. 14-15. 21-23
Idea principal: ¿En qué consiste la verdadera religión?

Síntesis del mensaje: Nuestra religión no está hecha de exterioridades, como creían algunos fariseos a quienes Cristo trata con tanta dureza en el evangelio, a punto de querer agradar a Dios y ganarse la salvación. Esas “cosas” en un principio fueron adornos de la religión, luego contrincantes de la religión y finalmente suplantaron a la religión.

Puntos de la idea principal:

En primer lugar, la verdadera religión no es de labios para afuera. “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” (Is 29, 13). La verdadera religión la hemos sustituido muchas veces por ritos, costumbres, piedades, tradiciones. Oír misa, bautizar a la criatura, hacer la primera comunión, casarse por la Iglesia, arrodillarse en el confesonario, enterrar a un muerto cristianamente, peregrinaciones y procesiones, etc. no son la religión. Esas son cosas de la religión, pero no la religión. Prueba de ello es que no siempre existieron esas “cosas” pero siempre existió la religión. Otras veces fueron otras costumbres, ritos, tradiciones…pero la religión fue la misma. Cristo no está despreciando las normas de vida de los judíos: Él dijo que no había venido a abolir la ley, sino a darle plenitud y llevarla a la perfección. Jesús interiorizó esa ley, para que no nos conformemos con la apariencia exterior. Jesús condena el legalismo formalista, sin alma, sin sensibilidad, sin caridad, que esclaviza más que libera.

En segundo lugar, la verdadera religión es la fe en Jesús vivo, muerto, resucitado, glorificado, Hijo de Dios. Fe es la actitud trascendental del corazón del hombre, para quien Jesús lo es todo, como su escala de valores y de principios, sus esperanzas eternas, sus destinos…La actitud transcendental es la obediencia a Dios, el seguimiento de los dictámenes de la conciencia recta y el servicio desinteresado a los hombres (2ª lectura). La fe, pues, es la actitud transcendental del corazón como estilo de vida; sin esa fe no hay ni misa ni sacramentos ni teología ni moral…que valgan, pero con esa fe en Dios misa y sacramentos y piedades…hacen la religión florida y hermosa. O sea, creyentes, más que practicantes, quiere Dios. Y si practicantes, es porque le dan vida y espíritu a la letra, que de por sí sólo mataría. Es decir, que a misa, sacramentos y piedades se les echa alma, espíritu, corazón y vida o aquí ni hombre ni religión ni nada.

Finalmente, concretemos lo dicho. Por ejemplo, algunas primeras comuniones son ya suntuosas como una boda, y eso es un escándalo económico, social y religioso. ¿Esa es la religión verdadera? Algunas bodas son ya un rito tan secularizado como una fiesta social, donde valen más las fotos, el video y la parafernalia musical… y eso es una degradación, la humillación y el desprestigio del sacramento. ¿Religión verdadera? Y así las confesiones mecánicas, las comuniones mercantiles: “voy a ofrecer esta comunión para conseguir esta o aquella gracia para…”. ¿Qué decir de procesiones o peregrinaciones que parecen más una feria donde se vende todo, que un gesto exterior de algo profundo del corazón? ¿Religión verdadera? Ahora entendemos por qué Jesús fue tan duro con estos fariseos ritualistas que cifraban la religión en prácticas exteriores y no en la fe en Dios. Por eso Jesús, entre el hombre y el sábado, se quedaba con el hombre, para quien ahí está el sábado; no al revés. Por eso, Jesús echó una mano al hombre religioso y le asentó la mano al hombre ritualista (cf. Mc 2, 27). El año, mes y día, en que Jesús dijo –evangelio de hoy- que las cosas externas no hacen malo al hombre sino las internas oriundas del corazón son las que le hacen bueno, malo, regular, santo, etc.., en ese momento pronunció Jesús “una de las mayores frases en toda la historia de las religiones” (Montefiore). Frase que va al corazón del hombre –en sentido bíblico de la expresión-, es decir, a la inteligencia, la voluntad y el sentimiento del hombre…Esa es la verdadera religión, que vino a enseñarnos Jesús, el Hijo de Dios.

Para reflexionar: ¿Soy hombre religioso o sólo ritualista? ¿Ritualista o espiritualista? ¿Creyente o sólo cumplidor? ¿Vivo en esa actitud transcendental, en obediencia a Dios, en el seguimiento de la conciencia recta y en el servicio desinteresado a los hombres (2ª lectura)? Huyamos del fariseísmo y del ritualismo sin fe y sin alma (evangelio), para ser gratos a Dios (salmo). Fueron los “practicantes” los que llevaron a la cruz a Cristo y lo mandaron crucificar. ¿Dónde estaba la fe de esos “piadosos practicantes”?

Para rezar: Hazme entender que tú me conoces enteramente, pues eres mi Creador, y sabes de todas mis cosas. Y eres tú, mi Señor, quien me transformas, quien me instruyes, quien me modelas, quien me perfeccionas, quien haces de mí tu hijo, quien me ama y quien me salva. Finalmente, Señor, haz que me deje caer confiado y esperanzado en tus manos y, como un niño en brazos de su padre, me duerma en tu regazo.

Cualquier sugerencia o duda pueden comunicarse con el padre Antonio a este email: arivero@legionaries.org

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12:02:00

Por: Federico Lombardi, SJ

(ZENIT News Agency / Roma, 28.08.2021).- Del 19 al 22 de septiembre se tendrá en Varsovia una cumbre eclesial sobre la Protección de los Menores en la Iglesia. La cumbre estará centrada en Europa Central y Oriental y se sitúa en continuidad con la cumbre que se tuvo en el Vaticano con el Papa en 2019. En este contexto el P. Federico Lombardi hace este análisis sobre un tema tan específico.

***

En el mundo actual, la Iglesia se enfrenta a grandes desafíos. El más fundamental es el de la fe y el anuncio de Dios y de Jesucristo en el mundo actual, con sus enormes transformaciones culturales y antropológicas. Pero también hay desafíos específicos, que tienen un efecto muy profundo en la vida de la Iglesia y en su misión de evangelización. Uno de los más críticos de las últimas décadas, porque ha herido la credibilidad de la Iglesia y, por tanto, su autoridad y su capacidad de anunciar el Evangelio de forma creíble, es el de los abusos sexuales a menores por parte de miembros del clero. Ha arrojado una sombra de incoherencia y falta de sinceridad sobre la institución de la Iglesia, sobre la comunidad eclesial en su conjunto. Esto es muy grave.

Con el tiempo y la experiencia, empezando por los abusos sexuales a menores -que son los más graves-, hemos aprendido a ampliar la perspectiva en diferentes aspectos, de manera que hoy se habla con más frecuencia de abusos contra personas «vulnerables» y sabemos que deben ser vistos como abusos no sólo de sexo, sino también de poder y de conciencia, como ha insistido muchas veces el Papa Francisco. Además, es necesario recordar que el problema de los abusos, en sus diversas dimensiones, es un problema general de la sociedad humana, en los países en los que vivimos y en los diferentes continentes, y no es un problema exclusivo de la Iglesia católica. Por el contrario, cualquiera que lo estudie de forma objetiva y exhaustiva verá que hay regiones, lugares e instituciones muy diferentes en las que la cuestión está dramáticamente extendida.

Nuevas normas para toda la Iglesia contra los que abusan o encubren

Al mismo tiempo, es correcto que abordemos específicamente el problema de la Iglesia, debido -como ya se ha dicho- a su credibilidad y coherencia. La Iglesia siempre ha insistido en su enseñanza sobre el comportamiento sexual y el respeto a la persona. Por eso, aunque veamos que no es un problema exclusivo de la Iglesia, debemos tomarlo absolutamente en serio y comprender que tiene una gravedad terrible en el contexto de la vida de la Iglesia y del anuncio del Evangelio del Señor.

En particular, es un ámbito en el que está en juego la profundidad y la verdad de la relación con las personas, cuya dignidad debe respetarse profundamente. Como cristianos y católicos nos enorgullecemos de reconocer la dignidad de la persona como algo fundamental, porque la persona es la imagen de Dios. Ahora bien, el hecho de abusar, de faltar al respeto, de tratar a los demás como objetos, de no estar atentos a su sufrimiento, es un signo de fracaso en un punto fundamental de nuestra fe y de nuestra visión del mundo.

En la muy reciente reforma del derecho canónico hay un aspecto que puede parecer puramente formal, pero que es muy significativo desde este punto de vista. Los delitos de maltrato se incluyen en el ámbito de los delitos «contra la vida, la dignidad y la libertad de la persona». No son «cosas vergonzosas» o «indignas del clero», pero se subraya que en la perspectiva de la Iglesia la dignidad de la persona debe situarse en el centro y debe ser respetada porque y como imagen de Dios. Esto es absolutamente fundamental. Convertirnos para tomar mucho más en serio la escucha y el respeto a cada persona, incluso a las pequeñas o débiles, es uno de los puntos importantes del camino de conversión y purificación de la Iglesia en nuestro tiempo para ser creíble.

La Convención de 2019: responsabilidad, rendición de cuentas, transparencia

Sin tener que rehacer toda la historia de los dramáticos acontecimientos y posiciones de la Iglesia sobre los abusos sexuales, podemos, para simplificar, referirnos a la «Cumbre» de febrero de 2019. Fue convocada por el Papa como un momento global, en el que toda la Iglesia, a través de los representantes de todas las Conferencias Episcopales, de las congregaciones religiosas masculinas y femeninas, se reuniera para un momento de toma de conciencia y de compromiso, con el fin de continuar más eficazmente el camino de la renovación.

La lucha contra los abusos, un año de reformas concretas

La organización de esa conferencia (cuyas actas se han publicado en el volumen Conciencia y purificación por LEV) giró en torno a tres puntos principales.

En primer lugar, ya a finales de marzo de 2019, se promulgaron las nuevas leyes y directrices relativas al Vaticano y la Santa Sede, ampliando el enfoque, además del abuso de menores, a las «personas vulnerables». Luego, el 9 de mayo de 2019, se promulgó una nueva ley de gran importancia para toda la Iglesia, el Motu proprio Vos estis lux mundi – «Vosotros sois la luz del mundo»-, en el que el Papa ordenó que en todas las diócesis se crearan oficinas para recibir denuncias e iniciar procedimientos para responder a los abusos. No sólo eso, sino que también estableció la obligación para todos los sacerdotes y religiosos de denunciar los abusos de los que tuvieran conocimiento, e invitó a los miembros laicos de la Iglesia a denunciar también. Ahora, todos los sacerdotes y monjas están obligados en conciencia a denunciar cualquier caso de abuso de menores del que tengan conocimiento, y no sólo los que se producen contra menores, que son los más graves, sino también los que se producen contra otras personas vulnerables u otros abusos cometidos con violencia. Y los laicos también están invitados a hacerlo, y tienen que saber el lugar preciso donde pueden presentar la queja. Este es un paso muy decisivo. Por supuesto que hay que comprobar si se aplica en su totalidad, pero ya es ley para toda la Iglesia. Es un paso absolutamente fundamental dado por el Papa, probablemente el más importante en este campo desde hace casi veinte años. No sólo eso, sino que la misma ley establece el procedimiento para denunciar a los más altos superiores -superiores generales de órdenes religiosas, obispos, cardenales…- no sólo por abusos, sino también por casos de «encubrimiento». Así, las cuestiones de responsabilidad y rendición de cuentas se han abordado radicalmente.

Además, en diciembre de 2019 se suprimió el «secreto pontificio» sobre los actos relacionados con asuntos de abusos sexuales, lo que permite cooperar también con las autoridades civiles, de forma más clara y suelta que antes. Así pues, más «transparencia». Luego, en julio de 2020, se concluyó y publicó el famoso Vademécum, que había sido muy solicitado y señalado por el propio Papa como uno de los primeros objetivos del encuentro de 2019. La Congregación para la Doctrina de la Fe lo elaboró: un documento bonito, muy rico, que no dice nada nuevo, pero que ordena y explica claramente, para uso de cada obispo y de cada responsable, todos los puntos que deben conocer y lo que deben hacer en las diferentes situaciones. Una herramienta que era realmente necesaria. Cuando salió no se habló mucho de ello, pero era uno de los puntos esenciales en las peticiones para la reunión de 2019, y se ha hecho.

Más recientemente aún, en Pentecostés de 2021, se publicó el nuevo Libro VI del Código de Derecho Canónico, que contiene un poco todo el derecho penal de la Iglesia, reformulado y organizado de tal manera que las nuevas normas, que a lo largo de los años se habían establecido en el campo de los abusos como en otros campos, se recogen ahora en el Código de Derecho Canónico de manera ordenada, mientras que antes habían permanecido «dispersas» en toda una serie de intervenciones y documentos.

Ahora -insistimos- se puede decir que estas cosas son exactamente las principales que se esperaban del Papa y de la Santa Sede tras el Encuentro de 2019. Y se han hecho.

Se puede añadir que, en este mismo periodo, en noviembre de 2020, también se publicó el voluminoso «Informe McCarrick», después de que por voluntad del Papa se estudiara con detalle toda la historia del gravísimo escándalo que ha sacudido a la Iglesia en Estados Unidos y a toda la Iglesia: cómo fue posible que un autor de abusos llegara a las alturas de las responsabilidades eclesiásticas, como arzobispo de Washington y cardenal. Esta publicación también puede considerarse como un paso doloroso, pero muy valiente, en la dirección de la transparencia y la voluntad de rendir cuentas de los delitos y responsabilidades incluso en los niveles más altos de la Iglesia.

Así pues, nos enfrentamos a un problema enorme, difícil y doloroso en relación con la credibilidad de la Iglesia. Sin embargo, no es en absoluto cierto que no se haya hecho nada o que se esté haciendo poco o nada. Se puede y se debe decir claramente que la Iglesia universal ha afrontado y afronta este problema, ha dado los pasos necesarios y ha establecido normas, procedimientos y reglas para tratarlo correctamente.

El camino a seguir: de las normas a la práctica

Esto, por supuesto, no significa que todo esté hecho, porque, como sabemos, una cosa es establecer las normas, el marco, y otra muy distinta cambiar la realidad poniéndolas en práctica. La próxima Conferencia de las Iglesias de Europa Central y Oriental, que se celebrará en Varsovia en septiembre, sobre la protección de los menores y las personas vulnerables, va exactamente en este sentido. De hecho, en cada área geográfica y eclesial, que tiene aspectos y problemas comunes desde el punto de vista histórico y cultural, es necesario reflexionar sobre dónde estamos y cuáles son las formas concretas de traducir efectivamente las directrices de la Iglesia universal en la realidad. Esto se ha hecho en otras regiones: por ejemplo, hubo una gran conferencia en América Latina, en México, hace un año. Después, la pandemia interrumpió muchos programas y provocó retrasos. Pero en varios continentes y regiones se está haciendo -o ya se ha hecho- lo mismo que en Europa Central y Oriental. Se trata, pues, de un paso fundamental en un camino común de la Iglesia universal que atañe, con su especificidad, a esta zona geográfica, cultural y eclesial.

En conclusión. Se ha hecho mucho, a nivel de normas generales y también a nivel de experiencias concretas. En algunas partes más, en otras menos. Reunirse es necesario para hacer circular los conocimientos y comprender las formas concretas y eficaces de abordar los problemas. Estamos en el camino y seguiremos en el camino, pero en un camino que en el fondo está suficientemente claro, en el que es necesario avanzar con rapidez y sin incertidumbres, para curar el sufrimiento, para hacer justicia, para evitar los abusos, para restaurar la confianza y la credibilidad de la comunidad eclesial en su interior y en su misión por el bien del mundo.

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12:02:00

Por: Valentina di Giorgio

(ZENIT News Agency / Roma, 28.08.2021).- La pequeña comunidad católica de Afganistán, un país que de hecho no tiene relaciones diplomáticas con el Vaticano, está conformada también por seis monjas: cinco misioneras de la caridad y una de otra congregación menos conocida. El 26 de agosto aterrizaron en el aeropuerto de Fiumicino en Roma pero no llegaron con las manos vacías.

Fue conmovedor ver no sólo a 14 niños afganos bajando las escaleras del avión sino también conocer algunas de las fotos del viaje: y es que no se trata de cualesquier niños sino de niños huérfanos y, además, con discapacidad. Tal vez lo que en muchos ámbitos menos querrían “salvar” por su condición.

Los niños, cuyas edades oscilan entre los seis y veinte años, eran atendidos en Kabul por la misión intercongregacional “Pro bambini Kabul”, son apenas un pequeño grupo de uno más grande de hasta 50 integrantes que las religiosas atendían con el objetivo de lograr su plena inserción en la sociedad. Hasta antes de la llegada de las religiosas ese tipo de personas son segregados incluso por sus familias.

“Para nosotros es un gran alivio: los niños que llegaron, todos huérfanos de entre seis y veinte años, son verdaderamente los más vulnerables de los vulnerables: están en sillas de ruedas, ninguno es autónomo y no podrían haber sobrevivido solos”, declaró a Asia News el padre Matteo Sanavio, quien también residía en Kabul.

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14:08:00

Por: Joaquín García-Huidobro (del Instituto de Filosofía de la Universidad de los Andes, Chile)

(ZENIT News Agency / Santiago de Chile, 27.08.2021).- El tranquilo verano del Vaticano ha sido agitado por una noticia que ha ocupado la atención de los principales diarios del Viejo Mundo: “El martillo litúrgico del Papa”, tituló el Frankfurter Allgemeine Zeitung en un reportaje sobre un asunto delicado para los católicos: el de la forma de celebrar la Misa, que ha sido objeto del Motu Proprio Traditionis Custodes, del Papa Francisco. Las polémicas que ha suscitado, particularmente en Europa y los Estados Unidos, apuntan a materias profundas. Como se sabe, el Vaticano II dice que la Misa es el “centro y raíz” de la vida del sacerdote (Presbyterorum Ordinis, n. 14), pero esto debería valer para cualquier católico, de modo que la forma de celebrarla no puede resultar indiferente para alguien que se tome en serio su fe.

En el Evangelio, Jesús recurre a la imagen de la semilla de mostaza que se transforma en un árbol frondoso para ilustrar el desarrollo futuro de la Iglesia. Es evidente que aquello que hoy vemos en la institución eclesiástica no es, en cuanto a los signos visibles, lo mismo que la pequeña reunión del Maestro con sus discípulos en el Cenáculo, la noche de la Última Cena. Pero si alguien pretendiera organizar una Iglesia que fuera y permaneciera solo como semilla, no estaría siendo fiel ni a la letra ni al espíritu evangélicos. Otro tanto vale para la forma de participar en aquello que los primeros cristianos llamaban “la fracción del pan”.

El modo de celebrar la liturgia se fue forjando a lo largo de los siglos. Resulta conmovedor leer, por ejemplo, las palabras de San Justino al emperador Antonino Pío, en el año 155, donde le describe, de una forma comprensible para un pagano, qué realizan los cristianos el “día del Sol” (domingo): habla de las lecturas, la homilía, la presentación de los dones, la plegaria eucarística y la comunión:

a este alimento lo llamamos Eucaristía. A nadie le es lícito participar si no cree que nuestras enseñanzas son verdaderas, ha sido lavado en el baño de la remisión de los pecados y la regeneración, y vive conforme a lo que Cristo nos enseñó. Porque no los tomamos como pan o bebida comunes […], nos han enseñado que esta comida […] es la Carne y la Sangre del mismo Jesús encarnado.

Allí están todos los elementos que encontramos en nuestra Misa, pero no cabe duda de que la formación de los textos concretos que hoy lee el sacerdote obedeció a un proceso lento, parecido a la evolución de la semilla que se transforma en árbol. Este proceso no está exento de tensiones: así, ¿cómo mostrar visiblemente que estamos en presencia de una acción sagrada sin que esas expresiones externas ahoguen la realidad que buscan expresar? Los hombres somos seres corporales, necesitamos ver, oír, tocar, pero es necesario que esas realidades visibles expresen y no oculten los misterios invisibles. Además, la Misa es banquete (sacrum convivium) y sacrificio a la vez, pero muchas veces se ha resaltado un aspecto en perjuicio del otro. ¿Cómo conseguir que una dimensión no oscurezca el acceso a la otra? Por otra parte, los fieles han de participar y no ser meros espectadores, pero el papel del sacerdote en la celebración eucarística es insustituible. Sería una ingenuidad pensar que estas tensiones resultan fáciles de resolver y que no exigen una atenta preocupación de la autoridad eclesiástica para evitar desviaciones en uno u otro sentido.

La liturgia no es un tema más entre muchos otros. Lex orandi, lex credendi: el modo en que se reza influye decisivamente en los contenidos de aquello que se cree. Por eso, una liturgia inapropiada termina por afectar la comprensión de las verdades en que creemos. Y al revés: si falta la fe, que es lo fundamental, no se podrá entender el significado de la liturgia. La crisis de fe, la crisis moral y la crisis litúrgica que ha afectado a los católicos en el último medio siglo están más conectadas de lo que podría parecer a primera vista.

La liturgia es acción divina, pero también obra humana. Es una intervención de Dios en la historia, donde se somete a la lógica de la Encarnación. Esto se observa hasta en algo tan básico como el hecho de que se expresa en un lenguaje humano. Así, las palabras de la consagración se pronunciaron en arameo; luego, la Iglesia utilizó el griego –el idioma en que se escribieron los Evangelios, inspirados por Dios–, y posteriormente pasó al latín.

Con el correr de los siglos se desarrollaron diversas tradiciones litúrgicas, tanto en Oriente como en Occidente. Muchas de ellas se remontan a los primeros tiempos del cristianismo, pero también surgieron formas nuevas. Por eso, en el siglo XVI, tras el Concilio de Trento, Pío V puso orden, prohibió las fórmulas que no gozaran de una venerable antigüedad y puso en un lugar central a la liturgia romana. Hablar de “la Misa de Pío V” se presta a equívocos, pues la fórmula que eligió no fue un invento de ese Papa, sino que era ya entonces muy antigua.

Con todo, durante los siglos siguientes sucedió un fenómeno en materia litúrgica que Joseph Ratzinger describió con una imagen muy gráfica: la de un hermoso fresco que, con el paso de los siglos, resulta afectado por el humo de las velas y otras adherencias que llevan a que se pierdan o difuminen los colores originales. Así, ya en el siglo XIX, el llamado movimiento litúrgico hizo ver estas deficiencias y la necesidad, por ejemplo, de una participación más activa de los fieles en la Misa, pues ellos no se asemejan a los espectadores de una obra teatral. A partir de su elección en 1903, san Pío X promovió la comunión frecuente, el mayor uso del canto gregoriano y tomó distintas medidas en esa dirección: lo mismo hizo después Pío XII, con diversas reformas litúrgicas (1951 y 1955), concretamente en la celebración de la Semana Santa y la Vigilia Pascual, en un proceso que derivó en el Misal aprobado por san Juan XXIII en 1962.

No es casual, entonces, que el primer documento del Vaticano II, aprobado por una amplísima mayoría de los obispos (2162 contra 46), fuera precisamente Sacrosantum Concilium, sobre la necesidad de una reforma litúrgica. Este proceso derivó en el llamado Misal de san Pablo VI (1970). El Concilio establece que, aunque en los ritos vigentes en Occidente “se conservará la lengua latina”, en las Misas con pueblo “se le podrá dar mayor cabida” a la lengua vernácula (n. 36), aunque pide que se procure que los fieles sean capaces de recitar en latín las partes de la Misa que les corresponde (n. 54). Al mismo tiempo, promueve que los fieles “participen consciente, piadosa y activamente en la acción sagrada” y no “como extraños y mudos espectadores” (n. 48) y reciban de modo más amplio “los tesoros de la Biblia” (n. 50).

Todo en este documento es muy matizado. Con todo, la puesta en marcha de esta reforma fue particularmente problemática por dos razones. La primera y más evidente fueron los abusos litúrgicos. En tono con la mentalidad de los sesenta, surgió la idea de “originalidad litúrgica”, una contradicción en los términos, porque el valor de la liturgia se funda en que expresa una fe universalmente compartida y no las particulares ocurrencias individuales. Así, en muchos casos, se perdió esa unidad en la celebración que es un fundamento de la unidad misma de la Iglesia. Ninguna reforma es sencilla y menos esta: como advirtió el propio Ratzinger, en la tarea de limpiar esa obra de arte y despojarla de adherencias se corre el riesgo de quitar trozos de pintura. En diversos países la situación ha mejorado, pero los espectáculos litúrgicos que vi en mi infancia son indescriptibles y en buena medida explican la reacción de ciertos grupos.

El segundo problema fue el de cómo tratar el caso de quienes estaban muy acostumbrados a las formas hasta entonces vigentes, y no se sentían cómodos con las nuevas expresiones litúrgicas. Entre ellos había una gran variedad de posturas, que iban desde quienes reconocían la legitimidad del Vaticano II y su reforma, aunque preferían el rito precedente, hasta quienes decían que era inaceptable y que significaba una “protestantización” de la Misa. De ahí surgió el cisma del obispo Marcel Lefevre (1988), un movimiento que ha tenido a la liturgia como una bandera de lucha fundamental.

Los papas siguientes dieron diversos pasos destinados a enfrentar ambos problemas, que terminaron en el acto en que Benedicto XVI concedió en 2007 un amplio permiso para emplear en la Misa la forma extraordinaria, es decir, la vigente en el Misal de 1962. Puso como condición que quienes recurrían a este rito debían reconocer la validez de las reformas del Vaticano II. Obviamente este es un punto clave.

Lamentablemente, no se consiguieron todos los efectos previstos. Los lefevristas, como conjunto, no volvieron a la comunión con Roma, aunque algunas personas que dudaban decidieron permanecer en la plena comunión con la Iglesia; quienes se acogieron a estos permisos fueron vistos muchas veces (o, en algunos casos, ellos mismos se comportaron) como un cuerpo extraño en la vida de la Iglesia, y en estos años ha crecido la desunión. Mientras algunos grupos acogieron con gratitud la posibilidad que se les daba y reforzaron su unión con los últimos papas, otros católicos han sido particularmente críticos del pontificado de Francisco, en una reacción que tiene muchos aspectos paradójicos. En efecto, no faltan católicos que emplean contra Amoris Laetitia los mismos argumentos para criticar lo que llaman “obediencialismo” que otros católicos “progresistas” han utilizado por años para rechazar la Humanae Vitae.

Todo esto es muy triste, porque mientras la secularización avanza, las divisiones cunden en la Iglesia. Las posiciones se han endurecido. Se habla de la “Misa verdadera” o incluso de la “verdadera Iglesia”. Como se ve, algo muy profundo está en juego. La Misa, instrumento de comunión, se ha constituido en piedra de escándalo y con frecuencia hemos asistido a una auténtica guerra de los misales.

La misma estrategia pastoral del Papa Francisco ha sido mal entendida por algunos. Su empeño por acercarse al hijo pródigo se entiende como un desprecio al hermano mayor, aquel hijo que siempre ha permanecido en la casa paterna y ha cumplido con sus deberes. Esta actitud puede ser muy peligrosa, porque: ¿quién puede decir que ha estado a la altura de las hermosas pero elevadas exigencias de nuestra fe? ¿Quién puede desconocer que ha de desempeñar muchas veces el papel del hijo pródigo, porque ha dilapidado la herencia evangélica, al contradecir el mandamiento de la caridad, y al poner obstáculos al imperioso llamado de Jesús, que pide al Padre por la unidad de sus discípulos? Parece cumplirse a la letra el lamento de san Pablo: “Todos buscan sus propios intereses y no los de Cristo Jesús” (Fil 2, 21).

Por desgracia, no faltan los católicos que esperan papas a su medida: los hay de Pío XII, de Juan Pablo, de Benedicto o de Francisco. Este espíritu partidista significa no entender que el papel del Romano Pontífice en la Iglesia es muy distinto al del presidente o un primer ministro en la sociedad política.

Así las cosas, después de una extendida consulta a los obispos acerca de los frutos de las normas dictadas que permitían una amplia celebración de la Misa según el Misal de 1962, el Papa ha constatado con decepción que no han sido los esperados. Lo que debía mover a la unidad se ha usado como pretexto para una mayor división.

La decisión que acaba de tomar en Traditionis Custodes es drástica: se revocan los permisos vigentes y, de ahora en adelante, solo se podrá celebrar la Misa según el modo extraordinario con permiso expreso del obispo y sujeto a condiciones muy estrictas. De más está decir que esta decisión no tiene nada que ver con una supuesta prohibición del uso del latín en la liturgia, según ha entendido cierta prensa de modo simplista. No se trata aquí de un debate sobre idiomas (de hecho, el Papa emplea el latín con cierta frecuencia), sino sobre el peligro de que, con el pretexto de constituir la “verdadera Iglesia”, algunos rompan la unidad con el sucesor de Pedro y el Vaticano II.

Evidentemente, los abusos no son patrimonio de un grupo determinado de fieles: “Me duelen por igual los abusos de una parte y de otra en la celebración de la liturgia”, dice el Papa. Pero su decisión ha sido interpretada por un buen número de personas como la aplicación de medidas distintas a unos y otros: tolerancia para los que promueven una liturgia caótica, se dice, y un puño de hierro para los fieles más tradicionales. Las cosas, sin embargo, no son tan sencillas: las extravagancias litúrgicas son chocantes, se advierten a primera vista, y es tarea inmediata de los obispos ponerles remedio; pero la negación del valor del Vaticano II y su reforma litúrgica afecta la unidad de la Iglesia en un nivel muy profundo, que debe ser abordado directamente por el Papa. Si eso es así, la reacción de Francisco resulta muy comprensible.

Subsisten, con todo, dos problemas: ¿qué sucede con aquellos fieles, no pocos, que no se oponen a la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II, sino que simplemente desean participar de la Misa según la forma vigente en el Misal de 1962? Pareciera que están pagando justos por pecadores. La segunda es: ¿cómo se comportarán los obispos a la hora de entregar estos permisos que ahora pasan a ser excepcionales?

Pienso que ambas preguntas están muy conectadas y que los pastores deben discernir si en esos grupos de fieles existe un sentido de unidad ante las disposiciones de la Iglesia o si simplemente se apegan a una particularidad que, como tal, es ajena al espíritu católico –es decir, universal– de la Iglesia. El Papa señala que todos los fieles deben aprender a descubrir en el Misal vigente la continuidad con una tradición de siglos, particularmente en el uso del llamado canon romano:

Quienes deseen celebrar con devoción según la forma litúrgica anterior no encontrarán dificultad en encontrar en el Misal Romano, reformado según la mente del Concilio Vaticano II, todos los elementos del Rito Romano, especialmente el canon romano, que es uno de sus elementos más característico [1].

Aquí de nuevo la actitud de los obispos es decisiva para que el deseo papal se haga realidad. Es verdad que, si uno examina el Misal vigente puede encontrar esa continuidad, especialmente cuando en la Misa se utiliza el mencionado canon romano, pero también uno puede preguntarse: “¿Cuántas veces me he encontrado con un sacerdote que emplee ese canon en la celebración eucarística?”.

Ciertamente toma un poco más de tiempo, pero el ahorro de tres o cuatro minutos no debería ser, de ordinario, un argumento muy relevante para un católico que sea consciente de la petición que Francisco hace a los obispos en orden a promover “que cada liturgia se celebre con decoro y fidelidad a los libros litúrgicos promulgados tras el Concilio Vaticano II, sin excentricidades”. Una vez más el Papa pone a los obispos antes sus graves responsabilidades. Me parece que se les pide ese hacerse todo para todos del que hablaba san Pablo (1Cor 9, 22) y que esa actitud nos ahorraría muchos problemas.

En este contexto, resulta ineludible preguntarse: ¿qué buscan esas personas, muchas de ellas jóvenes, cuando recurren a las formas litúrgicas del Misal de 1962? ¿Es la suya una simple nostalgia estética o indica algo más profundo? Y si es así, ¿por qué no lo encuentran en las celebraciones que tienen lugar los domingos en sus parroquias? ¿Qué podría hacerse para que, de acuerdo con el deseo del Papa, puedan descubrir en la Misa que se celebra de acuerdo con el Misal reformado ese sentido de trascendencia que andan buscando? ¿No estará el obstáculo, no en los textos litúrgicos mismos, sino precisamente en el desprecio por ellos, que termina por hacer irreconocible el propósito del Concilio Vaticano II? Hay aquí cuestiones muy evidentes que resolver, comenzando por la necesidad de superar la fobia que muestran algunos eclesiásticos al latín. Otras son de más difícil solución, pero es necesario afrontarlas para que el deseo del Papa se haga realidad y de modo natural se vea cómo el Misal del Vaticano II constituye la lex orandi del rito romano.

Problemas como estos, en definitiva, no pueden ser resueltos con mentalidades de partido o criterios puramente humanos. Ya el viejo Aristóteles advertía que hay cosas que no admiten la exactitud de las matemáticas, y las soluciones que han dado los papas muestran, precisamente en su variedad, que ellas no son las únicas posibles. Pero si en alguna materia debe reconocerse la importancia de que haya una autoridad suprema en la Iglesia es esta. Y no es válido, para desobedecerla, el argumento de que, en otros temas, el Papa ha tomado decisiones que a alguien no le convencen.

En suma, está claro que no somos santos, pero si ante este tipo de dificultades no nos comportamos como santos, estaremos perdidos.

Artículo originalmente publicado en la revista Humanitas.

Notas:

[1]: Se refiere a aquella plegaria eucarística que se remonta a la Antigüedad, que se empleaba como única en el Misal de 1962 y que hoy es la primera de las diversas posibilidades que tiene el sacerdote para recitar ese conjunto de oraciones, incluida la Consagración, que constituyen el corazón de la Misa.

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14:08:00

Por: John Horvat II

(ZENIT News Agency, 27.08.2021).- Todo el mundo está de acuerdo en que hay algo diferente acerca de la irritación que se observa en la política hoy en día. Los problemas comunes que han dado forma al debate político durante años han permanecido en gran medida los mismos. La economía todavía está en mal estado, el terrorismo sigue siendo una de las principales preocupaciones y el déficit sigue creciendo más rápido que nunca.

Cambio de estados de espíritu

El estado de ánimo de la nación, sin embargo, ha sufrido un gran cambio. La gente está agria. Ellos no están molestos por algo, sino más bien enojados con alguien.

Yendo un poco más al fondo de la cuestión, se encuentra que, con mayor frecuencia, la gente está descargando su rabia no en cualquier individuo en particular, sino más bien en una clase, institución o grupo de personas. Los objetivos incluyen a los operadores tradicionales, políticos corruptos, burócratas, los grupos de presión, académicos políticamente correctos, clérigos o simplemente el “establishment”‒ cualquiera que sea el significado de esto. Esta aproximación desenfocada sostiene que hay que arrojar todo fuera y empezar de nuevo para lograr un cambio real.

Una actitud temperamental

Las causas de este descontento generalizado están igualmente desenfocadas. Hay razones racionales auténticas para este descontento, pero por lo general se manifiesta a través de sentimientos más que de hechos. Hay un sentimiento general de haber sido traicionado (a menudo legítimo) con relación a las instituciones de gobierno, que no han sido sensibles a una multiplicidad de problemas conflictivos. La gente siente que por lo general las cosas se encuentran estancadas y no avanzan. Muchos más, simplemente se sienten abandonados.

El resultado es un divorcio muy real entre las actuales políticas que dan forma a la nación y lo que la nación realmente necesita y quiere. Y al igual que todo divorcio, ocurre de modo muy desordenado.

Analogías con el divorcio vincular

Análogamente a un matrimonio roto, el elemento que falta es la confianza. La confianza del público en las principales instituciones ha caído en picado en las últimas cuatro décadas, con el Congreso en el subterráneo, con un índice de aprobación de menos del diez por ciento. A los medios de comunicación, al mundo académico, a las empresas y a los grupos religiosos no les va mucho mejor. Los candidatos anti-sistémicos están de moda y ganan por atacar a cualquiera aunque no esté ni remotamente relacionado con “el sistema”.

La erosión de la confianza pública ha sido realizada desde hace décadas, pero sólo ahora sus implicaciones políticas son cada vez más evidentes. El edificio gigante de la sociedad americana ‒aparentemente tan potente y resistente‒ es tan fuerte como el conjunto de contrafuertes, puntales y vigas que lo sostienen. En este caso, este sostén se compone de las relaciones personales basadas en la confianza que unen a las personas para la vida virtuosa en común. Estos lazos se pueden encontrar en las familias, las comunidades y otras asociaciones intermediarias que mantienen unida a la nación en la confianza. Por encima de todo, estos vínculos se forjan cuando las personas aman a sus vecinos como a sí mismos por amor a Dios, en la práctica de la caridad cristiana.

Disgregación de los grupos intermedios

No es ningún secreto que la solidez de estos vínculos sociales se ha debilitado de manera espectacular en los últimos años. Estas líneas importantes de comunicación en nuestra sociedad están siendo destruidas de arriba abajo. El respeto, el afecto, y la cortesía que fluyen de estas relaciones sociales, ya no facilitan la circulación orgánica; el flujo de ideas frescas y la vitalidad en toda la sociedad. Los grupos intermedios, como las parroquias y las comunidades locales, se están desvaneciendo al mismo tiempo que la sensación de seguridad que una vez dieron. Las personas ya no pueden identificarse con las instituciones sobrevivientes, que suelen ser enormes y burocráticas. De aquí viene la sensación muy real de estancamiento y alienación que es una parte tan importante de la irritación en política.

La modernidad hace poco para desalentar esta disgregación o la ira. En nombre de una diversidad sin unidad fuera de lugar, la gente anda en la agotadora tarea de definir su identidad, sexualidad y marca sin preocupación por la sociedad o el bien común. Aquellos que se oponen a esta diversidad son furiosamente etiquetados como “dogmáticos” o “intolerantes”.

La desintegración de la sociedad

Es por eso que ahora estamos viendo la desintegración frenética de una sociedad donde todos van a su manera. La gente se endurece en sus propias posiciones, y el mundo se convierte, en palabras de Alasdair MacIntyre, en “un lugar de encuentro de las voluntades individuales, cada uno con su propio conjunto de actitudes y preferencias y que entienden que el mundo únicamente como una arena para la consecución de su propia satisfacción”.

El resultado es un clima de desconfianza política que conduce a una polarización que es en realidad una disgregación del país en miles de pequeños polos, que conduce a la ira en la política. Esto es lógico ya que la confianza rota tiende a engendrar una desconfianza cada vez más airada.

Esto no quiere decir que la cólera no pueda tener un papel constructivo en la política. Sin embargo, debe ser orientada y con principios. No debe conducir a la rabia indiscriminada contra toda autoridad e institución, ni a la idea de que nadie puede confiar sino en sí mismo. La sociedad se vuelve imposible si la ira conduce a la conclusión de que cada hombre debe ser su propia autoridad y su propia ley.

Si queremos volver al orden, tendrá que ser por medio de aquellos que se levantan por encima de su propio interés y verdaderamente se afligen por la nación. Tales figuras representativas siempre han aparecido en tiempos de crisis para unir, y nunca destrozar, a la nación. Tendrán que volver a forjar los lazos sociales y reconstruir la sociedad y sus estructuras. Tendrán que reunir a la nación en torno a esas virtudes permanentes de valor, deber, cortesía, justicia y caridad que fomentan la moderación y construyen fuertes lazos sociales.

La confianza debe ser restaurada, y en su misma raíz, comenzando por una inmensa confianza en Dios.

El autor es Vice‒presidente de la Sociedad Americana de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad. Es autor del libro Return to Order ‒ Desde una Economía frenética a una Sociedad-cristiana orgánica.         

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14:08:00

Por: Verónica Toller

(ZENIT News Agency / Ciudad de México, 27.08.2021).- “Ante las atrocidades tenemos que tomar partido. El silencio estimula al verdugo”, afirmaba Eliézer Wiesél, víctima de los campos de concentración nazis. Hoy, tenemos que tomar partido. Porque la esclavitud no está abolida en el mundo. Es más: nos encontramos en la época de la historia de la humanidad en que más esclavos hay en todos los continentes, en cada país, en nuestras ciudades, muy-muy cerca de cada uno de nosotros. La afirmación no exagera en nada: si bien la trata de personas es un fenómeno subrepresentado estadísticamente (por las dificultades que suponen la investigación y la denuncia), sabemos que existen 45 millones de personas ESCLAVAS en el mundo (1). Como si dijeras: son esclavos todos los habitantes juntos de Suiza + Nueva Zelanda + Finlandia + Hungría + Honduras + Emiratos Árabes.

La esclavitud moderna aporta a los traficantes 150.200 millones de dólares anuales (2), ganancias que lo convierten segundo ilícito más redituable del plantea, luego del narcotráfico y por encima del tráfico ilegal de armas. Dos tercios de las ganancias provienen de la explotación sexual.

Si nos comprometiéramos a cumplir con la Meta 8.7 de los Objetivos del Milenio (metas de desarrollo sostenible en todo el planeta para 2030), que propone «adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas contemporáneas de esclavitud y la trata de personas”, se debería liberar de la esclavitud a 14 mil personas por día. NI CERCA. En México, por ejemplo, la cifra negra en trata de personas es superior al 99%, lo que quiere decir que por cada caso que se denuncia hay cien que no (3).

¿De qué hablamos cuando hablamos de esclavitud? De trata de personas. ¿Qué es la trata? Someter a una persona como mercadería para ganar dinero explotándola u obligándola a cometer acciones, sin contar con su consentimiento.

Según el Protocolo de Palermo del año 2000 (4), que lleva hoy la firma de 176 países, la trata incluye la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra.

Entre las formas de esclavitud moderna, encontramos trata sexual, trata laboral, servicios forzados, menores para utilización delictiva, sicariato forzado, “mulas” de transporte de droga, mendicidad forzada, niños soldado, adopción ilegal de menores, producción de bebés para la venta, extracción y tráfico ilegal de órganos, turismo sexual con menores, y más. Y las leyes son más duras en el caso de niños. Y por «niño», el Protocolo de Palermo firmado por la comunidad internacional entiende a toda persona menor de 18 años.

En Latinoamérica, entre 3 y 5 de cada 10 esclavos son niños (dependiendo de cada país). A nivel global, la cifra es 25% (OIT).

Hoy, 23 de agosto, se conmemora el Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición (Resol. de Naciones Unidas A/54/137) (5). Durante más de 400 años, unos 15 millones de hombres, mujeres y niños fueron esclavos, víctimas de la trata de personas en América. El 23 de agosto se recuerda la insurrección de 1791 de hombres y mujeres sometidos a la esclavitud en Saint-Domingue, la parte occidental de la isla de La Española, Haití, un levantamiento por la libertad que sigue siendo un llamado a las conciencias de todos.

Un reclamo de humanidad que sigue vigente. Porque 230 años después, la esclavitud sigue viva en este continente y en todo el mundo. En México, el 6 de diciembre de 1810 se publicó el Decreto de la Abolición de la Esclavitud, emitido por Miguel Hidalgo y Costilla (6). Pero la esclavitud o trata de personas no solo sigue viva aquí sino creciente, al igual que en el resto del planeta. Es más: 11 gobiernos están señalados en 2020 como tratantes o con “política o tendencia” documentada de tráfico humano. Ellos son: Afganistán, Birmania, China, Corea del Norte, Cuba, Eritrea, Irán, Rusia, Sudán del Sur, Siria y Turkmenistán (7). Por casos de trabajo forzoso (personas obligadas por el gobierno a trabajar sin salario), esclavitud sexual de mujeres y niños en «campos del Gobierno», contratación o reclutamiento de niños soldados, y detención de personas de ciertos grupos étnicos.

Pero no miremos tan lejos. “México es país de origen, tránsito y destino de trata de personas” (8), y es primer proveedor (en número) de víctimas de trata infantil a Estados Unidos, puesto que alterna algunos años con Tailandia (9). Y Estados Unidos es el primer consumidor mundial de estas víctimas. También son países de origen, tránsito y destino de esclavos Argentina, Colombia, Brasil, Estados Unidos, Francia, Alemania, Birmania, Canadá, Sudáfrica, Rusia…, y sigamos enumerando. Con alta movilidad de personas y bajo riesgo de sanción: “Más del 80 por ciento de las víctimas de trata en Latinoamérica son mujeres y niñas quienes, en su mayoría, son halladas en países de la misma región. Según un informe de la ONU, el 92% de las víctimas en Sudamérica y el 75% de las víctimas en Centroamérica y el Caribe son traficadas hacia países vecinos o cercanos”, afirmó en 2019 el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres (10).

Durante esta pandemia, con el crecimiento de las condiciones de vulnerabilidad y de inestabilidad económica, aumentaron también las condiciones para que los tratantes y esclavistas aprovecharan la situación y sometan a mayor número de víctimas. Así, por ejemplo, en México creció en 2020 un 117% la producción de pornografía infantil (y esto es trata de menores para explotación sexual infantil) (11).

Hay que tomar partido, decíamos al inicio. Por eso, desde el Movimiento Viva México, estamos iniciando un enorme trabajo para generar compromisos y mecanismos nuevos en México contra la trata de menores para explotación sexual. Muy pronto, daremos comienzo a una gira por los 32 estados mexicanos con este objetivo. Y todos, todos, todos estamos invitados a comprometernos en ello. Todos. No podemos permitirnos la indiferencia, porque en la indiferencia está la semilla para que continúe este mal. “Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia. Lo contrario de la belleza no es la fealdad, es la indiferencia. Lo contrario de la fe no es la herejía, es la indiferencia. Y lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte” (12).

La autora es parte del equipo del Movimiento Viva México.

Rereferencias:

1- Índice de Esclavitud Global (2016) en http://www.globalslaveryindex.org/findings/ – También: Glandstone, R. (2016). Y Modern Slavery Estimatred to Trap 45 Million People Worlwide – The New York Times (nytimes.com)

2 – Profits and Poverty: The Economicsof Forced Labour, International Labour Organization, 2014. Citado por el ex Secretario de Estado de los EEUU, John Kerry, en 2015 al presentar el Informe Anual sobre el Tráfico de Personas en el Mundo (TIPR 2015).

3 – Salvador Guerrero Chiprés, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México, al presentar el Informe anual conjunto 2021 de la Línea Nacional contra la Trata de Personas y el Consejo Ciudadano.

4 – Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional https://www.unodc.org/documents/treaties/UNTOC/Publications/TOC%20Convention/TOCebook-s.pdf

5 –  https://undocs.org/es/A/54/137

6 – http://www.archivohistorico2010.sedena.gob.mx/abolicion-de-la-esclavitud

7 – Reporte sobre Trata de Personas, TIPR 2021, Departamento de Estado, EEUU (tendencias en 188 países). https://preview.state.gov/reports/2021-trafficking-in-persons-report/

8 – Ídem, nota 7.

9 – Reporte sobre Trata de Personas, TIPR 2020, p. 523. / También: “Diagnóstico de las Condiciones de Vulnerabilidad que Propician la Trata de Personas en México”, elaborado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y el Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social (CEIDAS), 20 de septiembre 2009.

10 – ONU. Comunicado para conmemorar el Día Mundial contra la Trata, 31 julio 2019.

11 – Informe de diciembre 2020 de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

12 – Entrevista US News & World Report, octubre 1986.

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11:01:00

Redacción ZENIT

(ZENIT News Agency / Lima, 26.08.2021).- A 24 horas del pedido del voto de confianza del primer gabinete del presidente Pedro Castillo, encabezado por Guido Bellido, ante el Congreso de la República, este 25 de agosto de 2021 los obispos católicos del Perú emitieron un mensaje a todo el Pueblo de Dios.

Bajo el título «Con paso firme, hagamos grande nuestro Perú”, los Obispos comparten “los sufrimientos y las grandes incertidumbres que vive actualmente nuestro amado País».

“En la búsqueda del bien común y la democracia, no ayuda utilizar el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar, sino por el contrario utilizar los previstos en nuestra Constitución y el sistema legal vigente, para lograr los fines antes mencionados”, dicen los obispos. Y añaden: “Orientemos la democracia hacia la libertad, evitando todo autoritarismo. Hacia la igualdad, combatiendo toda forma de discriminación y pobreza”, se lee en el Mensaje”.

Se puede leer íntegramente el mensaje en este enlace.

Con información de la CEP.

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11:01:00

Por: Enrique Villegas

(ZENIT News Agency / Ciudad de México, 26.08.2021).- En año y medio de pandemia, el 40% del clero de la diócesis de Tampico, en el estado mexicano de Tamaulipas, se ha contagiado de coronavirus.

Ese 40% equivale a 48 clérigos pues en la diócesis hay un total de 120 sacerdotes. 6 sacerdotes de ese 40% han fallecido por COVID-19 y otros 4 por otras razones.

La diócesis de Tampico data del 13 de agosto de 1861. Tiene 67 parroquias y más de 1.2 millones de católicos.

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11:01:00

Por: Enrique Villegas

(ZENIT News Agency / Sucre, 26.08.2021).- Por medio de una bula pontificia, la arquidiócesis de Sucre, en el centro sur de Bolivia, fue declarada arquidiócesis primada del país y en consecuencia a su catedral y arzobispo como primados de la nación.

Para exteriorizar el reconocimiento del Papa, hacia mediados de septiembre, el día 12, el nuncio se trasladará a Sucre, capital Constitucional de Bolivia para visibilizar este hecho (La Paz es la capital administrativa mientras que en Sucre está la sede del Poder Judicial).

El título de “primada” para una arquidiócesis significa reconocer que fue la primera sede episcopal en un país, independientemente del tamaño de la ciudad o del número de su población. En ese sentido es “la primera” (primada) y por tanto su arzobispo ostenta el título de “primado” del país, así como su catedral, la cual se convierte en “madre” de las otras catedrales de Bolivia.

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19:02:00

Por: P. Jorge Enrique Mújica, L.C.

En ocasión de la edición número 71 de la Semana Litúrgica Nacional que se celebra 23 al 26 de agosto en la ciudad italiana de Cremona, el Papa envió un mensaje (a través del Secretario de Estado) a Mons. Claudio Maniago, presidente del Centro de Acción Litúrgica. Hemos extractado y traducido algunas partes para posibilitar el contacto con las tres hermosas reflexiones recogidas en el texto y que sirven como meditación pero también -especialmente la tercera- para ver el reto que supone la liturgia en esta etapa de la historia.

La misa semanal: identidad, afectación y creatividad

“El semanal reunirse en el “nombre del Señor”, que desde los orígenes fue advertido por los cristianos como una realidad irrenunciable e indisolublemente ligada a la propia identidad, ha sido duramente afectado durante la fase más aguda de propagación de la pandemia. Pero el amor al Señor y la creatividad pastoral han impulsado a pastores y fieles laicos a explorar otros caminos para alimentar la comunión de fe y amor con el Señor y con los hermanos, en la expectativa de poder volver a la plenitud de la celebración eucarística en tranquilidad y seguridad. Fue una espera dura y dolorosa, iluminada por el misterio de la Cruz del Señor y fructífera de muchas obras de cuidado, amor fraterno y servicio a las personas que más sufrieron las consecuencias de la emergencia sanitaria”.

Pandemia: de la triste experiencia de ayuno litúrgico a percibir la importancia de la divina liturgia

“La triste experiencia del «ayuno» litúrgico del año pasado, como resultado, puso de relieve la bondad del largo camino realizado desde el Concilio Vaticano II, en el camino trazado por la Constitución Sacrosanctum Concilium. El tiempo de privación permitió percibir «la importancia de la divina liturgia para la vida de los cristianos, que encuentran en ella esa mediación objetivo requerido por el hecho de que Jesucristo no es una idea o un sentimiento, sino una Persona viva, y su Misterio un hecho histórico. La oración de los cristianos pasa por mediaciones concretas: la Sagrada Escritura, los Sacramentos, los ritos litúrgicos, la comunidad. En la vida cristiana no ignoramos la esfera corporal y material, porque en Jesucristo se ha convertido en camino de salvación. Podríamos decir que también hay que rezar con el cuerpo: el cuerpo entra en oración».

El reto de la misa como culminación de todas las actividades

“La liturgia «suspendida» durante el largo período de encierro, y las dificultades de la reanudación posterior, confirmaron lo que ya se estaba viendo en las asambleas dominicales (…), un indicio alarmante de la fase avanzada del cambio de época. Observamos cómo en la vida real de las personas ha cambiado la percepción del tiempo mismo y, en consecuencia, del propio domingo, del espacio, con repercusiones en la forma de ser y sentir comunidad, personas, familia y la relación con un territorio. La asamblea dominical se encuentra así desequilibrada tanto por las presencias generacionales, por las homogeneidades culturales, como por el esfuerzo por encontrar una integración armónica en la vida parroquial, para ser verdaderamente la culminación de todas sus actividades y fuente de dinamismo misionero para llevar el Evangelio de la misericordia a la parroquia. periferias geográficas y existenciales”.

Traducción del texto original realizada por ZENIT Noticias.

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17:01:00

Redacción ZENIT

(Ayuda a la Iglesia Necesitada – ZENIT News Agency / Roma, 24.08.2021).- En Afganistán, la amenaza contra los derechos humanos fundamentales, incluida la libertad religiosa, no solo está representada por los talibanes, sino también por el ISKP, es decir, el ISIS (Estado Islámico) de la «provincia de Khorasan». El grupo extremista ya ha desempeñado un papel de liderazgo en innumerables acciones terroristas en el pasado, reclamando, entre otras cosas, uno de los ataques más sangrientos contra la minoría sij al comienzo de la pandemia, el 25 de marzo de 2020, cuando tres hombres armados asaltaron el Guru Har Rai Gurdwara en la zona de Shor Bazar de Kabul, matando a 25 personas e hiriendo a 15.

ISKP sigue consolidándose, especialmente tras la derrota de ISIS en Siria e Irak y tras el inicio de las conversaciones de paz entre los talibanes y la OTAN. A diferencia del propio Talibán, el ISKP tiene un número creciente de jóvenes afganos educados y de clase media en sus filas, así como grupos de yihadistas experimentados de al-Qaeda.

Se teme que el reconocimiento del régimen talibán por parte de algunos países también pueda favorecer la proliferación de grupos islámicos radicales actualmente menores pero capaces de estructurarse en una red terrorista potencialmente capaz de suplantar formaciones históricas como al-Qaeda y el Estado Islámico. Además, las relaciones entre Pakistán, las organizaciones terroristas presentes en Palestina y la provincia siria de Idlib y el régimen afgano son motivo de especial preocupación.

La reintroducción de la ley Sharia acabará con las pocas libertades ganadas con tanto esfuerzo, incluida la muy frágil libertad religiosa. Por tanto, todos aquellos que no comparten el Islam talibán, incluidos los sunitas moderados, corren peligro. Los chiítas (10%), la pequeña comunidad cristiana y todas las demás minorías religiosas, ya gravemente amenazadas, sufrirán una opresión intolerable.

La organización católica Ayuda a la Iglesia Necesitada alienta a la comunidad internacional a hablar en defensa de los derechos humanos de todos los ciudadanos de Afganistán, incluidos cristianos, hindúes, bahá’ís y budistas.

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17:01:00

Por: Valentina di Giorgio

Como muchos países, la Santa Sede tiene un “ministerio” que se ocupa de todo el ámbito de las comunicaciones. En el caso del país más pequeño del mundo se le llama “Dicasterio para las Comunicaciones”. Entre los diversos componentes de este organismo hay una editorial que produce y vende libros. Se trata de la Librería Editorial Vaticana.

El lunes 23 de agosto el Papa nombró a Lorenzo Fazzini nuevo director editorial de la librería del Papa. Nacido en Lombardía en el año de 1978, Fazzini viene del ámbito periodístico. Desde 2012 trabajaba como director de la Editorial Misionera Italiana.

Fazzini es un laico más que llega a una posición anteriormente ocupada por clérigos. Casado y padre de cuatro hijos, Fazzini también colaboró en el periódico de los obispos italianos, el diario Avvenire, en L´Osservatore Romano, Il Corriere della Sera y otros diarios locales. Fazzini es tambié autor de ocho libros publicados en editoriales como Paoline, Lindau, Piemme, Emi y EMP.

La Librería Editorial Vaticana goza de autonomía como ente propio desde 1926 en que fue separada de la Tipografía Vaticana. En 1978 se le confío la gestión de los libros escritos por Karol Wojtyla (san Juan Pablo II) y en 1991 se le dotó de Estatutos Propios. Desde enero de 2018 forma parte del Dicasterio para las Comunicaciones.

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17:01:00

Por: Joachin Meisner Hertz

En la línea de tolerancia cero a casos de abusos sexuales de menores en la Iglesia, de 2020 a la fecha la Santa Sede ha tomado medidas disciplinares en diferentes países entre los que se cuenta Polonia. El más reciente ha sido el aplicado al arzobispo emérito de Breslavia, Marian Gołębiewski.

La arquidiócesis comunicó en su web el pasado 21 de agosto:

Actuando sobre la base de las disposiciones del Código de Derecho Canónico y el motu proprio del Papa Francisco Vos estis lux mundi, la Santa Sede, después de notificaciones formales, llevó a cabo procedimientos respecto de las denunciadas negligencias del Arzobispo Marian Gołębiewski en casos de abuso sexual de menores por algunos sacerdotes de la diócesis de Koszalin-Kołobrzeg, durante su servicio como obispo (1996-2004), y de la arquidiócesis de Breslavia (2004-2013).

Como resultado de la investigación completada, la Santa Sede tomó las siguientes decisiones en relación con él:

1. La orden de vivir una vida en espíritu de penitencia y oración;

2. Prohibición de participar en cualquier ceremonia pública, tanto eclesiástica como secular;

3. Orden para pagar, a modo de penitencia, una cantidad apropiada de fondos privados a la Fundación St. Józef para la prevención y acompañamiento de víctimas de abuso sexual.

Con estas sanciones son ya son una decena los obispos polacos que reciben sanciones por negligencias relacionadas con la gestión de abusos sexuales por parte de sacerdotes. La lista de los purpurados condenados por la misma Iglesia son: Mons. Sławoj Leszek Głódź (diócesis de Danzica), Mons. Tadeusz Rakoczy (diócesis de Bielsko-Żywiec), Mons. Stanisław Napierała (diócesis de Kalisz), Mons. Edward Janiak (diócesis de Kalisz), Mons. Stefan Regmunt (diócesis de Zielona Góra-Gorzów), Mons. Jan Tyrawa (diócesis de Bydgoszcz), Mons. Stanisław Wielgus (diócesis de Varsovia), el Cardenal Henryk Gulbinowicz y los obispos W. Skworc y Kiernikowski.

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12:01:00

Por: Ana Paula Morales (corresponsal en México)

(ZENIT News Agency / Cuernavaca, México; 23.08.2021).- Cuernavaca es considerado un lugar no tan seguro en México puesto que se vive una situación de violencia, secuestros, pobreza, desempleo, pago de “derecho de piso”, corrupción, entre otros. A eso se suma el recorte presupuestal a la seguridad en el presente año por parte del gobierno, lo que deriva en la falta de recursos extras para combatir la violencia y la inseguridad. Sumada a esta ola de violencia general, en Cuernavaca se han denunciado desde el año 2015 robos en las iglesias de Morelos, estado del que es capital Cuernavaca. En lo que va del año 2021 se han denunciado cuatro casos delictivos contra iglesias en Jojutla, dos en Tlaltizapán y otra en Jiutepec.

Mons. Ramón Castro Castro nació el 27 de enero de 1956 en Teocuitatlán de Corona, Jalisco. Estudió filosofía y teología en el Seminario de Tijuana del año 1973 a 1981. Fue ordenado sacerdote el 13 de mayo de 1982 por el Arzobispo de la Arquidiócesis de Guadalajara, Juan Jesús Posadas Ocampo.

Durante su ministerio presbiteral estudió en la Academia Pontificia Eclesiástica y la licenciatura en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Además, estudió el doctorado en Teología espiritual en la Facultad de Espiritualidad Teresianum, también en Roma.

En el año 2004, el Papa Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Yucatán, recibiendo la ordenación episcopal del Arzobispo Emilio Carlos Berlié Belaunzarán. Dos años después, fue nombrado Obispo de Campeche por el Papa Benedicto XVI y el 15 de mayo de 2013 el Papa Francisco lo nombró Obispo de Cuernavaca. ZENIT le entrevista sobre la situación de inseguridad en Morelos.

Pregunta: Con respecto a los tres robos ocurridos entre el 27 de julio al 4 de agosto, ¿Cuál cree usted que sea la motivación de los ladrones? ¿Cree que sea por fines de vender los objetos robados o se puede deber para realizar ritos sacrílegos?

Respuesta: Desgraciadamente las características con las cuales se desarrollaron los hechos de los dos primeros ataques, el 27 y 31 de julio, en la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, de la parroquia de Santa Rosa, y del Señor de la Cosecha, de la parroquia de San Lucas, respectivamente, hacen concluir que se trató de hechos intencionales para robar el Santísimo. En el segundo intento, tras no poder llevarse el tabernáculo porque estaba fuertemente fijado, hicieron todos los destrozos que pudieron en el templo. En cuanto al tercer acontecimiento, en la parroquia de San Mateo en Atlatlaucan, tal parece que fue solamente un robo común, puesto que asaltaron solo la oficina y la habitación del párroco.

Pregunta: ¿Cuáles son las medidas que se piensan tomar para evitar más robos en las parroquias? Sobre todo en lo referente a la protección del robo de la Eucaristía.

Respuesta: Después de notificar a las autoridades respectivas de estos hechos, he pedido a los sacerdotes que refuercen las medidas de seguridad, de ser posible con cámaras de video, particularmente los lugares donde se encuentra el Santísimo. Ya anteriormente había solicitados de los sacerdotes que el tabernáculo estuviese suficientemente seguro para no ser despojado de las bases en las cuales están sostenidos.

Pregunta: ¿Se piensa promover alguna jornada de oración o de reparación entre los fieles de la comunidad por los hurtos y profanaciones a la Eucaristía?

Respuesta: Como lo piden las leyes canónicas, la Tradición de nuestra Iglesia y nuestro propio corazón, de inmediato hemos solicitado oraciones de reparación en todas las parroquias. Los miembros de la Adoración Nocturna Mexicana de nuestra Diócesis son quienes en modo admirable se encargan de llevar a cabo esta oración de reparación. A través de las plataformas de comunicación hemos informado a todo el país. Varias diócesis y grupos apostólicos se han solidarizado con nosotros a través de estas oraciones de reparación.

Pregunta: El Estado de Morelos está registrado como el noveno estado más violento del país. Es de notar que esto no se dio de un día para otro, sino que se fue acrecentando el problema año tras año. Según su percepción, ¿cuáles son los motivos sociales que fueron desencadenando la violencia hasta llegar a este punto? Es decir, violencia intrafamiliar, ausencia en la educación de los valores familiares, impunidad, corrupción, etc.

Respuesta: A partir del inicio de siglo, con el asesinato de un conocido narcotraficante en esta ciudad capital, se desencadenó una violencia sin precedentes y una guerra entre bandas de delincuentes que hoy día aún se mantiene de un modo preocupante y verdaderamente lacerante para todo el pueblo morelense. Violencia que presenta diferentes rostros: asesinatos, robos, cobros de derecho de piso, trata de blancas, tráfico de órganos, trasciego y consumo de drogas, etc.

Al igual que en todo el país, las causas profundas están en la desintegración familiar, en el desempleo, en modo particular de los jóvenes, en la pobreza que cada vez más se extiende en nuestra gente, en una corrupción galopante que invade los tres niveles de gobierno y de otras instituciones públicas de gran importancia.

No podemos dejar de considerar también que nos encontramos en una profunda crisis antropológica causada principalmente por el cambio de época que vivimos y la deshumanización cada día más marcada y por la lejanía del ser humano con Dios.

Pregunta: ¿Tienen pensado hacer un plan pastoral en las parroquias para poder fomentar los valores en las familias, formar en la fe y atender de raíz los casos de violencia intrafamiliar para que se puedan evitar más casos de delincuencia y desacralización en las nuevas generaciones?

Respuesta: Desde hace 7 años hemos implementado un plan diocesano de pastoral que tiene cinco líneas directrices: Comunión, Palabra, Familia, Misión y Paz. Precisamente la realidad de violencia que enfrentamos nos llevó a tomar como dirección esencial la quinta línea directriz: la búsqueda y construcción de la paz. Igualmente, siguiendo la recomendación del Santo Padre, de no acostumbrarnos a la violencia, hemos organizado por siete años consecutivos (los dos últimos de forma virtual) nuestras “Caminatas por la Paz”. Antes del tiempo de pandemia estas caminatas contaban con miles de ciudadanos, católicos y no, que manifestaban, en un bello espíritu de oración y alegría, su anhelo de paz.

La tercera línea directriz, Familia, es resultado de haber constatado cuán está herida está y cómo frecuentemente es atacada por quienes deberían defenderla.

Estas cinco líneas directrices están presentes en las casi todas las parroquias y los párrocos, con la frescura del Espíritu, tratan de implementarlas y consolidarlas. Ahora nos encontramos en un estancamiento producido por la pandemia, la imposibilidad de reuniones ha causado daños en los grupos apostólicos impedidos de reunirse y en la pastoral directa de la parroquia.  Dentro de pocos días tendremos nuestro encuentro diocesano de diálogo ( presencial con líderes y virtual con la mayoría del pueblo de Dios), para responder a cuanto el Proyecto Global de Pastoral de la Conferencia Episcopal Mexicana nos propone y particularmente la próxima Asamblea de nuestra nación que habrá de llevarse a cabo a inicios del próximo año.

Pregunta: ¿Qué palabras de esperanza y de fe le puede dar al Pueblo de Dios en Cuernavaca ante lo sucedido con los robos en las parroquias y con la delincuencia?

Respuesta: Quisiera recordar que el Señor Jesús, nuestro único y buen Pastor, es quien repara nuestras fuerzas y nos lleva a la plenitud de la existencia. Su resurrección es nuestra garantía y nuestra esperanza, aunque haya momentos difíciles en nuestra vida personal y eclesial, con la Gracia del Espíritu Santo, hemos de superarlo todo. El mal y la muerte han sido vencidas definitivamente.

Me gustaría también recordar que Él ha querido utilizarnos como instrumentos para consolidar su Reino de paz, justicia, amor… no desatendamos nuestra responsabilidad y no dejemos de poner el granito de arena que a cada uno nos corresponde. Ojalá que el encuentro personal con nuestro Señor nos enamore más de Él y de su causa.

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12:01:00

Redacción ZENIT

(Ayuda a la Iglesia Necesitada – ZENIT News Agency / 23.08.2021).- Afganistán es una república islámica que limita con Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán por el norte, China por el noreste, Pakistán por el este y el sur e Irán por el oeste. El país es un conglomerado de distintos grupos étnicos enfrentados entre sí durante décadas antes de unirse, finalmente, en un solo país a la caída del régimen talibán en 2001.

Los grupos étnicos más importantes son los pastunes (42 %), los tayikos (27 %), los hazaras (9 %), los uzbekos (9 %) y los turkmenos (3 %)2. Aproximadamente el 99 % de la población es musulmana, mayoritariamente suní (80 %), en la que los chiíes representan el 19 % y pertenecen fundamentalmente a los grupos étnicos hazara y tayik.

La Constitución de 2004 se promulgó tras la caída del régimen talibán (1997-2001) y declara que el país es una república presidencialista islámica.

El carácter religioso del Estado es uno de los elementos claves de la nueva Constitución, aunque está mitigada por una combinación de medidas, fruto de un intenso debate, diseñadas para prevenir la posibilidad de que el país caiga en una interpretación fundamentalista de la sharía. La sharía sigue siendo una de las principales fuentes de la ley dentro de la sociedad, en particular en las áreas rurales.

El artículo 2 de la Constitución afirma que “El islam es la religión oficial del Estado”, sin embargo, el segundo párrafo del mismo artículo proclama la libertad religiosa. El artículo 3 estipula “la conformidad de las leyes” con los principios y normas de la religión islámica; por lo tanto convierte a la sharía, aunque sin nombrarla, en la primera fuente de la ley.

Así, en la práctica, en nombre del respeto a la ley islámica en el país, es imposible convertirse a otra religión, profesar libremente una fe distinta, mostrar símbolos religiosos o dedicarse a la tarea de misión.

Situación de los cristianos 

Además de las restricciones impuestas por el Estado y por esta sociedad fuertemente musulmana por tradición, hay un clima de desconfianza hacia los cristianos.

La razón principal para ello son los 10 años de control militar de las fuerzas internacionales. Esta década de guerra contra los talibanes ha obligado a 2,7 millones de personas a vivir en el exilio en los países vecinos. Buscaron refugio sobre todo en Pakistán e Irán. En 2012 – por 32o año consecutivo – Afganistán ocupó el primer lugar en la lista anual del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Aparte del radicalismo de los talibanes, que se ha incrementado en los últimos años con continuos ataques y atrocidades, sobre todo contra civiles, un factor que en ciertos casos ha fomentado el odio hacia los cristianos y otras religiones consideradas como extranjeras ha sido la presencia continuada de las fuerzas militares internacionales. Un ejemplo de esto fue la quema que soldados estadounidenses hicieron de ejemplares del Corán en la base militar de Estados Unidos en Bagram, en el norte del país, el 20 de febrero de 2012.

El incidente provocó protestas violentas por todo Afganistán, costó docenas de vidas y causó la convocatoria de grandes manifestaciones en las que los manifestantes quemaron cruces y otros símbolos religiosos, así como grandes fotografías del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

El Gobierno afgano ha declarado la primacía del islam respecto a otras religiones. En un discurso pronunciado en el Parlamento en septiembre de 2013, el diputado Nazir Ahmad Hanafi prestó su voz a los rumores de que musulmanes afganos se estaban convirtiendo al cristianismo en la India. “El pueblo afgano”, afirmó “continua convirtiéndose al cristianismo en la India. Esto es una violación de la ley islámica y, de acuerdo con el Corán, deben ser asesinados”.

El presidente del Parlamento afgano, Abdul, Rauf Ibrahimi, también condenó las presuntas conversiones, pidiendo al Comité de Seguridad Nacional “un estudio profundo del caso”.

No hay datos fiables sobre el número exacto de no musulmanes en Afganistán. Algunas organizaciones protestantes estiman que hay alrededor de 5000 cristianos afganos – en otras palabras, conversos del Islam –, pero este extremo nunca ha sido confirmado.

La Iglesia católica está presente en Afganistán en la forma de la misión sui iuris, bajo la dirección de un sacerdote italiano barnabita, el P. Giuseppe Moretti. En total, el número de sacerdotes y de religiosos, hombres y mujeres, que trabajan en Afganistán asciende a 15. La congregación religiosa mejor establecida en el país son las Hermanitas de Jesús. Estas religiosas (cuatro en total) son respetadas incluso por los talibanes y llevan 50 años trabajando en Kabul.

La caída del régimen talibán hizo posible que en 2006 llegaran al país las hermanas de la Madre Teresa para trabajar con los enfermos y los pobres. Otro grupo respetado y reconocido por la gente es la organización de beneficencia italiana Asociación Pro Niños de Kabul (Associazione pro-bambini di Kabul) que trabaja con orfanatos y niños discapacitados.

Estudiando el problema de la libertad religiosa en su conjunto en el país, la Constitución está basada en la sharía, lo que hace casi imposible que la situación mejore.

El continuo clima de inseguridad ha dado gran poder a los talibanes y sus seguidores, no sólo en las áreas rurales sino también en la capital, Kabul. La intolerancia hacia otras religiones y hacia las costumbres distintas del Islam se ha reforzado tras las declaraciones de algunos parlamentarios contra las conversiones al cristianismo, y se ha demostrado con los casos recurrentes de justicia sumaria, por ejemplo, los casos de adulterio penados con la lapidación.

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16:01:00

Por: Rosalinda Palomeque

Su vida se ligó al éxito, la fama y la fortuna. Eran los rockstar del bienestar. Hoy son prófugos de la justicia, están encarcelados o después de su muerte su nombre se utiliza aún como marca para vender técnicas de meditación o cursos de yoga. Bikram Choudhury, Osho y Keith Raniere tienen en común que crearon imperios vendiendo cursos, membresías en sociedades piramidales o secretos para llegar a la plenitud espiritual. Su trabajo consistía en manipular multitudes y ellos ganaron miles de dólares. Esa forma de vida terminó cuando personas que acudieron a ellos en busca de guía, en lugar de encontrar confort vivieron experiencias oscuras a su lado y los denunciaron públicamente por abuso físico y emocional.

Le puso al yoga su nombre

Bikram Yoga, la práctica que hizo famoso a Bikram Choudhury, sigue vigente. En un estudio aclimatado a 42 grados centígrados –para emular el ambiente natural de algunas zonas de la India–, los alumnos practican dos tipos de respiración mientras realizan en secuencia 26 posturas de yoga en una clase de 90 minutos.

Bikram Choudhury insiste que él creó esta variación de la disciplina milenaria, pero sus detractores afirman que ese sistema está basado en la práctica de su maestro Bishnu Gosh (un viejo libro así lo constata), quien lo ayudó a sanar cuando por un accidente su rodilla quedó rota y los médicos le dijeron que tenían que amputarle la pierna, pero seis meses después de seguir este sistema sanó y decidió que iría por el mundo “arreglando rodillas y piernas”. Esa es su versión, todas sus historias, las que contaba a su círculo más cercano y repetía en entrevistas de televisión, ahora están en entredicho.

Afirma que uno de sus primeros alumnos fue Elvis Presley, que llegó a Estados Unidos en la década de los 70 porque Richard Nixon lo mandó llamar para que lo ayudara a atender la flebitis que padecía y que el ex presidente agradecido le otorgó la visa de residente, pero no hay documentación que compruebe el hecho. Según él, a esos alumnos estrella se unieron más tarde George Harrison, Barbara Streisand, Frank Sinatra, Quincy Jones, pero nada de esto está comprobado.

Lo que sí sucedió es que la utilidad del sistema que empleó para impartir sus clases de yoga empezó a transmitirse de boca en boca: fue en 1999 cuando empezó a realizar cursos para certificar a maestros que enseñaran Bikram Yoga en todo el país. El curso tenía un costo de 10.000 dólares por persona, se ofrecía en un hotel donde los estudiantes –se reunían hasta 500– se recluían durante nueve semanas, tiempo que dedicaban a estudiar y practicar. Las clases de Choudhury eran sesiones exhaustivas, los alumnos no tenían derecho ni de ir al baño, su objetivo era realizar una y otra vez las posturas hasta alcanzar la perfección.

El maestro los veía la mayor parte del tiempo sentado desde un estrado, auxiliado con un sistema de aire acondicionado personal, que le permitía mantenerse cómodo, desde lo alto observaba a grupos de hasta 500 personas que conformaban sus clases, y desde ahí elegía a algunas alumnas para que vieran películas de Bollywood con él o le dieran masajes que empezaban en los pies y terminaban en sus partes íntimas.

Una de esas pupilas, Sarah, fue la primera que alzó la voz para denunciar sus abusos físicos y emocionales, mientras que algunos de los que se dieron cuenta de sus movimientos callaron por temor a perder el privilegio de ser un maestro certificado de Bikram Yoga, lo cual te daba el pase a tener un estudio propio… y cobrar. Era un encantador de mentes, llevaba a todos hasta un punto límite y hacía sentir a la gente privilegiada si estaban cerca de él, según se cuenta en el documental “Bikram. Yogui, Gurú. Depredador” de la directora Eva Orner, que está disponible en Netflix.

A la denuncia de Sarah siguió la de Larissa, quien lo acusó de violación. En total sumó seis acusaciones. Quien los llevó a juicio fue su ex asesora legal, Minakshi Mikki Jafa-Bodden, quien lo acusó de acoso sexual y de despido por negarse a ayudarlo a encubrir una denuncia de violación. Ganó el juicio pero aún no recibe siete millones de dólares que el juez ordenó. Chorhaury pasó todas sus posesiones a nombre de su esposa, se divorció y huyó de la justicia de Estados Unidos. Primero intentó viajar por el mundo dando cursos. En 2018 ofreció uno en Acapulco y en 2019 otro en España.

Su vida ya no se parece a lo que él imaginó: en febrero de 2020 le confiscaron su pasaporte en México después de que no pudo pagar una cuenta de 180.000 dólares en el hotel Princess Mundo Imperial. Eso fue lo último que se supo del hombre que argumentaba: “Yo vendo la verdad” y que cuando se sintió atacado por un reportero de la cadena ABC le dijo: “Soy el hombre más espiritual que conocerás en tu vida. Pero hoy no eres lo suficientemente viejo, educado, inteligente, astuto, sabio y no tienes la experiencia suficiente para entender quién soy”. Ahora vive escondido, tratando de sobrevivir a la historia que él mismo inventó.

Maestro de la manipulación

Su imperio lo fincó en la India, donde era conocido como Bhagwan Shree Rajneesh. Miles lo empezaron a seguir por proponer una forma de vida alejada de los valores tradicionales conocidos por cualquier sociedad. Este profesor de filosofía y sánscrito se convirtió en gurú en 1969, cuando tenía 38 años, fundó cinco años más tarde un lujoso ashram (lugar de meditación), donde seducidos por ideas de paz y libertad llegaron miles de estadounidenses a integrarse a su movimiento comunitario.

Pero este guía espiritual tuvo que escapar de su país de origen obligado por sus fuertes enfrentamientos con el gobierno, que criticaba su forma radical de proceder. Él decía que actuaba en nombre de otros. En realidad lo que perseguía siempre era tener el poder. Considerado líder de una religión y gurú de la sexualidad, se bautizó a sí mismo como Osho en 1987, cuando tenía años de vivir en Estados Unidos, donde casi logra armar una revolución al formar una comuna en Oregón, donde manipuló a miles de personas que trabajaran supuestamente para lograr el bienestar común, mientras él coleccionaba autos Rolls Royce.

Meditación dinámica y sexo libre eran el eje de sus enseñanzas, pero su grupo se convirtió prácticamente en una secta conformada por individuos dispuestos a hacer todo por su líder, incluso propagar la bacteria de la salmonella para impedir unas elecciones, formar su propio ejército con la intención de formar su propia ciudad, una donde no valía la ley. Osho falleció en 1990, pero existe una fundación internacional que lleva su nombre, tiene sede en Suiza, administra la marca que incluye un resort de meditación en la India, así como el derecho de explotación de terapias y libros que propagan su filosofía. Su historia se puede ver en el documental “Wild wild country”, que está disponible en Netflix.

Negocio piramidal y secta sexual

Originario de Nueva York, fan de los modelos piramidales utilizados para hacer negocio, dueño de una personalidad a simple vista opaca, Keith Raniere logró instaurar en 1998 Nxivm, una empresa que vendía cursos de autoayuda. Con don de convencimiento y apoyado por su socia Nancy Salzman, logró atraer a actrices, hijas de famosos y de grandes empresarios a su sistema. Ellas le dieron grandes cantidades de dinero para solventar sus seminarios de desarrollo personal y profesional. Los llamaba Programas de Éxito Ejecutivo.

Vendía la idea de que buscaba empoderar a las personas y mejorar el mundo, pero lo que el FBI encontró después de varias denuncias de abuso sexual fue un esquema piramidal con el que se desvió dinero. Esa fue la base que le dio a Raniere una plataforma para crear un grupo de esclavas sexuales. Dentro de Nxivm él era el líder espiritual, se hacía llamar Vanguardia y para mantener esa imagen, renunció supuestamente a todos los bienes materiales (decía que su objetivo era transformarse en líder ético y consejero de dirigentes internacionales).

Para convencer, su arma secreta era escuchar, en ese escenario se transformaba en un hombre encantador que sabía entender a su interlocutor. La personalidad que él mismo creó, lo convirtió en un genio con un elevado coeficiente intelectual que siempre estaba gustoso de compartir su sabiduría, esas eran sus herramientas de persuasión.

Dentro de Nxivm se creó un grupo ultrasecreto que llamaron Dominus Obsequious Sororium. Lo conformaban sólo mujeres y funcionaba también como un sistema piramidal, según investigaciones del FBI él estaba en la cumbre y se encargaba de reclutar a seis mujeres como esclavas sexuales y cada una de ellas convencía a entrar al sistema a seis más. En esta labor fue ayudado por la actriz Allison Mack. Fue ella quien al confesar su complicidad abrió la puerta que lo llevó tras las rejas.

Raniere fue atrapado en una lujosa villa en Puerto Vallarta en 2018. Siguió un juicio en el que una decena de víctimas dieron testimonio de cómo las manipuló y abusó de ellas. Fue declarado culpable de asociación delictiva, conspiración, tráfico sexual y posesión de pornografía infantil. Actualmente cumple una condena de 120 años de prisión.

El coach de la autosanación

Se llama Ricardo Ponce, tiene 30 años y asegura que creó el programa de autosanación más exitoso de América Latina. Lo siguen miles a través de sus redes sociales: YouTube, Facebook, Instagram y TikTok. Su sistema, de acuerdo con su página web, consiste en crear conciencia colectiva para ayudar a las personas a romper patrones mentales y lograr así su liberación emocional.

Maire Wink, creadora de contenido en Youtube, fue invitada por el equipo de Ponce a asistir en febrero de este año a uno de los retiros espirituales que hace en Bacalar, Quintana Roo, a donde llegan sólo aquellos que pueden pagar cursos de 50.000 a 70.000 pesos mexicanos, con duración de un fin de semana. La joven realizó una denuncia legal a finales de mayo en contra del gurú mexicano por abuso en un momento en el que dijo ella se encontraba totalmente vulnerable.

A su historia se han unido decenas de mujeres no sólo del país, sino también de Colombia y España, que tuvieron una experiencia similar con el coach de vida, a quien acusan de manipular mujeres para abusar sexualmente de ellas. Ponce, que se mantuvo callado en un principio, después presumió que gracias a las denuncias llegaron a sus redes sociales nuevos suscriptores; sin embargo, deshabilitó en sus canales la opción que permite dejar un comentario. El proceso contra Ricardo Ponce sigue su curso.

Artículo originalmente publicado en El Sol de México

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