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8:51:00 a.m.

Los santos han visto el rostro de Dios en los más pequeños y despreciados y ahora lo contemplan su gloria. Nunca odiar, sino servir a los otros. La santidad es una vocación para todos


Roma, 01 de noviembre de 2013 (Zenit.org) Redacción | 1 hit


El papa Francisco recitó hoy el ángelus en la solemnidad de Todos los Santos, desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico Vaticano, ante los miles de fieles que se encontraban en la Plaza de San Pedro.


Queridos hermanos y hermanas


La fiesta de Todos los Santos que hoy celebramos nos recuerda que que la meta de nuestra existencia no es la muerte, sino el paraíso. Lo escribe en apóstol Juan: “Lo que seremos no ha sido aún revelado. Sabemos entretanto que cuando él se habrá manifestado, nosotros seremos similares a él, porque lo veremos como él es” (1Gv 3,2).


Los santos, los amigos de Dios, nos aseguran que esta promesa no desilusiona. En su existencia terrena de hecho han vivido en comunión profunda con Dios. En el rostro de los hermanos más pequeños y despreciados han visto el rostro de Dios y ahora lo contemplan cara a cara en su belleza gloriosa.


Los santos no son superhombres, ni han nacido perfectos. Son como nosotros, como cada uno de nosotros, son personas que antes de alcanzar la gloria del cielo han vivido una vida normal, con alegrías y dolores, fatigas y esperanzas.


Pero ¿qué les ha cambiado su vida? El amor de Dios, lo han seguido con todo el corazón, sin condiciones ni hipocresías. Han empleado su vida al servicio de los otros, han soportado el sufrimiento y adversidades sin odiar y respondiendo al mal con bien, difundiendo alegría y paz. Esta es la vía de los santos: personas que por amor de Dios en su vida no le han puesto condiciones a él; no han sido hipócritas, hay empleado su vida para servir al prójimo, han sufrido tantas adversidades pero sin odiar.


Los santos no han odiado nunca. ¿Han entendido bien esto?: el amor es de Dios, ¿pero el odio de donde viene? ¡El odio no viene de Dios, sino del diablo! Y los santos se han alejado del diablo. Los santo son hombres y mujeres que tienen la alegría en el corazón y la transmiten a los otros. Nunca odiar, sino servir a los otros, a los más necesitados, rezar y vivir en la alegría. ¡Este es el camino de la santidad!


Ser santos no es un privilegio de pocos, como quien tuvo una gran herencia. Todos nosotros en el bautismo hemos recibido la herencia que nos permite ser santos. La santidad es una vocación para todos. Todos por lo tanto estamos llamados a caminar en el camino de la santidad y este camino tiene un nombre y un rostro: el rostro de Jesucristo.


Él nos enseña a volvernos santos. Él en el evangelio nos muestra el camino: el de las beatitudes. El reino de los cielos, de hecho es para quienes no pone su seguridad en las cosas sino en el amor de Dios; para quienes tiene un corazón simple, humilde, no presumen de ser justos y no juzgan a los otros. Quienes saben sufrir con quien sufre y alegrarse con quien se alegra, no son violentos pero misericordiosos y tratan de ser operarios de reconciliación y de paz. El santo, la santa es artífice de reconciliación y de paz; ayuda siempre a la gente a reconciliarse y ayuda siempre para que haya paz. ¡Es así de linda la santidad; es un hermoso camino!


Hoy, en esta fiesta, los santos nos dan un mensaje. Nos dicen: ¡tengan confianza en el Señor, porque el Señor no desilusiona! No desilusiona nunca, es un buen amigo a nuestro lado. Con su testimonio los santos nos alientan a no tener miedo de ir contracorriente o de ser incomprendidos o ser ridicularizados cuando hablamos de él y del evangelio.


Nos demuestran con su vida que quien es fiel a Dios y a su palabra experimenta ya en esta tierra la calidez de su amor y después el 'ciento' en la eternidad. Esto es lo que esperamos y le pedimos al Señor para nuestros hermanos y hermanas difuntos. Con sabiduría la Iglesia puso en secuencia la fiesta de Todos los Santos y la conmemoración de todos los fieles difuntos. A nuestra oración de alabanza a Dios y de veneración de los espíritus beatos se une la oración de sufragio por cuantos nos precedieron en el paso de este mundo a la vida eterna.


Confiamos nuestra oración a la intercesión de María Reina de todos los santos.



(01 de noviembre de 2013) © Innovative Media Inc.


5:51:00 a.m.

Columna del P. Antonio Rivero, L.C. Doctor y profesor de Teología y de Oratoria en el Seminario Mater Ecclesiae en Sao Paulo, Brasil


Brasilia, 01 de noviembre de 2013 (Zenit.org) Antonio Rivero | 0 hits


EVALUACIÓN DE UN ORADOR Y PREDICADOR


Si quisiéramos anotar aquí los puntos principales para evaluar a un orador –sea político que religioso-, podrían ser éstos:


Relajación física y mental : para liberarse de preocupaciones, nerviosismo, tensiones, miedo, timidez, inseguridad…


Concentración física y mental : partir con una pausa de concentración, como el pianista, para posesionarse del papel que se va a realizar y del tema que se va a exponer.


Posición física : busto erecto, tronco erguido, cabeza ligeramente elevada, no encogida o hacia abajo. Apoyarse bien en los talones, cuando se está de pie. Sentarse con la espalda bien apoyada en el respaldo de la silla, como la mecanógrafa o el tenor. Mantener todos los músculos relajados, sin rigidez pero tampoco con abandono, sino con cierta tensión.


Respiración diafragmática : rítmica y honda. Con la boca, mejor que con la nariz, para hacerla más rápida y sin ruido. Economizar bien el aire, sobre todo en las frases largas, para llegar al final con la justa energía y sonoridad. Hacer bien y aprovechar al máximo las pausas.


Apariencia personal : mirada comunicativa con el auditorio, no dirigida hacia el techo o al vacío. Estar seguro de sí mismo, sin nervios, tensiones o rigideces. Evitar el moverse demasiado o el balancear el cuerpo, los tics. Buscar la elegancia y la naturalidad. El entusiasmo y la sinceridad en la expresión del rostro y de los ademanes es lo que más convence. Para ello, que los gestos sean armoniosos y plásticos, ni demasiado rápidos ni demasiado ampulosos.


Emisión de la voz : ¿de garganta, nasal, de pecho, de cabeza? Conocerla y no lamentarse de la que se tiene o envidiar voces ajenas, sino más bien estudiar la propia y educarla para aprovecharla al máximo. Subir y bajar el volumen según las exigencias del argumento y atenerse a las dimensiones del local, pero siempre dentro de los límites de la propia naturaleza: no forzarla. Buscar un tono moderado y natural, ni grave ni agudo. Evitar la monotonía y los tonos melosos y paternales, dulzones o ásperos, dictatoriales, dogmáticos, solemnes, “políticos” o efectistas. Evitar los tonillos y los regionalismos. Entonación afinada y entonada, según los cánones de la entonación. Punto de partida “sostenido” y con garra, con tono vibrante y convencido.


Memoria : si la alocución o discurso no se ha de aprender de memoria, al menos memorizar un esquema básico con sus puntos clave. Si se ha de pronunciar de memoria, hacerlo perfectamente, ensayándolo varias veces y en voz alta antes de su presentación. Tratar de que el auditorio no note que lo sabemos de memoria.


Sentimientos : estar convencido de lo que se va a hablar para poder sentirlo y declamarlo con calor, sentido, convencimiento, resonancia, entusiasmo y sinceridad. Salir de sí mismo frente a la inhibición o timidez. Variedad de tonos y de volumen para evitar la monotonía, pero con sobriedad y discreción: evitar el gritar o teatralizar. Estudiar el discurso y sus sentimientos antes de pronunciarlo. Conocer el auditorio para tratarlo con dulzura, amistad, convicción, energía, según lo exija su problemática.


Ritmo y velocidad : pronunciación ni demasiado lenta ni demasiado precipitada. Lograr una dicción reposada y clara a la vez que ágil y variada. Vocalizar esmeradamente las palabras difíciles, las consonantes dobles y las sílabas finales. Recalcar las palabras claves y las ideas principales.


Expresión gramatical : corrección gramatical y sintáctica. Precisión y expresividad en el vocabulario. Riqueza de léxico, pero teniendo en cuenta el auditorio, la situación y el argumento. Evitar el vocabulario pedante, técnico o erudito. Algunos defectos de dicción: anacolutos, pleonasmos, muletillas, “ehhh”, tropiezos, regresiones, titubeos…


Introducción-exordio : atractivo e interesante para abrir el apetito del auditorio y condicionarlo a escuchar el resto del discurso. Pertinente y unido al resto del discurso. Tocar el problema del auditorio para que se sienta aludido, para captar su atención. Originalidad, pero sin rarezas, vulgaridades o extravagancias.


Fondo: plan y organización del tema : conocer, amar al auditorio. Fin concreto y presente a lo largo de todo el discurso u homilía. Esquema claro y ordenado de los motivos más válidos y concretos para ese auditorio concreto y para ese fin concreto. Valoración de dichos motivos o pruebas. Previsión y respuesta de posibles objeciones. Buscar más bien argumentos positivos que negativos. No atacar al auditorio, sino más bien comprenderlo y estimularlo.


Forma : sensibilizar cuanto más mejor los argumentos y motivos, aplicando los diversos métodos (concreción, visualización, desentrañamiento, dramatización, imágenes, anécdotas, citas…), según el afecto que se quiera conseguir. Evitar que la forma ahogue el fondo, así como el hacer literatura y retórica pomposa. No abrumar con demasiados datos, imágenes, ejemplos, citas o anécdotas. Discreción y selección en su uso, para integrarlos armónica y equilibradamente con el fondo de ideas.


Conclusión-peroración : recapitular brevemente todas las ideas. Formularlas en una frase breve, a manera de consigna, para que el auditorio tenga claro y recuerde fácilmente el fin. Terminar siempre con elegancia y pie justo, con la mayor claridad y belleza, para dejar un buen sabor de boca. Hacerlo a tiempo.


Cualquier duda o sugerencia, comuníquese, por favor, con el padre Antonio Rivero a este email: arivero@legionaries.org



(01 de noviembre de 2013) © Innovative Media Inc.


5:29:00 a.m.
(RV).- (Con audio) RealAudio MP3 En una soleada Plaza de San Pedro y ante miles de fieles y peregrinos el Papa Francisco, antes de rezar el ángelus en la fiesta de Todos los Santos, afirmó que “la meta de nuestra existencia no es la muerte, sino el Paraíso. Y recordó que los Santos son los amigos de Dios, que han transcurrido su existencia terrena en comunión profunda con Dios, hasta el punto de llegar a ser semejantes a Él, porque han visto en el rostro de los hermanos más pequeños y despreciados el rostro de Dios, y ahora lo contemplan cara a cara en su belleza gloriosa.

El Santo Padre también afirmó que los Santos “no son superhombres, ni han nacido perfectos”. Sino que son personas que antes de alcanzar la gloria del cielo han vivido una vida normal, con alegrías y dolores, fatigas y esperanzas. Son hombres y mujeres que tienen la alegría en el corazón y la transmiten a los demás.


Francisco no olvidó destacar que ser santos “no es un privilegio de pocos, sino que es una vocación para todos”. De modo que todos estamos llamados a caminar por la vía de la santidad, que tiene un nombre y un rostro: Jesucristo.


Además, el Obispo de Roma preguntó ¿qué nos dicen los Santos, hoy? Y respondió afirmando que nos dicen que debemos confiar en el Señor, ¡porque Él no decepciona! A la vez que con su testimonio nos animan a “no tener miedo de ir contracorriente o de ser incomprendidos y escarnecidos cuando hablamos de Él y del Evangelio”.


Antes de rezar a la intercesión de María, Reina de todos los Santos, el Pontífice dijo que nuestra oración de alabanza a Dios y de veneración de los espíritus bienaventurados se une a la oración de sufragio por cuantos nos han precedido en el pasaje de este mundo a la vida eterna.


(María Fernanda Bernasconi – RV).




Las víctimas de la violencia y los cristianos perseguidos en el corazón y la oración del Papa.

Lo dijo él mismo, después del rezo a la Madre de Dios, en la solemnidad de Todos los Santos, víspera de la conmemoración de todos los Fieles Difuntos, anunciando que por la tarde irá al cementerio romano del Campo Verano:


«Esta tarde iré al cementerio del Verano y allí celebraré la Santa Misa, uniéndome espiritualmente a cuantos en estos días visitan los cementerios, donde duermen los que nos han precedido en el signo de la fe y esperan el día de la resurrección. En particular, rezaré por las víctimas de la violencia, especialmente por los cristianos que han perdido la vida a causa de las persecuciones».


El Papa Francisco saludó cordialmente a los numerosos fieles romanos y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, en particular a las familias, grupos parroquiales y asociaciones. Así como a los participantes en la «Carrera de los Santos», que también este año, coincidiendo con la solemnidad de Todos los Santos, tuvo su meta final en la Plaza de San Pedro, para rezar con el Santo Padre, escuchar sus palabras y recibir su bendición:


Dirijo un caluroso saludo a cuantos han participado esta mañana en la ‘Carrera de los Santos’, organizada por la Fundación ‘Don Bosco en el mundo’. San Pablo diría que toda la vida es una ‘carrera’ para conquistar el premio de la santidad: ¡ustedes nos dan un buen ejemplo!


Esta sexta edición, de la iniciativa promovida por la Fundación Don Bosco en el Mundo, para sostener cada año un proyecto solidario, contó con unos seis mil participantes, de 31 países. Este año, con el lema «Una ayuda para los confines del mundo», se propone ayudar un proyecto misionero en las Islas Salomón. Con la creación de un puesto móvil de asistencia sanitaria y de formación de personal sanitario para combatir enfermedades como el VIH – virus de inmunodeficiencia - la malaria, la tuberculosis y especialmente la Bakwa, que es una grave infección fúngica cutánea, difundida en las islas más remotas del archipiélago, las Shortlands.


Con su nombre y con la fecha elegida – 1 de noviembre, solemnidad de Todos los Santos - esta carrera anhela impulsar y afianzar el significado de la fiesta y devoción popular a Todos los Santos. Poner en primer plano una emergencia de ayuda humanitaria para organizar acciones concretas de solidaridad activa. Y proponer los valores del deporte según la tradición educativa salesiana.


En las pasadas ediciones, se recogieron fondos para las ‘Obras Mamá Margarita’ de Lubumbashi, en el Congo. Para sostener un proyecto misionero en favor de los niños soldado de Sri Lanka. Ayudas para Pakistán y Haití, donde después de una primera fase de abastecimiento para las necesidades inmediatas de supervivencia – gracias a la entrega de alimentos, como harina y aceite, lentejas, azúcar, té y medicinas, el proyecto se propuso ayudar a las familias damnificadas por el trágico terremoto a volver a contar con un techo y a reanudar las actividades que tuvieron que abandonar. El año pasado, se ayudó el proyecto de una casa de acogida para chicos y chicas de la calle, en Porto Alegre, Brasil.


(CdM - RV)



5:19:00 a.m.

(RV).- (Con audio) En una soleada Plaza de San Pedro y ante miles de fieles y peregrinos el Papa Francisco, antes de rezar el ángelus en la fiesta de Todos los Santos, afirmó que “la meta de nuestra existencia no es la muerte, sino el Paraíso. Y recordó que los Santos son los amigos de Dios, que han transcurrido su existencia terrena en comunión profunda con Dios, hasta el punto de llegar a ser semejantes a Él, porque han visto en el rostro de los hermanos más pequeños y despreciados el rostro de Dios, y ahora lo contemplan cara a cara en su belleza gloriosa.



El Santo Padre también afirmó que los Santos “no son superhombres, ni han nacido perfectos”. Sino que son personas que antes de alcanzar la gloria del cielo han vivido una vida normal, con alegrías y dolores, fatigas y esperanzas. Son hombres y mujeres que tienen la alegría en el corazón y la transmiten a los demás.



Francisco no olvidó destacar que ser santos “no es un privilegio de pocos, sino que es una vocación para todos”. De modo que todos estamos llamados a caminar por la vía de la santidad, que tiene un nombre y un rostro: Jesucristo.



Además, el Obispo de Roma preguntó ¿qué nos dicen los Santos, hoy? Y respondió afirmando que nos dicen que debemos confiar en el Señor, ¡porque Él no decepciona! A la vez que con su testimonio nos animan a “no tener miedo de ir contracorriente o de ser incomprendidos y escarnecidos cuando hablamos de Él y del Evangelio”.



Antes de rezar a la intercesión de María, Reina de todos los Santos, el Pontífice dijo que nuestra oración de alabanza a Dios y de veneración de los espíritus bienaventurados se une a la oración de sufragio por cuantos nos han precedido en el pasaje de este mundo a la vida eterna.



(María Fernanda Bernasconi – RV).




Las víctimas de la violencia y los cristianos perseguidos en el corazón y la oración del Papa.

Lo dijo él mismo, después del rezo a la Madre de Dios, en la solemnidad de Todos los Santos, víspera de la conmemoración de todos los Fieles Difuntos, anunciando que por la tarde irá al cementerio romano del Campo Verano:



«Esta tarde iré al cementerio del Verano y allí celebraré la Santa Misa, uniéndome espiritualmente a cuantos en estos días visitan los cementerios, donde duermen los que nos han precedido en el signo de la fe y esperan el día de la resurrección. En particular, rezaré por las víctimas de la violencia, especialmente por los cristianos que han perdido la vida a causa de las persecuciones».



El Papa Francisco saludó cordialmente a los numerosos fieles romanos y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, en particular a las familias, grupos parroquiales y asociaciones. Así como a los participantes en la «Carrera de los Santos», que también este año, coincidiendo con la solemnidad de Todos los Santos, tuvo su meta final en la Plaza de San Pedro, para rezar con el Santo Padre, escuchar sus palabras y recibir su bendición:



Dirijo un caluroso saludo a cuantos han participado esta mañana en la ‘Carrera de los Santos’, organizada por la Fundación ‘Don Bosco en el mundo’. San Pablo diría que toda la vida es una ‘carrera’ para conquistar el premio de la santidad: ¡ustedes nos dan un buen ejemplo!



Esta sexta edición, de la iniciativa promovida por la Fundación Don Bosco en el Mundo, para sostener cada año un proyecto solidario, contó con unos seis mil participantes, de 31 países. Este año, con el lema «Una ayuda para los confines del mundo», se propone ayudar un proyecto misionero en las Islas Salomón. Con la creación de un puesto móvil de asistencia sanitaria y de formación de personal sanitario para combatir enfermedades como el VIH – virus de inmunodeficiencia - la malaria, la tuberculosis y especialmente la Bakwa, que es una grave infección fúngica cutánea, difundida en las islas más remotas del archipiélago, las Shortlands.



Con su nombre y con la fecha elegida – 1 de noviembre, solemnidad de Todos los Santos - esta carrera anhela impulsar y afianzar el significado de la fiesta y devoción popular a Todos los Santos. Poner en primer plano una emergencia de ayuda humanitaria para organizar acciones concretas de solidaridad activa. Y proponer los valores del deporte según la tradición educativa salesiana.



En las pasadas ediciones, se recogieron fondos para las ‘Obras Mamá Margarita’ de Lubumbashi, en el Congo. Para sostener un proyecto misionero en favor de los niños soldado de Sri Lanka. Ayudas para Pakistán y Haití, donde después de una primera fase de abastecimiento para las necesidades inmediatas de supervivencia – gracias a la entrega de alimentos, como harina y aceite, lentejas, azúcar, té y medicinas, el proyecto se propuso ayudar a las familias damnificadas por el trágico terremoto a volver a contar con un techo y a reanudar las actividades que tuvieron que abandonar. El año pasado, se ayudó el proyecto de una casa de acogida para chicos y chicas de la calle, en Porto Alegre, Brasil.



(CdM - RV)


November 01, 2013 at 05:51AM

3:30:00 a.m.
(RV).- Este 1° de noviembre el Santo Padre aceptó la renuncia al oficio de Auxiliar de la diócesis de Cleveland en EEUU, presentada por Monseñor Roger W. Gries, O.S.B., en conformidad con los cánones 411 y 401 § 1 del Código de Derecho Canónico.

De la misma manera el Papa Francisco aceptó la renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Mombasa, en Kenya, presentada por Monseñor Boniface Lele, en conformidad con el canon 401 § 2 del Código de Derecho Canónico. Y nombró a Monseñor Emmanuel Barbera, O.F.M. Cap., Obispo de la diócesis de Malindi, Administrador Apostólico sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis de la Arquidiócesis de Mombasa.


Asimismo el Obispo de Roma nombró Arzobispo Coadjutor de Cabo Haitiano en Haití a Monseñor Max Leroy Mésidor, hasta ahora Obispo de la diócesis de Fort-Liberté.


(MFB – RV).



3:05:00 a.m.

«Carmelita portugués, primeramente esposo y padre. Con un remedo de la prodigiosa Excalibur, y amparado por la Virgen, obtuvo grandes victorias. Fue bienhechor de los pobres, artífice de conventos y monasterios»


Madrid, 01 de noviembre de 2013 (Zenit.org) Isabel Orellana Vilches | 0 hits


En esta festividad de Todos los Santos, la Iglesia celebra también la vida de este portugués, aclamado fervorosamente en su país que lo festeja el 6 de noviembre.


Nació el 24 de junio de 1360, se cree que en Cernache de Bonjardím, Portugal. Pertenecía a la nobleza, ya que era hijo del caballero Álvaro Gonçalves Pereira, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, gran prior del hospital que esta obra había establecido en el convento de Flor da Rosa. Álvaro tuvo diez hijos. Nuño fue fruto de una unión ilícita, pero al año de nacer lo reconoció legalmente. Ello permitió al muchacho disfrutar de los beneficios que le proporcionaba su ilustre ascendencia. Su infancia transcurrió entre las tropas que estaban al mando de su padre y los libros de caballerías, que hacían furor en la época, sin perder la inocencia de la que estaba adornado. La historia de su vida tiene poco que envidiar a las literarias. Porque el pequeño Nuño, imbuido por las gestas de los caballeros de la Tabla Redonda que las obras ponían a su alcance, se enamoró de los altos ideales impregnados de pureza que atisbaba en los personajes. Soñaba con emularlos, proteger el santo Grial empuñando en sus manos un remedo de la prodigiosa «Excalibur», y convertirse en otro héroe defensor de su país. De hecho, su madre cariñosamente le llamaba «mi Galaaz», nombre de uno de los adalides del rey Arturo.


Realmente, Nuño era valeroso y, como tal, a los 13 años fue armado caballero y designado paje de la reina Leonor Teles. En su corazón ansiaba la vida celibial, pero cuando tenía 16 años, su padre, con la venia del rey, determinó que contrajese matrimonio con Leonor de Alvim, una joven y acaudalada viuda, sin descendencia. Tuvieron tres hijos; los dos varones fallecieron en el parto, sobreviviendo la niña, Beatriz, que sería la esposa del primer duque de Bragança, Alfonso, hijo del rey Juan I. Leonor murió en 1388 al poco tiempo de dar a luz a esta única hija, cuya educación fue confiada por su progenitor a la abuela de la niña.


Históricamente, la muerte del rey Fernando I de Portugal vino acompañada de graves conflictos. Partió de este mundo sin dejar herederos varones y Juan, maestro de Avis, hijo, aunque fuera natural, de Pedro I de Portugal, como lo era el legítimo Fernando, se vio obligado a luchar por la corona de su país contra el rey Juan I de Castilla que pretendía el gobierno luso. La armadura con la que había sido investido caballero Nuño era del maestro de Avis; mantenían una estrecha cercanía. Así que éste lo designó condestable, otorgándole el título nobiliario de conde de Ourém. Al frente de las tropas, Nuño le apoyo en sus aspiraciones monárquicas, y obtuvo varias victorias, algunas de las cuales por ser tan memorables han pasado a los anales de la historia portuguesa como la batalla de los Atoleiros, y especialmente las de Aljubarrota y Valverde. Nuño ya era un gran militar y luchaba con una potente espada, que se conserva, en la que mandó grabar: «Excelsus super omnes gentes Dominus»(El Señor se eleva sobre todos los pueblos), y en la que inscribió, junto a la cruz y una flor de lis, el nombre de María.


El convento del Carmen fue mandado construir por él en terrenos de su propiedad en cumplimiento de la promesa efectuada tras ganar la batalla de Aljubarrota. Porque en medio de los conflictos bélicos, este héroe no abandonaba las prácticas de piedad. Vivía de manera tan ejemplar que invitaba a proceder honestamente a quien se hallaba a su lado. Adoraba al Santísimo Sacramento, sentía una profunda devoción por la Eucaristía, y por Virgen María, a la que consideraba indudable protectora en el combate y artífice de sus victorias, oraba fervientemente, socorría caritativamente a los pobres, y no consentía gestos licenciosos a su alrededor. Jamás tuvo reparos en mostrar a todos el signo externo de su fe plasmado en el estandarte en el que llevaba impresos los rostros de Cristo crucificado, de la Virgen María, del apóstol Santiago y de san Jorge. Muchas iglesias y monasterios se deben a su generosidad.


Beatriz falleció en 1414. En agosto de 1422 el santo ingresó en la Orden carmelita, justamente en el convento que él había mandado erigir en Lisboa, aunque su deseo hubiera sido recluirse en una comunidad alejada de Portugal. No pudo hacerlo porque don Duarte, hijo del rey, no lo consintió. Era un hombre eminentemente mariano, y en el hecho de elegir el Carmelo para pasar allí el resto de sus días, pesó su devoción por la Santísima Virgen. Al dar este paso, se desprendió de todos sus bienes y tomó el nombre de fray Nuño de Santa María. No quiso para sí ninguna prebenda; eligió ser un simple «donado» escogiendo una apartada y humilde celda para llevar a cabo su intensa ofrenda de amor. No solo mantuvo intactos los pilares que hasta entonces habían jalonado su vida espiritual, sino que acentuó su oración, ayuno y penitencias, siendo ejemplar en la vivencia de la observancia. Los religiosos vieron en sus virtudes un modelo a seguir. Murió con fama de santidad el 1 de abril de 1431 acompañado de su entrañable amigo, el monarca Juan I, y de grandes personalidades del reino. Fue beatificado por Benedicto XV el 23 de enero de 1918 y canonizado por Benedicto XVI el 26 de abril de 2009.



(01 de noviembre de 2013) © Innovative Media Inc.


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