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9:49:00 a.m.
(RV).- (Con video) El Señor nos pide ser pacientes e irreprensibles, caminando siempre en su presencia. Fue la reflexión del Papa Francisco hoy, en la Misa en la Casa de Santa Marta. El Papa subrayó que el Señor escoge su modo de entrar en nuestra vida y esto requiere paciencia de parte nuestra, porque no siempre se deja ver por nosotros. En la Misa participaron, entre otros, un grupo de empleados de la Dirección de Sanidad e Higiene del Vaticano, acompañados por su director, el doctor Patrizio Polisca.



El Señor entra lentamente en la vida de Abraham. Tiene 99 años cuando le promete un hijo. En cambio entra de inmediato en la vida del leproso: Jesús escucha su oración, lo toca y he aquí el milagro. El Santo Padre comentó la Primera Lectura y el Evangelio de hoy deteniéndose sobre cómo el Señor elige comprometerse “en nuestra vida, en la vida de su pueblo”. Abraham y el leproso. “Cuando el Señor viene – observó el Papa – no siempre lo hace de la misma forma. No existe un protocolo de acción de Dios en nuestra vida”, “no existe”. Una vez, dijo el Papa, “lo hace de una forma, la otra vez de otra” pero lo hace siempre. “Siempre – recalcó – existe este encuentro entre nosotros y el Señor”:



“El Señor escoge siempre su modo de entrar en nuestra vida. Muchas veces lo hace tan lentamente, que caemos un poco en el riesgo de perder la paciencia: ‘Pero Señor, ¿cuándo?’ Y rezamos, rezamos… Y no llega su intervención en nuestra vida. Otras veces, cuando pensamos en aquello que el Señor nos ha prometido, que es tan grande, somos un poco incrédulos, un poco escépticos y como Abraham - un poco a escondidas - reímos… La Primera Lectura dice que Abraham agachándose, se puso a reír. Un poco de escepticismo “¿Acaso le va a nacer un hijo a un hombre de cien años? ¿Y puede Sara, a sus noventa años, dar a luz?”



El mismo escepticismo, recordó Francisco, lo tendrá Sara, en el encinar de Mamré, cuando tres ángeles dirán las mismas cosas dichas a Abraham. “Cuantas veces, cuando el Señor no viene – reflexionó el Pontífice– no hace el milagro y no hace aquello que queremos que Él haga, nos volvemos impacientes o escépticos”:



“Pero no lo hace, a los escépticos no puede hacerlo. El Señor toma su tiempo. Pero también Él, en esta relación con nosotros, tiene tanta paciencia. No sólo nosotros debemos tener paciencia: ¡Él la tiene! ¡Él nos espera! Y nos espera ¡hasta el final de la vida! Pensemos en el buen ladrón, precisamente al final, reconoció a Dios. El Señor camina con nosotros, pero tantas veces no se deja ver, como en el caso de los discípulos de Emaús. El Señor está comprometido en nuestra vida - ¡esto es seguro!– pero tantas veces no lo vemos. Esto nos pide paciencia. Pero el Señor que camina con nosotros, Él también tiene tanta paciencia con nosotros”.



El Obispo de Roma reflexionó sobre “el misterio de la paciencia de Dios, que en el caminar, camina a nuestro paso”. Algunas veces en la vida, constató, “las cosas se vuelven tan oscuras, hay tanta oscuridad, que tenemos ganas - si estamos en dificultad - de bajar de la Cruz”. Este, afirmó, “es el momento preciso: la noche es más oscura, cuando la aurora está cerca. Y siempre cuando nos bajamos de la Cruz, lo hacemos cinco minutos antes que llegue la liberación, en el momento de la impaciencia más grande”:

“Jesús, sobre la Cruz, escuchaba que lo desafiaban: ‘¡Baja!, ¡Baja! ¡Ven!’. Paciencia hasta el final, porque Él tiene paciencia con nosotros. Él entra siempre, Él está comprometido con nosotros, pero lo hace a su manera y cuando Él piensa que es mejor. Sólo nos dice aquello que dijo a Abraham: ‘Camina en mi presencia y sé perfecto’, sé irreprensible, es la palabra justa. Camina en mi presencia y trata de ser irreprensible. Éste es el camino con el Señor y Él interviene, pero debemos esperar, esperar el momento, caminando siempre en su presencia y tratando de ser irreprensibles. Pidamos esta gracia al Señor: caminar siempre en su presencia, tratando de ser irreprensibles’. (MZ,RC-RV)









June 28, 2013 at 10:13AM

8:10:00 a.m.
(RV).- Como es tradicional, el próximo sábado 29 de junio, solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, día del Papa, el Santo Padre Francisco impondrá el palio arzobispal a los nuevos Arzobispos Metropolitanos.

Se llama Arzobispo o Metropolita al obispo que tiene a su cargo el cuidado pastoral de una diócesis, generalmente una porción del pueblo de Dios que vive en un territorio determinado, que además preside una provincia eclesiástica, un conjunto de diócesis agrupadas territorialmente con el fin de facilitar la cooperación de los obispos diocesanos y la acción pastoral común.

Le compete al Santo Padre tanto la creación de una provincia eclesiástica como la designación del metropolitano.

El palio es una prenda de lana tejida a mano que se apoya sobre los hombros como una tira que cae por delante sobre el pecho y por detrás sobre la espalda.

No existe información exacta sobre el origen de esta tradición, pero existen testimonios que datan del siglo IV e indican que el Papa usaba este palio. Es probable que se trate de una divisa imperial que haya pasado al uso de los obispos.

Le entrega del palio a los Arzobispos en Roma comienza en tiempos de Gregorio VII, apenas unos años después del año 1000, debido a la necesidad de controlar la elección de los obispos. Ya desde aquella época, los Metropolitas venían a Roma a recibir el palio. Posteriormente, el palio se concedió aún a aquellos que no eran Metropolitas como una distinción honorífica. Sin embargo, en la década de los años 70 del siglo pasado, Pablo VI reformó la tradición del palio estableciendo que se entregaría solamente a los Arzobispos Metropolitanos el día 29 de junio de cada año, solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo, para destacar el vínculo que existe entre aquel que porta el palio y la Sede Apostólica.

La simbología del palio se ha enriquecido a través de los siglos. Originalmente se trataba de una simbología de características eminentemente eclesiales. Durante el primer milenio, el palio representaba la pequeña oveja que se había perdido, que por lo tanto, era llevada sobre su hombro izquierdo por el pastor del rebaño. La forma del palio que utilizó el Papa Benedicto XVI seguía esa tradición que encontramos en toda la iconografía y en todos los mosaicos del primer milenio. Después del primer milenio, el palio fue experimentando sucesivas transformaciones, tomando la forma actual de la letra griega Ypsilon apoyada sobre la persona que lo porta, asumiendo también un significado distinto.

Las cruces rojas han adquirido el significado de las llagas del Señor. Los tres alfileres se identificaron con los clavos de la crucifixión de Cristo. A partir de entonces, el palio ha adquirido sobre todo un significado cristológico, representando a Cristo el Buen Pastor.

Hoy en día tenemos los dos elementos juntos el cristológico y el eclesiológico. El palio es de lana para significar la oveja perdida y también tiene las cruces y los alfileres para significar que el buen pastor da la vida por sus ovejas.

La Ley de la Iglesia establece que el Arzobispo debe solicitar al Santo Padre el palio, signo de la potestad de la que, en comunión con la Santa Sede, se halla investido en su propia provincia dentro de los tres meses de su designación.

El Arzobispo puede usar el palio, cuando así lo indiquen las normas litúrgicas, en todas las Iglesias de la provincia que preside, o sea en todas las iglesias localizadas en las diócesis que componen la provincia eclesiástica de la que él es metropolitano. Sin embargo, nunca puede usarlo cuando se encuentre fuera de la provincia eclesiástica que preside y si fuera el caso que es trasladado a otra provincia deberá solicitarle al Papa un nuevo palio.

El rito de imposición del palio fue modificado por el Papa emérito Benedicto XVI el año pasado, de manera que ahora se hace al inicio de la celebración con el objeto de evitar que se interrumpa la celebración Eucarística por la introducción de un rito relativamente largo que no reviste carácter sacramental y que dificulta la participación atenta y recogida en la Santa Misa.

Anteriormente el palio se imponía a continuación de la homilía. Los ritos que se incluyen a continuación de la homilía durante las celebraciones Eucarísticas son normalmente sacramentales, a saber, el bautismo, la confirmación, la ordenación sacerdotal, el matrimonio, la unción de los enfermos. La imposición del palio no reviste el carácter de un sacramento y por lo tanto para evitar que se cometiera el error de pensar que se trataba de un rito sacramental, el Papa emérito decidió en su momento trasladarlo al inicio, como una forma también de acortarlo. Así, a partir del año 2012 se da lectura al nombre de los Arzobispos que recibirán el palio fuera de la celebración Eucarística, antes de la procesión de entrada y el canto del “Tu es Petrus” (Tú eres Pedro). Cuando el Santo Padre se encuentre junto al altar, se procede inmediatamente a la imposición del palio.

Este año recibirán el palio de manos del Papa Francisco 35 Arzobispos Metropolitanos, de los cuales 34 se encuentran presentes en Roma y uno, el Arzobispo de Hue en Vietnam, lo recibirá en su Sede Metropolitana.

De los 35 Arzobispos que recibirán el palio en el primer año del pontificado de Francisco, el primer papa latinoamericano, 11 provienen de diócesis de América Latina. De ellos 3 son brasileños y 8 son de países de lengua española. 3 de estos 8 arzobispos de países de lengua española provienen de México, 2 de Bolivia y los 3 restantes de la República Argentina, tierra natal del Papa. Entre estos últimos se encuentra también el sucesor del Papa Francisco en el gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Buenos Aires, Monseñor Mario Aurelio Poli.

Los Arzobispos latinoamericanos que recibirán el palio Arzobispal en esta solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo en este año 2013, durante el año de la Fe son:

Monseñor Antonio Carlos Altieri, S.D.B., segundo Arzobispo de Passo Fundo, arquidiócesis recientemente creada en el sur de Brasil, designado en julio del año pasado por el Papa emérito Benedicto XVI.

Monseñor Sergio Eduardo Castriani, C.S.Sp., sexto Arzobispo de Manaus, arquidiócesis en la zona Amazónica de Brasil, designado en diciembre del año pasado por el Papa emérito Benedicto XVI.

Monseñor Moacir Silva, octavo Arzobispo de Ribeirao Preto, arquidiócesis en el estado de San Pablo, en el sur de Brasil, designado en abril de este año por el Papa Francisco.

Monseñor Rogelio Cabrera López, octavo Arzobispo de Monterrey, arquidiócesis en el estado de Nuevo León, en el noreste de México, designado en octubre del año pasado por el Papa emérito Benedicto XVI.

Monseñor Alfonso Cortés Contreras, segundo Arzobispo de León, arquidiócesis en el estado de Guanajuato, México, designado en diciembre del año pasado por el papa emérito Benedicto XVI.

Monseñor Fabio Martínez Castilla, segundo Arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, en el estado de Chiapas en el sur de México, designado en febrero de este año por el Papa emérito Benedicto XVI.

Monseñor Jesús Juárez Párraga, S.D.B., sexto Arzobispo de Sucre, arquidiócesis en el departamento de Sucre, Bolivia, designado en febrero de este año por el Papa emérito Benedicto XVI.

Monseñor Sergio Alfredo Gualberti Calandrina, tercer Arzobispo de Santa Cruz de la Sierra, arquidiócesis en el sur de Bolivia, designado en mayo por el Papa Francisco.

Monseñor Carlos María Franzini, quinto Arzobispo de Mendoza, arquidiócesis en la provincia de Mendoza, en la zona de Cuyo, Argentina, designado en noviembre del año pasado por el Papa emérito Benedicto XVI.

Monseñor Ramón Alfredo Dus, cuarto Arzobispo de Resistencia, arquidiócesis en la provincia de Chaco en el noreste de Argentina, designado en febrero de este año por el Papa emérito Benedicto XVI.

Monseñor Mario Aurelio Poli, duodécimo Arzobispo de Buenos Aires, arquidiócesis en la ciudad capital de la República Argentina, designado por el Papa Francisco para sucederlo en el gobierno pastoral de esa diócesis primada de Argentina el día 28 de marzo de este año, apenas transcurridas dos semanas después de su elección como sucesor de Pedro, constituyendo su primera designación episcopal.





(Padre Roberto Cid, director de Radio Paz, Miami, EEUU)



June 28, 2013 at 07:58AM

7:50:00 a.m.

En Santa Marta este viernes Francisco indica que debemos ser pacientes y tratar de ser irreprensibles


Roma, 28 de junio de 2013 (Zenit.org) Redacción | 0 hitos


El Señor nos pide ser pacientes y sin mancha, caminando siempre en su presencia. Es cuanto ha afirmado este viernes en la mañana el papa Francisco durante la misa celebrada en la Casa Santa Marta. El santo padre subrayó que el Señor siempre escoge su propio modo para entrar en nuestra vida y esto requiere paciencia por nuestra parte, porque no siempre se deja ver por nosotros. Según informa Radio Vaticana, participó en la misa un grupo de empleados del Departamento de Salud e Higiene, acompañados por el director, doctor Patrizio Polisca.


Dios en nuestras vidas


El Señor entra de a pocos en la vida de Abraham, tiene 99 años cuando le promete un hijo. En cambio, entra inmediatamente en la vida del leproso: Jesús escucha su oración, lo toca y aquí está el milagro. Para su reflexión, Francisco ha partido de la primera lectura de hoy y del evangelio para indicar cómo el Señor decide involucrarse "en nuestras vidas, en la vida de su pueblo". Abraham y el leproso. "Cuando venga el Señor –dijo, no siempre lo hace de la misma manera. No existe un protocolo de la actuación de Dios en nuestra vida "," no existe ". Una vez, añadió, "lo hace de una manera, otra vez lo hace de otra”, pero siempre lo hace. "Siempre –insistió, se da este encuentro entre nosotros y el Señor":


"El Señor siempre escoge el modo de entrar en nuestra vida. Muchas veces lo hace tan lentamente, que estamos en peligro de perder un poco de paciencia, ‘Pero, Señor, ¿cuándo?’ Y oramos, oramos... Y no llega su intervención en nuestras vidas. Otras veces, cuando pensamos en lo que el Señor nos ha prometido, es tan grande que somos un poco incrédulos, un poco escépticos y como Abraham, un poco a escondidas, sonreímos... Dice esta primera lectura que Abraham escondió su cara y sonrió... Un poco de escepticismo: ‘Pero cómo yo, con cerca de cien años, tendré un hijo y mi mujer a los 90 años tendrá un hijo?’.


Los tiempos de Dios


El mismo escepticismo, recordó, lo tendrá Sarah, en la encina de Mambré, cuando los tres ángeles le dirán lo mismo a Abraham. "¿Cuántas veces nosotros, cu ando el Señor no acude –reflexionó, no hace el milagro, y no nos da lo que queremos que Él haga, nos volvemos o impacientes o escépticos":


"Pero no lo hace, a los escépticos no puede hacerlo. El Señor se toma su tiempo. Pero incluso Él, en esta relación con nosotros, tiene mucha paciencia. No solo nosotros debemos tener paciencia: ¡Él la tiene! ¡Él nos espera! ¡Él nos espera hasta el final de la vida! Pensemos en el buen ladrón, hasta el final, al final reconoció a Dios. El Señor camina con nosotros, pero muchas veces no se deja ver, como en el caso de los discípulos de Emaús. El Señor está involucrado en nuestras vidas, ¡esto es seguro!, pero muchas veces no lo vemos. Esto nos exige paciencia. Pero el Señor que camina con nosotros, Él también tiene mucha paciencia con nosotros".


El papa profundizó así, sobre "el misterio de la paciencia de Dios, que al caminar, camina a nuestro ritmo". A veces en la vida, constató, "las cosas se vuelven muy oscuras, hay tanta oscuridad allí, que queremos, si estamos en problemas, bajar de la cruz". Esto, dijo, "es el momento preciso: la noche es más oscura, cuando se aproxima la madrugada. Y siempre cuando nos bajamos de la cruz, lo hacemos cinco minutos antes de que llegue la liberación, en el momento más grande de la impaciencia".


"Jesús en la Cruz, sintió que lo desafiaban: ‘¡Baja, baja! ¡Ven!’. Paciencia hasta el final, porque Él tiene paciencia con nosotros. Él entra siempre, está involucrado con nosotros, pero lo hace a su manera y cuando Él piensa que es mejor. Solo nos dice lo que le dijo a Abraham: ‘Camina en mi presencia y sé perfecto', sé irreprensible, es la palabra correcta. Camina en mi presencia y trata de estar por encima de cualquier reproche. Este es el camino con el Señor y Él interviene, pero tenemos que esperar, esperar el momento, caminando siempre en su presencia y tratando de ser irreprensibles. Le pedimos esta gracia al Señor: caminar siempre en su presencia, tratando de ser irreprensibles”.



(28 de junio de 2013) © Innovative Media Inc.



Ciudad del Vaticano, 28 junio 2013 (VIS).-”Vuestra presencia es la señal del estrecho lazo que une en la fe, en la esperanza y en la caridad, a la Iglesia de Constantinopla con la Iglesia de Roma”, ha dicho el Papa Francisco recibiendo esta mañana en el Vaticano a la delegación del Patriarcado Ecuménico en visita a Roma con motivo de la solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo. La costumbre del intercambio de visitas en ocasión de las respectivas fiestas patronales se remonta a 1969 y el Papa ha subrayado que “el encuentro fraterno es parte esencial del camino hacia la unidad”.



La búsqueda de la unidad entre los cristianos es “una urgencia a la cual, hoy mas que nunca, no podemos sustraernos -ha proseguido el Pontífice- ¡En nuestro mundo hambriento de verdad y de amor, de paz, esperanza y unidad, es clave para nuestro mismo testimonio, poder finalmente proclamar con una sola voz la alegre noticia del Evangelio y celebrar juntos los Divinos Misterios de la nueva vida en Cristo! Sabemos que la unidad es, en primer lugar, un don de Dios por el que hay que rezar sin descanso, pero a todos nosotros nos corresponde la tarea de preparar las condiciones y de cultivar el terreno del corazón para acoger esta gracia extraordinaria”.



Francisco ha elogiado la aportación fundamental en la búsqueda de la plena comunión de la Comisión mixta internacional para el diálogo teológico que presiden el Metropolitano Joannis y el cardenal Kurt Koch. Ese órgano ha elaborado diversos textos en común y ahora estudia la relación teológica y eclesiológica entre primado y sinodalidad en la vida de la Iglesia. Al respecto el Papa ha comentado la relevancia de que hoy “se pueda reflexionar juntos en la verdad y en la caridad sobre estas temáticas comenzando por lo que nos une sin esconder, sin embargo, lo que todavía nos separa. No se trata de un mero ejercicio teórico, sino de conocer a fondo las tradiciones recíprocas para comprenderlas y, a veces, para aprender de ellas. Me refiero, por ejemplo, a la reflexión de la Iglesia Católica acerca del sentido de la colegialidad episcopal y a la tradición de la sinodalidad, tan característica de las Iglesias ortodoxas”.



Me conforta -ha añadido- saber que católicos y ortodoxos comparten la misma concepción de diálogo que no busca un minimalismo teológico sobre el que llegar a un compromiso, sino que se basa más bien, en la profundización de la única verdad que Cristo ha dado a su Iglesia y que no cesamos nunca de comprender mejor movidos por el Espíritu Santo. Por eso no tenemos que tener miedo del encuentro y del diálogo verdadero. No nos aleja de la verdad; al contrario, a través de un intercambio de dones, nos conduce, bajo la guía del Espíritu de la verdad a toda la verdad”.



El Santo Padre se ha despedido de la delegación ecuménica, que asistirá mañana a la celebración eucarística presidida por el Papa, invocando la intercesión de los santos Pedro y Pablo, patronos de la Iglesia de Roma y del apóstol Andrés, patrono de la Iglesia de Constantinopla “por nuestros fieles y por las necesidades del mundo entero, sobre todo de los pobres, de los que sufren y de los que son perseguidos injustamente por razón de su fe”.


Ciudad del Vaticano, 28 junio 2013 (VIS).- La intención general del apostolado de la oración del Papa para el mes de julio es: “Que la Jornada Mundial de la Juventud en Brasil anime a todos los jóvenes cristianos a hacerse discípulos y misioneros del Evangelio”.



Su intención misionera es: “Que en toda Asia se abran las puertas a los mensajeros del Evangelio”.


Ciudad del Vaticano, 28 junio 2013 (VIS).-El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Padre Federico Lombardi S.I, ha emitido esta mañana el siguiente comunicado con respecto al arresto en Italia de monseñor Nunzio Scarano, responsable del Servicio de Contabilidad Analítica de la Administración del Patrimonio Apostólica de la Santa Sede (APSA) en el contexto de una investigación sobre corrupción y estafa:



Hace ya algunos días se sabía que monseñor Nunzio Scarano había sido suspendido del servicio en el APSA, desde hace más de un mes, apenas sus superiores fueron informados de que estaba siendo investigado. Una medida que corresponde a la aplicación del Reglamento de la Curia Romana que impone la suspensión preventiva de las personas a las que se haya abierto una acción penal”.



La Santa Sede todavía no ha recibido ninguna petición sobre la cuestión por parte de las autoridades competentes italianas, pero confirma su disponibilidad a la colaboración plena”.



La autoridad vaticana competente en materia, AIF (Autoridad de Investigación Financiera), sigue la cuestión para tomar, si es necesario, las medidas propias de su competencia”.

Agencia Catolica

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