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10:13:00 p.m.


Cardenal Leonardo Sandri


Cardenal Leonardo Sandri



VATICANO, 30 May. 13 / 09:42 pm (ACI/EWTN Noticias ).- El Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, Cardenal Leonardo Sandri, participó en la inauguración de la Universidad de Madaba (Jordania), donde exhortó a estudiantes y profesores a “crecer juntos en el mutuo respeto de las sensibilidades religiosas de cada uno”, con reciprocidad y para procurar la sanación de las heridas históricas.


En la inauguración de esta universidad, perteneciente al Patriarcado Latino de Jerusalén, estuvo presente el Rey Abdullah II de Jordania, junto a otras autoridades a quienes el Purpurado transmitió los saludos especiales del Papa Francisco. “El promete tener a esta nación en sus oraciones, pidiendo por su prosperidad, hermandad y paz”, afirmó. El Cardenal Sandri dijo que el Papa reconoce el papel fundamental que tiene Jordania en Medio Oriente para la construcción de la solidaridad y el entendimiento internacional.


En su discurso, el Prefecto vaticano recordó la visita de Benedicto XVI a Jordania y la significativa ayuda que dio al proyecto que era entonces la construcción de la Universidad de Madaba.


“El significado de esta Universidad es, primero y ante todo, como una expresión de la prioridad común que hay entre la Iglesia y el Estado: la educación de la juventud”, indicó. El Purpurado reiteró la necesidad de brindar a los jóvenes una educación integral y de calidad. “Afirmamos que la juventud es el futuro de la humanidad y de la Iglesia. Todos los conflictos, pobreza, y miserias pueden ser gradualmente resueltos si invertimos en la educación de la juventud”, expresó.


En ese sentido, recordó que la educación integral incluye atender la formación espiritual, para que cada hombre descubra el sentido final de su vida. “Una genuina educación incluirá una formación de la conciencia, la cual es compatible con una sensibilidad religiosa, incluso si no se enseñan doctrinas religiosas específicas. Tal educación no sólo buscará el desarrollo de cada individuo, sino de la sociedad”, llevando a la gente a la búsqueda de los aspectos más nobles de nuestra común humanidad, expresó.


Por ello, exhortó a los profesores, estudiantes y demás personas vinculadas a la universidad, a ser “testigos valientes de la verdad que une y no divide. Crecer juntos en el respeto mutuo de las sensibilidades religiosas de los demás”. “Ustedes tienen la mejor oportunidad de construir una sociedad verdaderamente digna del hombre”, afirmó.


“La Iglesia está dispuesta a contribuir al bien de cada nación en la que se encuentra, sin poner en peligro la cultura y el patrimonio propio de cada una. Tengan la seguridad de los sinceros saludos del Papa Francisco y su aliento para sus esfuerzos. Invoco la bendición de Dios sobre Su Majestad, y sobre todos los aquí presentes, y en especial sobre la Universidad de Madaba. Que Él conceda la paz a nuestra querida Jordania”, culminó.


El Cardenal Sandri se encuentra en Jordania luego de haber visitado el Líbano, países donde mantiene encuentros con las Iglesias locales y autoridades.


Etiquetas: Vaticano, Ecumenismo



4:13:00 p.m.


Papa Francisco


Papa Francisco



VATICANO, 30 May. 13 / 02:59 pm (ACI/EWTN Noticias ).- El Papa Francisco presidió este jueves la Misa por la Solemnidad del Corpus Christi en el atrio de la Basílica San Juan de Letrán, desde donde llamó a los católicos a vivir la auténtica comunión y solidaridad que nace de la Eucaristía, sacramento “que nos hace salir del individualismo para vivir juntos el seguimiento, la fe en Él”.


Ante los miles de fieles que se acercaron a la basílica romana, el Santo Padre reflexionó sobre el Evangelio de la multiplicación de los panes y peces, donde “hay una expresión de Jesús que me sorprende siempre: ‘Denles ustedes de comer’. Partiendo de esta frase, me dejo guiar por tres palabras: seguimiento, comunión, compartir”.


El Papa explicó que la muchedumbre se congregó alrededor de Cristo porque saben que “Jesús habla y actúa de una manera nueva, con la autoridad de quien es auténtico y coherente, de quien habla y actúa con verdad, de quien dona la esperanza que viene de Dios”.


Ahora, dijo Francisco, “nosotros somos la multitud del Evangelio, también nosotros intentamos seguir a Jesús para escucharlo, para entrar en comunión con Él en la Eucaristía, para acompañarlo y para que nos acompañe. Preguntémonos: ¿cómo sigo a Jesús? Jesús habla en silencio en el Misterio de la Eucaristía y cada vez nos recuerda que seguirlo quiere decir salir de nosotros mismos y hacer de nuestra vida no una posesión nuestra, sino un don a Él y a los demás”.


Por ello cuestionó la actitud de los apóstoles de despedir a la gente para que fuera a buscar alimentos a los pueblos y caseríos porque caía la tarde. “Ésta es la solución de los apóstoles: que cada uno piense en sí mismo: ¡despedir a la gente! ¡Cuántas veces nosotros cristianos tenemos esta tentación! No nos hacemos cargo de la necesidad de los otros, despidiéndolos con un piadoso: ‘¡Que Dios te ayude!’”.


“La solución de Jesús va hacia otra dirección, una dirección que sorprende a los discípulos: ‘denles ustedes de comer’. Pero ¿cómo es posible que seamos nosotros los que demos de comer a una multitud? ‘No tenemos más que cinco panes y dos pescados; a no ser que vayamos nosotros mismos a comprar víveres para toda esta gente’. Pero Jesús no se desanima” -recuerda el Papa-, y tras hacer sentar a la gente, bendice los panes para que sean distribuidos por los discípulos.


“Es un momento de profunda comunión: la multitud alimentada con la palabra del Señor, es ahora nutrida con su pan de vida. Y todos se saciaron”, expresó el Santo Padre.


En ese sentido, Francisco explicó que escuchando la Palabra y nutriéndose de la Eucaristía, los fieles pasan de “ser multitud a ser comunidad”. “La Eucaristía es el Sacramento de la comunión, que nos hace salir del individualismo para vivir juntos el seguimiento, la fe en Él”.


“¿Cómo vivo la Eucaristía? ¿La vivo en forma anónima o como momento de verdadera comunión con el Señor, pero también con tantos hermanos y hermanas que comparten esta misma mesa? ¿Cómo son nuestras celebraciones eucarísticas?”, preguntó el Papa.


Seguidamente, el Santo Padre señaló que al multiplicar los pocos panes y peces, Cristo llama a los cristianos a la solidaridad, poniendo “a disposición de Dios aquello que tenemos, nuestras humildes capacidades, porque solo en el compartir, en el donarse, nuestra vida será fecunda, dará frutos. Solidaridad: ¡una palabra mal vista por el espíritu mundano!”.


Con la Eucaristía, explicó, el hombre experimenta la “solidaridad de Dios”. “Jesús se dona a nosotros en la Eucaristía, comparte nuestro mismo camino, es más se hace alimento, el verdadero alimento que sostiene nuestra vida en los momentos en los que el camino se hace duro”.


“Seguimiento, comunión, compartir. Oremos para que la participación a la Eucaristía nos provoque siempre: a seguir al Señor cada día, a ser instrumentos de comunión, a compartir con Él y con nuestro prójimo aquello que somos. Entonces nuestra existencia será verdaderamente fecunda”, culminó.


Al culminar la Misa, miles de personas acompañaron al Papa en la procesión que llevó el Santísimo Sacramento hasta la Basílica Santa María la Mayor.


Etiquetas: Vaticano, Corpus Christi, Papa Francisco



2:52:00 p.m.

El pontífice hizo a pie el recorrido de la procesión detrás de la Custodia


Roma, 30 de mayo de 2013 (Zenit.org) H. Sergio Mora | 62 hitos


La festividad y procesión del Corpus Christi se realizó esta tarde en Roma. Es la primera del papa Francisco, que después de la misa en la basílica de San Juan encabezó la procesión del Corpus Cristi hasta la basílica de Santa María la Mayor. Al contrario de sus predecesores, que iban en el vehículo que portaba la Custodia, el Papa Francisco hizo el recorrido a pie, caminando detrás de la Custodia.


Los miles de fieles reunidos en la plaza de 'San Giovanni in Laterano' delante de la basílica del mismo nombre, esperaron el inicio de la celebración rezando el santo rosario y entonaron la Salve Regina. La eucaristía fue en el exterior de la basílica para permitir la asistencia de la multitud.


La solemnidad llamada del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, es una de las principales del año litúrgico de la Iglesia católica y se celebra nueve días después de Pentecostés. Tuvo origen en Bélgica en 1247, para reafirmar la presencia de Cristo en la eucaristía ante la tesis negacionista de Berengario de Tours, para quien la presencia de Jesús era meramente simbólica. En 1264 el papa Urbano IV extendió la solemnidad a toda la cristiandad con la bula Transiturus de hoc mundo. Y con el papa Nicolás V, en 1447 inicia la procesión por las calles de Roma.


San Juan de Letrán es catedral de Roma y la sede del obispo de esta ciudad, que es el papa, y esta procesión la encabeza en cuanto obispo de Roma.


“Esta noche --dijo el santo padre dirigiéndose a los fieles presentes-- nosotros somos la multitud del evangelio, también nosotros tratamos de seguir a Jesús, para escucharlo, para entrar en comunión con Él en la eucaristía, para acompañarlo y para que nos acompañe”.


“Y delante de la necesidad de la multitud --recordó le papa-- la solución de los discípulos era 'cada uno piense a si mismo' y a despedir a la multitud”. Y lamentó: “¡Cuántas veces nosotros cristianos tenemos esta tentación! No nos hacemos cargo de las necesidades de los otros y los despedimos con un piadoso 'Buena suerte'”. E instó “a ser instrumentos de comunión, a compartir con Él y con nuestro prójimo lo que nosotros somos. Entonces --concluyó el pontífice-- nuestra existencia será verdaderamente fecunda”.


Después de la misa, la procesión partió desde 'San Giovanni in Laterano' y fue por la avenida Merulana, una vía de antiguo origen, hasta la basílica de 'Santa María Maggiore'. Durante el recorrido de aproximadamente 1,3 kilómetros numerosos fueron los grupos, asociaciones y cofradías que acompañaron la procesión, con gran variedad de pendones, símbolos y hábitos religiosos, desde los Caballeros de la Orden de Malta, a los scouts, pasando por los Heraldos del Evangelio y un grupo de la peruana Hermandad del Señor de los Milagros.


Participaba también de la manifestación el numeroso público situado en las veredas a lo largo del recorrido, atrás de las barreras de protección, tantos de ellos con velas encendidas.


El papa Francisco ha acompañado en oración el Santísimo sacramento que estaba expuesto en un ostensorio, seguido por el cardenal vicario Agostino Vallini, los cardenales, los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, y los varios miles de fieles que participaron.


Tras llegar a la basílica de Santa María la Mayor, el santo padre impartió la bendición eucarística concluyendo así la procesión del Corpus Christi.


La procesión tuvo periodos de ausencia, como los 63 años comprendidos desde la toma de Roma en la unificación italiana, hasta 1933 cuando Pio XI la retomó. Después se perdió nuevamente y el papa Juan Pablo II, quien en Polonia debido al régimen comunista no podía realizarla, no aceptó la idea que en una ciudad como Roma se hubiera perdido la tradición y la revitalizó en 1979 a pesar del escepticismo de quienes consideraban que ya no era posible hacerla. Las primeras fueron con poca gente, y poco a poco fueron creciendo hasta hoy, cuando son miles quienes participan.


El arzobispo emérito de Czestochowa, Stanisław Nowak, recordó en una entrevista a ZENIT que cuando “el entonces cardinal Karol Wojtyla fue elegido papa, renovando y celebrando la primera procesión en Roma, al mismo tiempo las autoridades comunistas de Polonia dieron el permiso para que la procesión del Corpus Domini volviera a la plaza principal de Cracovia. Y esto para nosotros fue una gran alegría”. http://www.zenit.org/it/articles/giovanni-paolo-ii-e-il-corpus-domini



(30 de mayo de 2013) © Innovative Media Inc.


1:28:00 p.m.


Papa Francisco


Papa Francisco



REDACCIÓN CENTRAL, 30 May. 13 / 11:44 am (ACI ).- Gracias a la señal de EWTN, el canal católico de televisión más grande del mundo, ACI Prensa transmitirá en vivo y en directo la Misa por la Solemnidad del Corpus Christi que celebrará el Papa Francisco desde la Basílica de San Juan de Letrán este jueves 30 de mayo.


La Misa se iniciará a las 7 p.m. (hora de Roma). Posteriormente, el Santo Padre presidirá la Procesión Eucarística hasta la Basílica de Santa María la Mayor.


Durante la Audiencia General el Papa invitó a “los fieles de Roma y a los peregrinos a unirse en este acto de profunda fe hacia la Eucaristía, que constituye el más precioso tesoro de la Iglesia y de la humanidad”.


Para ver la Misa en vivo y en directo, ingrese a www.aciprensa.com


Etiquetas: Papa Francisco, ACI Prensa, Vaticano, Corpus Christi



1:21:00 p.m.

(RV).- (Con audio) En la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, el Santo Padre Francisco celebró la Santa Misa en el atrio de la Basílica de San Juan de Letrán y presidió la procesión Eucarística que, recorriendo vía Merulana, culminó en la cercana Basílica de Santa María la Mayor.



En su homilía, el Obispo de Roma, dirigiéndose a los numerosos fieles presentes comenzó destacando que en el Evangelio según San Lucas, que acababan de escuchar, hay una expresión de Jesús que siempre le llama la atención: “Denles ustedes de comer”. (Lc 9, 13).



Partiendo de esta frase, el Pontífice se dejó guiar por tres palabras, a saber: seguimiento, comunión y participación.



El Papa Francisco invitó a preguntarnos esta noche, adorando a Cristo presente realmente en la Eucaristía: ¿me dejo transformar por Él? ¿Dejo que el Señor se done a mí, me guíe a salir cada vez más de mi pequeño recinto y no tener miedo de donar, de compartir, de amarlo a Él y a los demás?



Seguimiento, comunión, participación – concluyó diciendo en su homilía –. Oremos para que la participación en la Eucaristía nos provoque siempre: a seguir al Señor cada día, a ser instrumentos de comunión, a compartir con Él y con nuestro prójimo lo que somos. Entonces – dijo el Papa Francisco – nuestra existencia será verdaderamente fecunda. (MFB - RV).





Texto completo de la homilía del Santo Padre Francisco en la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo




Queridos hermanos y hermanas:



En el Evangelio que hemos escuchado hay una expresión de Jesús que me sorprende siempre: “Denles ustedes de comer” (Lc 9,13). Partiendo de esta frase, me dejo guiar por tres palabras: seguimiento, comunión, compartir.



1.- Ante todo: ¿quiénes son aquellos a los que dar de comer? La respuesta la encontramos al inicio del pasaje evangélico: es la muchedumbre, la multitud. Jesús está en medio a la gente, la recibe, le habla, la sana, le muestra la misericordia de Dios; en medio a ella elige a los Doce Apóstoles para permanecer con Él y sumergirse como Él en las situaciones concretas del mundo. Y la gente lo sigue, lo escucha, porque Jesús habla y actúa de una manera nueva, con la autoridad de quien es auténtico y coherente, de quien habla y actúa con verdad, de quien dona la esperanza que viene de Dios, de quien es revelación del Rostro de un Dios que es amor. Y la gente, con gozo, bendice al Señor.



Esta tarde nosotros somos la multitud del Evangelio, también nosotros intentamos seguir a Jesús para escucharlo, para entrar en comunión con Él en la Eucaristía, para acompañarlo y para que nos acompañe. Preguntémonos: ¿cómo sigo a Jesús? Jesús habla en silencio en el Misterio de la Eucaristía y cada vez nos recuerda que seguirlo quiere decir salir de nosotros mismos y hacer de nuestra vida no una posesión nuestra, sino un don a Él y a los demás.



2.- Demos un paso adelante: ¿de dónde nace la invitación que Jesús hace a los discípulos de saciar ellos mismos el hambre de la multitud? Nace de dos elementos: sobre todo de la multitud que, siguiendo a Jesús, se encuentra en un lugar solitario, lejos de los lugares habitados, mientras cae la tarde, y luego por la preocupación de los discípulos que piden a Jesús despedir a la gente para que vaya a los pueblos y caseríos a buscar alojamiento y comida (cfr. Lc 9, 12). Frente a la necesidad de la multitud, ésta es la solución de los apóstoles: que cada uno piense en sí mismo: ¡despedir a la gente! ¡Cuántas veces nosotros cristianos tenemos esta tentación! No nos hacemos cargo de la necesidad de los otros, despidiéndolos con un piadoso: “¡Que Dios te ayude!”. Pero la solución de Jesús va hacia otra dirección, una dirección que sorprende a los discípulos: “denles ustedes de comer”. Pero ¿cómo es posible que seamos nosotros los que demos de comer a una multitud? “No tenemos más que cinco panes y dos pescados; a no ser que vayamos nosotros mismos a comprar víveres para toda esta gente”. Pero Jesús no se desanima: pide a los discípulos hacer sentar a la gente en comunidades de cincuenta personas, eleva su mirada hacia el cielo, pronuncia la bendición parte los panes y los da a los discípulos para que los distribuyan. Es un momento de profunda comunión: la multitud alimentada con la palabra del Señor, es ahora nutrida con su pan de vida. Y todos se saciaron, escribe el Evangelista.



Esta tarde también nosotros estamos en torno a la mesa del Señor, a la mesa del Sacrificio eucarístico, en el que Él nos dona su cuerpo una vez más, hace presente el único sacrificio de la Cruz. Es en la escucha de su Palabra, en el nutrirse de su Cuerpo y de su Sangre, que Él nos hace pasar del ser multitud a ser comunidad, del anonimato a la comunión. La Eucaristía es el Sacramento de la comunión, que nos hace salir del individualismo para vivir juntos el seguimiento, la fe en Él. Entonces tendremos todos que preguntarnos ante el Señor: ¿cómo vivo la Eucaristía? ¿La vivo en forma anónima o como momento de verdadera comunión con el Señor, pero también con tantos hermanos y hermanas que comparten esta misma mesa? ¿Cómo son nuestras celebraciones eucarísticas?



3.- Un último elemento: ¿de dónde nace la multiplicación de los panes? La respuesta se encuentra en la invitación de Jesús a los discípulos “Denles ustedes”, “dar”, compartir. ¿Qué cosa comparten los discípulos? Lo poco que tienen: cinco panes y dos peces. Pero son justamente esos panes y esos peces que en las manos del Señor sacian el hambre de toda la gente. Y son justamente los discípulos desorientados ante la incapacidad de sus posibilidades, ante la pobreza de lo que pueden ofrecer, los que hacen sentar a la muchedumbre y distribuyen - confiándose en la palabra de Jesús - los panes y los peces que sacian el hambre de la multitud. Y esto nos indica que en la Iglesia pero también en la sociedad existe una palabra clave a la que no tenemos que tener miedo: “solidaridad”, o sea saber `poner a disposición de Dios aquello que tenemos, nuestras humildes capacidades, porque solo en el compartir, en el donarse, nuestra vida será fecunda, dará frutos. Solidaridad: ¡una palabra mal vista por el espíritu mundano!



Esta tarde, una vez más, el Señor distribuye para nosotros el pan que es su cuerpo, se hace don. Y también nosotros experimentamos la “solidaridad de Dios” con el hombre, una solidaridad que no se acaba jamás, una solidaridad que nunca termina de sorprendernos: Dios se hace cercano a nosotros, en el sacrificio de la Cruz se abaja entrando en la oscuridad de la muerte para darnos su vida, que vence el mal, el egoísmo, la muerte. También esta tarde Jesús se dona a nosotros en la Eucaristía, comparte nuestro mismo camino, es más se hace alimento, el verdadero alimento que sostiene nuestra vida en los momentos en los que el camino se hace duro, los obstáculos frenan nuestros pasos. Y en la Eucaristía el Señor nos hace recorrer su camino, aquel del servicio, del compartir, del donarse, y lo poco que tenemos, lo poco que somos, si es compartido, se convierte en riqueza, porque es la potencia de Dios, que es la potencia del amor que desciende sobre nuestra pobreza para transformarla.



Esta tarde entonces preguntémonos, adorando a Cristo presente realmente en la Eucaristía: ¿me dejo transformar por Él? ¿Dejo que el Señor que se dona a mí, me guíe para salir cada vez más de mi pequeño espacio y no tener miedo de donar, de compartir, de amarlo a Él y a los demás?



Seguimiento, comunión, compartir. Oremos para que la participación a la Eucaristía nos provoque siempre: a seguir al Señor cada día, a ser instrumentos de comunión, a compartir con Él y con nuestro prójimo aquello que somos. Entonces nuestra existencia será verdaderamente fecunda. Amen.



May 30, 2013 at 12:50PM

11:28:00 a.m.


Papa Francisco. Foto: News.va


Papa Francisco. Foto: News.va



VATICANO, 30 May. 13 / 09:07 am (ACI/EWTN Noticias ).- Este jueves, a las 7 p.m. (hora de Roma), el Papa Francisco presidirá la primera Misa por la Solemnidad del Corpus Christi de su Pontificado desde el atrio de la Basílica de San Juan de Letrán, para luego iniciar la Procesión Eucarística hasta la Basílica de Santa María la Mayor.


Durante la Audiencia General el Papa invitó a “los fieles de Roma y a los peregrinos a unirse en este acto de profunda fe hacia la Eucaristía, que constituye el más precioso tesoro de la Iglesia y de la humanidad”.


Asimismo, como se recuerda, los fieles han sido invitados a participar este domingo en la solemne adoración eucarística mundial que tendrá como sede central la Basílica de San Pedro. La iniciativa se realizará de 5 a 6 p.m. (hora de Roma), bajo el lema “Un solo Señor, una sola fe”.


Mons. Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, afirmó, durante la presentación de esta iniciativa, que “será un acto, que podemos calificar como histórico: Las catedrales del mundo se sincronizarán con la hora de Roma y estarán, durante una hora, en comunión con el Papa en la adoración eucarística”.


Etiquetas: Vaticano, Corpus Christi, Papa Francisco



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