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4:48:00 a.m.

Inmediatamente después de su viaje en Egipto el Papa en la plaza de san Pedro para celebrar los 150 años de la Acción Católica

(RV).- Fiesta y alegría en la plaza de san Pedro que ha visto la mañana del último domingo de abril a los representantes de la AC de todo el mundo junto a los 100.000 socios de la AC provenientes de toda Italia, encontrar al Sucesor de Pedro. Una cita que ha dado inicio a las celebraciones por los 150 años de la Acción Católica Italiana, que proseguirán con iniciativas hasta el 2018.

Música, cantos, oración y reflexiones precedieron la llegada del Romano Pontífice a la plaza quien, a las once de la mañana abrazó a los peregrinos provenientes de diversas partes del mundo.

En su discurso, tras expresar la alegría del encuentro y recordar la bella historia del nacimiento de la Acción Católica, el Papa hizo presente que el hacer memoria del camino realizado ayuda a ser conscientes “de ser pueblo que camina cuidando a todos, ayudando a cada uno a crecer humanamente y en la fe, compartiendo la misericordia con la cual el Señor nos acaricia”. De este modo los animó a seguir siendo un pueblo de discípulos misioneros, tal como lo enseñaran tantos testigos de santidad que han trazado la historia de la asociación: “¡Acción católica vive a la altura de tu historia!”, les dijo.

El Santo Padre invitó además a llevar adelante la experiencia apostólica enraizada en la parroquia, que es el espacio en el que las personas pueden sentirse acogidas tal cual son y donde pueden ser acompañadas en su camino de maduración humana y espiritual , y finalmente exhortó a que cada iniciativa, propuesta y camino emprendido sea de “experiencia misionera” destinada a la evangelización y no a la auto conservación.

“Ensanchen su corazón – fue la indicación del Papa – para ensanchar el corazón de las parroquias” y esto, “permaneciendo a abiertos a la realidad que los rodea, y buscando sin temor el diálogo con quien piensa en modo diferente pero que, como ustedes – añadió – desea la paz, la justicia, la fraternidad”.

(Griselda Mutual – Radio Vaticano)

A continuación, el texto del Discurso del Papa a la Acción Católica Italiana

Queridos amigos de la Acción Católica

Estoy muy feliz de encontrarlos el día de hoy, tan numerosos y de fiesta por los 150 años de la fundación de su Asociación. Los saludo a todos con afecto, comenzando por el Asistente general y el Presidente nacional, a quienes agradezco las palabras con las que introdujeron esta encuentro. El nacimiento de la Acción Católica Italiana fue un sueño, nacido del corazón de dos jóvenes, Mario Fani y Giovanni Acquaderni, que se ha convertido con el tiempo camino de fe para muchas generaciones, vocación a la santidad para muchísimas personas: niños, jóvenes y adultos que se han convertido en discípulos de Jesús, y por ello, han tratado de vivir como testigos alegres de su amor en el mundo.

Es una historia bella  e importante, por la cual tienen muchas razones para estar agradecidos al Señor y por la que la Iglesia les está agradecida. Es la historia de un pueblo formado por hombres y mujeres de todas las edades y condiciones, que han apostado al deseo de vivir juntos el encuentro con el Señor, grandes y pequeños, laicos y pastores, juntos, independientemente de su condición social, de la preparación cultural, del lugar de origen. Fieles laicos que en todos los tiempos han compartido la búsqueda de  los caminos a través de los cuales anunciar, con las propias vidas, la belleza del amor de Dios y contribuir con su compromiso y competencia, a la construcción de una sociedad más justa, más fraterna, más solidaria. Es una historia de pasión por el mundo y por la Iglesia, en la que crecieron figuras luminosas de hombres y mujeres de fe ejemplar, que han servido al país con generosidad y coraje.

Tener una bella historia en las espaldas no sirve para caminar mirando hacia atrás, no sirve para mirarse  en el espejo, no sirve para ponerse cómodos en el diván. Hacer memoria de un largo itinerario de vida ayuda a ser conscientes de ser pueblo que camina cuidando a todos, ayudando a todos a crecer humanamente y en la fe, compartiendo la misericordia con la que el Señor nos acaricia. Los animo a seguir siendo un pueblo de discípulos-misioneros que vive y da testimonio de la alegría de saber que Dios nos ama con un amor infinito, y que junto a Él aman profundamente la historia en la que vivimos. Así nos enseñaron los grandes testigos de la santidad que trazado el camino de su asociación, entre los que me gusta recordar Giuseppe Toniolo, Armida Barelli, Piergiorgio Frassati, Antonietta Meo, Teresio Olivelli, Vittorio Bachelet. Acción Católica: ¡vive a la altura de su historia!

En estos ciento cincuenta años la Acción Católica siempre se ha caracterizado por un gran amor por Jesús y la Iglesia. También hoy están llamados a continuar con su peculiar vocación poniéndose al servicio de las diócesis, en torno a los obispos y en las parroquias, allí donde la Iglesia vive en medio de las personas.Todo el Pueblo de Dios goza de los frutos de su dedicación, vivida en armonía entre la Iglesia universal y la Iglesia particular. Y en la vocación típicamente laical hacia una santidad vivida en lo cotidiano, pueden encontrar la fuerza y el coraje para vivir la fe, permaneciendo allí donde están, haciendo de la acogida y el diálogo un estilo con el cual acercarse unos a otros, experimentando la belleza de una responsabilidad compartida. No se cansen de recorrer el camino a través del cual es posible hacer crecer el estilo de una auténtica sinolidad, un modo de ser Pueblo de Dios en el que cada uno puede contribuir a una lectura atenta, meditada, orante de los signos de los tiempos, para comprender y vivir la voluntad de Dios, con la certeza de que la acción del Espíritu Santo actúa y hace nuevas cada día todas las cosas.

Los invito a llevar adelante su experiencia apostólica  en la parroquia, “que no es una estructura caduca”, porque “es presencia eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y la celebración”. (exhortación apostólica Evangelii gaudium, 28).

Es el espacio donde las personas se pueden sentir acogidas tal y como son, y pueden ser acompañadas a través de un camino de maduración humana y espiritual que los lleve a crecer en el amor por la creación y los hermanos. Esto es válido sólo si la parroquia no se cierra en sí misma, y si tampoco la Acción Católica que vive la parroquia se cierra en sí misma, sino que ayuda a la parroquia a estar "en contacto con las familias y las vidas de las personas, sin convertirse en una larga estructura separada de la gente o un grupo de elegidos que se miran a sí mismos”(ibid).

Queridos miembros de la Acción Católica, que cada una de sus iniciativas, cada propuesta, cada camino sea una experiencia misionera, destinada a la evangelización, no a la autoconservación. Que su pertenencia a la diócesis y a la parroquia se encarnen a lo largo de la ciudad, de los barrios y pueblos. Tal y como ha sucedido en estos ciento cincuenta años, sientan fuerte dentro de ustedes la responsabilidad de lanzar la buena semilla del Evangelio en la vida del mundo, a través del servicio de la caridad, compromiso político, la pasión por la educación y la participación en el desarrollo cultural. Agranden su corazón para agrandar el corazón de sus parroquias. Sean caminantes de la fe, para salir al encuentro de todos, acoger a todos, escuchar a todos, abrazar a todos. Cada vida es una vida amada por el Señor, en cada rostro se ve el rostro de Cristo, especialmente en aquel del pobre, el que está herido de la vida y de quien se siente abandonado, de quien huye de la muerte y busca refugio en nuestras casas, en nuestras ciudades. "Nadie puede sentirse exonerado de la preocupación por lo pobres y de justicia social" (ibíd., 201).

Permanezcan abiertos a la realidad que les rodea. Busquen sin miedo el diálogo con quienes viven al lado de ustedes, con quienes piensan diferente pero que como ustedes desean la paz, la justicia la fraternidad. Es con el diálogo como se puede asegurar un futuro compartido. Es a través del diálogo como construimos la paz, cuidando a todos y dialogando con todos.

Queridos chicos, jóvenes y adultos de la Acción Católica: ¡vayan y alcancen todas las periferias! Vayan, y allí sean Iglesia, con la fuerza del Espíritu Santo. La protección materna de la Virgen Inmaculada los sostenga; los acompañe el apoyo y el aprecio de los Obispos, así como mi bendición que imparto de corazón sobre ustedes y sobre la Asociación entera. 

(Traducción del italiano: Sofía Lobos, Griselda Mutual – Radio Vaticano)

 


6:29:00 p.m.

(ZENIT – Roma, 29 Abr. 2017).- El papa Francisco concedió una conferencia de prensa a los periodistas del vuelo de regreso de El Cairo a Roma, tras el viaje apostólico de dos días en Egipto.

“Les agradezco estas 27 horas de tanto trabajo” dijo dirigiéndose a los periodistas que se encontraban en el avión.

El papa interrogado sobre el encuentro que tuvo con el presidente de Egipto, Al-Sisi, señaló que cuando se tiene un encuentro privado y queda privado, a no ser que juntos se decida hacerlo público. Y confió que “he escuchado yendo a tal país apoya a tal gobierno. Cada gobierno tiene sus debilidades. Yo no me entrometo, hablo de los valores. Cada uno por su parte juzgue”. Y sobre el caso del universitario italiano asesinado, Giulio Regeni, dijo que la diplomacia de la Santa Sede se ha movido pero no podia revelar los particulares.

Interrogado sobre los populismos demagógicos en Europa, el papa indicó que “he tenido que aprender nuevamente el significado que la palabra ‘populismo’ tiene en Europa, porque en América Latina tiene otro significado. Existe este problema en Europa y en la Unión Europea, y no repetiré lo que dije. He hablado cuatro veces” sobre este tema.

Señaló que “cada país es libre de decidir lo que cree conveniente y sobre esto no puedo juzgar”, porque no conoce las políticas internas. Reconoció que “Europa corre el riesgo de disolverse”. Indicó que “hay un tema que asusta y quizás alimenta estos fenómenos y es el problema de la inmigración. Pero no olvidemos que Europa fue hecha por migrantes, durante siglos y siglos. Es un problema que hay que estudiarlo bien, respetando las opiniones, en una discusión política con la ‘P’ mayúscula”. Recordó que una vez cuando saludaba a la gente un señor le invitó a hacer un partido para los católicos. “Pero este señor vive en el siglo pasado”, dijo.

Interrogado sobre las relaciones con los ortodoxos rusos, los coptos y el bautismo común, el Papa recordó sus buenas relaciones que tenía en Argentina con ellos.

Con los ortodoxos “somos Iglesias hermanas”. Señaló su gran amistad con el papa copto Tawadros II, “un gran patriarca”. Precisó que “la unidad del bautismo va adelante, la culpa es un motivo histórico”. Y que “estamos en buen camino para superar esto”. Añadió que “los ortodoxos rusos reconocen nuestro bautismo y yo reconozco el suyo”.

Señaló además que “el patriarca Elias II es un hombre de Dios”, que en este viaje “estaba también Bartolomé, los anglicanos… El ecumenismo se hace en camino con las obras de caridad, estando juntos”.

Citó también la buena amistad con el patriarca ruso Kirill, y con el arzobispo Hilarion. Y consideró positivo que Rusia hable de la defensa de los cristianos en Oriente Medio, porque “hoy hay más mártires que en el pasado”.

Sobre Corea de Norte y las naves militares estadounidense, “les llamaré a trabajar para que resuelvan el problema en el camino de la diplomacia”. Recordó que “existen facilitadores”, como “Noruega que está siempre lista para ayudar”. Esta “guerra mundial a pedazos de la cual hablo hace dos años, se amplia y se concentra en puntos que ya eran calientes”.

De los misiles coreanos “se habla desde hace un año pero ahora parece que el tema se haya calentado demasiado”. E invitó “a negociar porque es el futuro de la humanidad: hoy una guerra ampliada destruiría buena parte de la humanidad y esto es terrible”. Recordó Oriente Medio, Yemen y África. “Busquemos soluciones diplomáticas y allí creo que las Naciones Unidas tienen necesidad de retomar su liderazgo porque se ha aguado un poco”.

Interrogado sobre si quiere encontrar al presidente Trump, dijo que “la Secretaría de Estado aún no ha informado de solicitudes, pero yo recibo a cada jefe de Estado que pide audiencia”.

Sobre la situación de Venezuela, explico que “La Santa Sede realizó una mediación por invitación de cuatro presidentes facilitadores” pero reconoció que “la cosa no tuvo éxito porque las propuestas no fueron aceptadas o eran diluidas”. Indicó que “todos sabemos la difícil situación de Venezuela, un país que quiero mucho” y que están tratando de relanzar el negociado y están buscando e lugar. Señaló que “la misma oposición está dividida y que el conflicto se agudiza cada día más”. Concluyó indicando que “todo lo que se puede hacer hay que hacerlo, con las debidas garantías”.

Sobre las estructuras de recepción de refugiados definidas algunos días atrás por el Papa como ‘campos de concentración’, precisó que “he hablado de países más generosos de Europa, hablando de Italia y Grecia”. Precisó que no fue un lapsus, “que hay campos de refugiados que son de concentración”. Elogió la elasticidad italiana y que en un campo de recepción al no poder abrir las puertas para hacer salir a pasear a los migrantes, dejaron un agujero que había en la pared de atrás, y que los inmigrantes “así se construyeron buenas relaciones con los habitantes de ese pueblo”.

5:49:00 p.m.

ROMA, 29 Abr. 17 (ACI).-
En la habitual rueda de prensa que concedió en el vuelo de retorno a Roma, el Papa Francisco hizo reír a los periodistas con una breve anécdota sobre las pirámides de Egipto.

Un periodista español le preguntó al Santo Padre si le habría gustado visitar las famosas pirámides, a lo que Francisco respondió: “Pero, ¿tú sabes que hoy a las seis de la mañana mis dos asistentes acudieron a visitar las pirámides?”, generando la risa de los presentes.

El periodista insistió con la pregunta y el Santo Padre respondió que “sí” le habría gustado visitar las conocidas pirámides de Giza, las tumbas construidas por los antiguos egipcios para los faraones Keops, Kefrén y Micerino.

El Santo Padre estuvo en Egipto los días viernes 28 y sábado 29 de abril. En esta visita dialogó con el Presidente del país, con el Papa de la Iglesia copta ortodoxa, celebró una multitudinaria Misa y se encontró con los sacerdotes, religiosos y seminaristas que sirven en el país.

Aunque no utilizó un auto blindado para sus traslados, la seguridad fue siempre un tema importante, considerando los recientes atentados que perpetró el Estado Islámico contra dos iglesias, en los que fallecieron más de 40 personas.

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— ACI Prensa (@aciprensa) 29 de abril de 2017


3:44:00 p.m.

ROMA, 29 Abr. 17 (ACI).-
Como ya es habitual al concluir sus viajes internacionales, el Papa Francisco concedió una rueda de prensa en el vuelo de retorno a Roma tras su viaje al país africano de Egipto.

En diálogo con los periodistas, el Santo Padre trató diversos temas como la forma en la que se realizan las audiencias privadas que concede, la situación actual de Francia y Europa, entre otros.

A continuación el texto completo de la rueda de prensa:

Greg Burke (Director de la Sala de Prensa del Vaticano): Aquí hay periodistas que hacen el viaje por primera vez y también quienes llevan ya casi cien viajes, o más de cien creo. No sé si usted -se dirige al Papa- sabe cuántos viajes internacionales ha hecho.

Papa Francisco: 18

Greg Burke: Ah,18. ¡Bien! Los 19 están a la vuelta de la esquina, así que también usted tiene un buen número de viajes papales ahora. Gracias por este momento, que es siempre un momento fuerte para nosotros. Comenzamos con el grupo italiano. Paolo Rodari, bueno, no sé si usted quiere decir primero algo.

Papa Francisco: Sí. Buenas tardes. Les doy las gracias por el trabajo, porque han sido 27 horas, creo, de mucho trabajo. Muchas gracias por todo lo que han hecho. Estoy a vuestra disposición.

Paolo Rodari (Diario italiano La Repubblica): Quiero preguntarle sobre el propósito del encuentro con el Presidente (egipcio) Al Sisi. ¿De qué han hablado? ¿Se ha tratado el tema de los derechos humanos? Y más concretamente, ¿han hablado del caso de Giulio Regeni?

(ndt: Regeni era un italiano de 28 años que estaba estudiando un doctorado, que fue torturado y asesinado en El Cairo en enero de 2016, un caso por el que el gobierno de Egipto ha recibido diversas acusaciones porque aún no ha sido dilucidado).

Papa Francisco: Sobre esto, voy a dar una respuesta general para luego llegar a lo particular. Generalmente, cuando estoy con un jefe de estado en diálogo privado, eso permanece en privado, a menos que, en acuerdo, digamos ‘este punto lo haremos público’. He mantenido 4 diálogos privados allá: con el gran imán de Al Azhar, con Al Sisi, con el Patriarca Tawadros y con el Patriarca Ibrahim. Creo que deben mantenerse en privado. Por respeto, se deben mantener reservados.

Sobre la pregunta de Regeni yo estoy preocupado. Desde la Santa Sede me han movido en este tema, porque los padres también me lo han pedido, la Santa Sede se ha movido. No diré cómo ni dónde, pero la Santa Sede se ha movido.

Darío Menor de Correo español: Ayer usted dijo que la paz, la prosperidad y el desarrollo merecen cada sacrificio, y luego ha subrayado el respeto a los derechos inalienables del hombre. ¿Significa esto un respaldo al gobierno egipcio, un reconocimiento de su papel en Oriente Medio como, por ejemplo, la defensa de los cristianos, a pesar de la falta de garantías democráticas de este gobierno?

Papa Francisco: No. Se deben interpretar literalmente como valores en sí mismos. Dije aquello de que defender la paz, defender la armonía de los pueblos, defender la igualdad de los ciudadanos, sea cual sea la religión que profesan, son valores. Yo hablé de los valores. Si un gobernante defiende uno o defiende el otro, ese es otro problema. He hecho 18 visitas. En cada uno de los países he escuchado: ‘El Papa respalda a aquel Gobierno’, porque siempre un gobierno tiene sus debilidades o tiene sus adversarios políticos que dicen unas cosas u otras. Yo no me inmiscuyo. Yo hablo de los valores, y que cada uno vea y juzgue si este gobierno, este Estado o aquel otro, llevan adelante esos valores.

Darío Menor: ¿Le ha faltado visitar las pirámides?

Papa Francisco: Pero, ¿tú sabes que hoy a las seis de la mañana mis dos asistentes acudieron a visitar las pirámides?

Darío Menor: ¿Pero le habría gustado ir con ellos?
Papa Francisco: Sí.

Greg Burke: Si podemos continuar sobre el tema del viaje… ¿A quién le toca? Virginie Viva del grupo francés Europe One.

Virginie: Santo Padre, una pregunta quizás partiendo del viaje para llegar hasta Francia, si acepta. Usted ha parlado en al Azhar, en la universidad, de los populismos demagógicos. Los católicos franceses en este momento son tentados por el voto populista o por el extremo, están divididos y desorientados. ¿Cuáles pueden ser los elementos de discernimiento que usted podría dar a estos electores católicos?

Papa Francisco: Muy bien. Hay una dimensión de los “populismos” –entre comillas porque vosotros sabéis que esta palabra la he tenido que volver a aprender en Europa, porque en América Latina tiene otro significado–. Está el problema de Europa y de la Unión Europea detrás. Lo que he dicho sobre Europa no lo voy a repetir aquí, pero creo que sobre eso he hablado cuatro veces: dos en Estrasburgo, uno en el Premio Carlomagno y en el comienzo de la conmemoración del sexagésimo (el 60 aniversario de los Tratados de Roma con los que se creó la Unión Europea). Ahí está todo lo que he dicho sobre Europa.

Cada país es libre de hacer las elecciones que crea convenientes frente a esto. Yo no puedo juzgar si esta decisión la hace por este motivo, o por este otro, porque no conozco la política interna. Es verdad que Europa está en peligro de desunión. ¡Esto es verdad! Lo he dicho suavemente en Estrasburgo, lo he dicho más fuertemente en el Carlomagno, y últimamente sin matices.

Tenemos que meditar sobre eso. La Europa que va desde el Atlántico a los Urales… Hay un problema que asusta en Europa y quizás lo alimenta: el problema de la inmigración. Esto es verdad. Pero no olvidemos que Europa ha sido hecha por los inmigrantes. Siglos y siglos de inmigrantes… Somos nosotros. Pero, es un problema que se debe estudiar bien, también respetar las opiniones, pero las opiniones honestas que una discusión política –con la mayúscula, grande, con la gran Política no con la pequeña política de un país que al final termina cayendo.

Sobre Francia yo digo la verdad, no entiendo la política interna francesa. No la entiendo. He buscado tener buenas relaciones, también con el presidente actual, con el cual hubo un conflicto una vez, pero después pude hablar claramente las cosas. Respetando su opinión.

De los candidatos políticos, no sé la historia, no sé de dónde vienen, ni tampoco –sí sé que uno de ellos representa a la derecha fuerte, pero el otro de verdad no se donde viene– por eso no puedo dar una opinión clara sobre Francia.

Pero hablando de los católicos. Aquí, en una de las reuniones, mientras saludaba gente, uno me ha dicho: ‘¿Pero por qué no piensa en la política a lo grande?’ ¿Qué quiere decir? Bien, me lo ha dicho como pidiendo ayuda. ‘Hacer un partido para los católicos’. Este señor es bueno, pero vive en el siglo pasado. Por eso, los populismos tienen relación con los inmigrantes, pero esto no tiene nada que ver con el viaje. Si hay tiempo después puedo volver sobre este asunto.

Corresponsal de TASS: Santo Padre, le agradezco antes de nada su bendición. Usted me ha bendecido, yo me puse de rodillas un minuto antes aquí delante. Soy ortodoxa, y no veo ninguna contradicción. En resumen, que me ha bautizado. Quería preguntarle: ¿Cuáles son las perspectivas de las relaciones con los ortodoxos, obviamente rusos, pero también ayer en la declaración común el Patriarca copto, la fecha en común de la Pascua y que hablan del reconocimiento del bautismo… ¿dónde estamos en este momento? ¿Cómo valora Usted las relaciones entre el Vaticano y Rusia como estado, también a la luz de la defensa de los valores de los cristianos en Oriente Medio y sobre todo en Siria? Gracias

Greg Burke: Esta es Vera Sherbokova, de la agencia TASS, la agencia rusa.

Papa Francisco: ¡Cristo ha resucitado! Yo con los ortodoxos siempre he tenido una gran amistad, desde Buenos Aires. Por ejemplo, cada 6 de enero iba a vísperas, a las lecturas completas, a la catedral vuestra del Patriarca Platón que ahora está de arzobispo en una zona de Ucrania, ¿no? Y él –dos horas y cuarenta (minutos) de oración en una lengua que no entiendo, pero se podía rezar bien… y después la cena con la comunidad, 300 personas, una cena en la víspera de Navidad, no la cena de Navidad, todavía no se podían comer lácteos ni carne, pero era una hermosa cena, y después la tómbola, la lotería… amistad.

También los otros ortodoxos, también algunas veces tenían necesidad de ayuda legal, venían a la curia católica, porque son una comunidad pequeña, e iban a los abogados, entraban, salían… pero siempre he tenido una relación filial, de hermanos, ¡Somos Iglesias hermanas!

Con Tawadros II tengo una amistad especial, para mí es un gran hombre de Dios. Y Tawadros es un patriarca, un Papa que llevará la Iglesia adelante, el nombre de Jesús adelante, tiene un celo apostólico grande.

Él es uno de los más -permítanme la palabra, entre comillas– “fanáticos” por encontrar la fecha fija de la Pascua. También yo. Buscamos el modo. Pero él dice: ¡Hagámoslo! Es un hombre de Dios. Es un hombre que cuando era obispo, lejos de Egipto, iba a dar de comer a los discapacitados, un hombre que ha sido enviado a una diócesis con cinco iglesias y ha dejado 25. No sé cuántas familias cristianas con el celo apostólico. Después tú sabes cómo se hace la elección entre ellos… se buscan tres, y después se ponen los nombres en una bolsa. Se llama a un niño, se le tapan los ojos y el niño elige un nombre. El Señor está ahí, y claramente es un gran patriarca.

La unidad del bautismo va adelante. La culpa del bautismo es algo histórico, porque en los primeros concilios era el mismo, después como los cristianos coptos bautizaban a los niños en los santuarios, cuando querían casarse venían a nosotros, se casaban con una católica, le pedían la fe, no la tenían y se hacía el bautismo bajo condición… ha comenzado con nosotros, no con ellos, pero la puerta se ha abierto ahora, y estamos en un buen camino para superar este problema, la puerta. En la Declaración Común, el penúltimo párrafo habla de esto.

Los ortodoxos rusos reconocen nuestro bautismo y yo reconozco su bautismo. Era muy amigo siendo obispo en Buenos Aires, también con los georgianos por ejemplo. Pero el patriarca de los Georgianos es un hombre de dios, Ilia II, ¡es un místico! Nosotros los católicos tenemos que aprender también de esta tradición mística de las Iglesias ortodoxas.

En este viaje hemos hecho este encuentro ecuménico, estaba el patriarca Bartolomé también, estaba el obispo greco ortodoxo, y después estaban otros cristianos –anglicanos, también el secretario de la Unión de las Iglesias de Ginebra– pero todo lo que hace el ecumenismo está en camino.

El ecumenismo se hace en camino, con las obras de la caridad, con la sobras de ayudar, hacer las cosas juntos cuando se pueden hacer juntos ¡No existe un ecumenismo estático! Es verdad que los teólogos deben estudiar, y ponerse de acuerdo, pero esto no será posible que termine bien si no se camina.

¿Qué podemos hacer ahora? Hacemos cosas que podemos hacer juntos: Orar juntos, trabajar juntos, hacer las obras de caridad juntos… pero juntos. E ir hacia adelante. Las relaciones con el Patriarca Kirill son buenas, son buenas también con el arzobispo metropolita Hilarión, que ha venido varias veces a hablar conmigo y tenemos una buena relación.

Greg Burke: Ha preguntado sobre el Estado…

Papa Francisco: ¡Ah, con el Estado! Yo sé que el estado habla de esto, de la defensa de los cristianos en Oriente Medio, esto lo sé y creo que es una cosa buena luchar y hablar contra la persecución. Hoy hay más mártires que en los primeros siglos, sobre todo en Oriente Medio.

Greg Burke: Phil Pulella… esta pregunta hablará del viaje, después veremos dónde termina.

Phil Pulella (Reuters): Yo, si puedo, quiero hablar de otra cosa, si me permite. Parto del viaje para satisfacer a Greg. Usted ha hablado en su primer discurso del peligro de las acciones unilaterales, y que todos deben ser constructores de la paz, en el primer discurso de ayer. Ahora ha hablado mucho de la tercera guerra mundial en pedazos, pero parece que hoy ese miedo y ansia está concentrada en lo que está ocurriendo en Corea del Norte.

Papa Francisco: Sí, es el lugar donde se concentra.

Pulella: Exacto, es el punto en el que se concentra. El Presidente Trump ha mandado una flota militar a lo largo de la costa de Corea del Norte, el líder de Corea del Norte ha amenazado con bombardear Corea del Sur, Japón, incluso los Estados Unidos si consiguen construir misiles de largo alcance. La gente tiene miedo y se está hablando de la posibilidad de una guerra nuclear como si nada. Usted, si ve al presidente Trump pero también a otras personas, ¿qué diría a estos líderes que tienen la responsabilidad del futuro de la humanidad?, porque estamos en un momento bastante crítico.  

Papa Francisco: Pero yo les llamo, les llamo y les llamaré como les he llamado a los líderes en diversos puestos para trabajar en la resolución de los problemas en el camino de la diplomacia, y tenemos a los facilitadores, tantos en el mundo. Hay mediadores que se ofrecen, hay países como Noruega, por ejemplo, nadie puede acusar a Noruega de ser un país dictatorial, y siempre está dispuesto a ayudar, a dar ejemplo, pero ahí hay tantos

El camino es el camino de la negociación, el camino de la solución diplomática. Esta guerra mundial a pedazos, de la cual vengo hablando desde hace más o menos dos años, es a pedazos, pero los pedazos se están estirando, se están concentrando, se están concentrando en puntos que ya estaban calientes, porque esto de los misiles de Corea viene de un año largo que se está preparando, pero ahora parece que la cosa se ha calentado mucho.

Yo llamo siempre a resolver los problemas por el camino de la vía diplomática, de la negociación. Porque el futuro de la humanidad, hoy una guerra alargada destruye, no digo la mitad de la humanidad, pero una buena parte de la humanidad y de la cultura, todo, todo. Sería terrible. Creo que hoy la humanidad no es capaz de soportarlo.

Esperemos que aquellos países que están sufriendo una guerra interna, dentro de ellos, donde se están produciendo fuego de guerra, en Oriente Medio, por ejemplo, pero también en África, o en Yemen. ¡Parémoslos! ¡Busquemos una solución diplomática! Y en eso creo que las Naciones Unidas tienen el deber de reprender un poco a su liderazgo, porque se ha aguado un poco.

Pulella: ¿Desea encontrarse con el Presidente Trump cuando venga a Europa? ¿Se le ha formulado una petición para este encuentro?

Papa Francisco: No se me ha informado desde la Secretaría de Estado de que haya una petición en se sentido, pero yo recibo a todos los Jefes de Estado que soliciten una audiencia.

Greg Burke: Creo que las preguntas sobre el viaje ya han terminado. Se puede hacer aún otra, luego podemos ir a cenar a las seis y media… Ahí Antonio Pelayo, de Antena 3, que usted conoce.

Antonio Pelayo: Bien Gracias. Santo Padre, la situación en Venezuela ha degenerado últimamente de modo muy grave y ha habido muchas muertes. Quisiera preguntarle si la Santa Sede y usted personalmente piensan relanzar esa acción, esa intervención pacificadora y qué formas podría asumir esa acción.

Papa Francisco: Hubo una intervención de la Santa Sede bajo pedido fuerte de los cuatro Presidentes que estaban trabajando como facilitadores. Y la cosa no resultó. Y quedó ahí.

No resultó porque las propuestas no eran aceptadas, o se diluían, era un sí-sí, pero no-no. Todos conocemos la difícil situación de Venezuela, que es un país al que yo quiero mucho. Y sé que ahora están insistiendo, no sé bien de dónde, creo que de los cuatro presidentes, para relanzar esta facilitación y están buscando el lugar. Yo creo que tiene que ser con condiciones ya, condiciones muy claras. Parte de la oposición no quiere esto. Es curioso, la misma oposición está dividida, y por otro lado parece que lo conflictos se agudizan cada vez más. Pero hay algo en movimiento. Estuve informado de eso, pero está muy en el aire todavía. Pero, todo lo que se puede hacer por Venezuela hay que hacerlo, con las garantías necesarias, sino jugamos al “tin tin pirulero”, y no va la cosa.

Greg Burke: Gracias Santo Padre.

Corresponsal alemán: Usted, hace algún día, ha hablado del tema de los refugiados en Grecia, en Lesbos, y usó esa expresión de “campo de concentración” porque había mucha gente. Pero para nosotros, los alemanes, esa expresión, obviamente, es muy grave, es muy cercana al “campo de exterminio”. Hay gente que dice que se trató de un lapsus lingüístico. ¿Qué quiso usted decir?

Papa Francisco: Deben leer bien todo lo que dije. DIje que los más generosos de Europa eran Italia y Grecia. Es cierto. Son los más cercanos a Libia, a Siria. De Alemania siempre he admirado su capacidad de integración. Cuando yo estudiaba allí, había muchos turcos integrados en Frankfurt. Integrados, y hacían una vida normal.

No fue un lapsus lingüe: hay campos de concentración, perdón, campos de refugiados que son verdaderos campos de concentración. Hay alguno quizás en Italia, quizás en otra parte…, en Alemania no, seguro…, pero usted piense qué hace la gente encerrada en un campo del que no puede salir. Usted piense qué ha sucedido en el norte de Europa cuando querían cruzar el mar para ir a Inglaterra. Estaban encerrados dentro.

Me ha hecho reír, y es un poco la cultura italiana, me ha hecho reír lo que ocurrió en un campo de refugiados en Sicilia. Me lo contó el delegado de Acción Católica, uno de los delegados de la diócesis de Agrigento. Hay uno o dos en la zona, no sé en qué diócesis. El jefe de esa ciudad, donde se encuentra el campo, habló con la gente del campo de refugiados y les dijo: vosotros, aquí dentro, tendréis problemas de salud mental, debéis salir, pero por favor, no hagáis cosas malas. Nosotros no podemos abrir la puerta, pero hacemos un agujero por la zona de atrás, salís, os dais un bonito paseo y, por lo que han contado los habitantes de aquel pueblo, que contaron cosas buenas, no se ha producido delincuencia, criminalidad. El solo hecho de estar encerrados sin haber hecho nada es un lager (campo de concentración, en alemán) pero no tiene nada que ver con Alemania.

Greg Burke: Gracias a Usted Santo Padre

Papa Francisco: Gracias a vosotros por el trabajo que hacéis y que ayuda a mucha gente. Vosotros no sabéis el bien que podéis hacer con vuestras crónicas, con vuestros artículos, con vuestros pensamientos.

Tenemos que ayudar a la gente y ayudar también a la comunicación, para que la comunicación, también la prensa, nos lleve a cosas buenas, y no nos lleve a desorientaciones que no nos ayudan. ¡Muchas gracias! ¡Y buena cena! ¡Recen por mí!

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— ACI Prensa (@aciprensa) 29 de abril de 2017


2:34:00 p.m.

(ZENIT – Madrid).- Los «cottolengos» impulsados por José quizá sean más conocidos que él mismo. Nació el 3 de mayo de 1786 en localidad italiana de Bra, Cuneo. Fue el primogénito de doce vástagos nacidos en medio de los trágicos sucesos de la Revolución francesa que afectó también al Piamonte. En medio de la clandestinidad impuesta a los creyentes, cursó estudios para ordenarse. Y viendo que revestían gran dificultad para él, se encomendó a santo Tomás de Aquino a quien atribuyó haber aprobado todos los exámenes. El 8 de junio de 1811 recibió el sacramento del orden en la capilla del seminario de Turín. Allí había conocido a san Juan Bosco.

Siendo vicepárroco de Corneliano d’Alba dio muestras de su celo apostólico. Celebraba la misa a las tres de la madrugada para que los campesinos pudieran participar en ella antes de iniciar su jornada laboral. Les animaba diciéndoles: «La cosecha será mejor con la bendición de Dios». Al doctorarse en teología en 1816 se integró en la congregación de canónigos de la iglesia del Corpus Domini en Turín, pero su camino sería otro. El testimonio de su ardiente caridad indujo a los feligreses a denominarle el «canónigo bueno», juicio compartido por los miembros del cabildo. Uno de ellos manifestó: «Hay más fe en el canónigo Cottolengo que en todo Turín».

El ejemplo de san Vicente de Paúl, que le impresionó al leer su biografía y enseñanzas, supuso una gran transformación para él. Y el hecho luctuoso que sucedió el 2 de septiembre de 1827 selló su vida. Una mujer francesa, Juana M. Gonnet, que viajaba desde Milán a Lyón junto a su esposo y a tres hijos, gestante en sexto mes de embarazo, requería inmediata atención por hallarse gravemente enferma. El santo la condujo a un cercano hospital, pero le negaron el auxilio. Primeramente por cuestiones burocráticas, ya que era extranjera, y después por carencia elemental de medios para costearse el tratamiento. Rápidamente la trasladó al hospicio de maternidad con los mismos resultados. Impotente y apesadumbrado, José intentó que la vieran en otros centros, pero la mujer falleció en sus brazos en medio de muchos sufrimientos. Profundamente desolado, se dijo: «Esto no puede volver a ocurrir. Debo hacer algo para que la gente desamparada tenga un sitio al que acudir».

Se desprendió de todo lo que tenía, incluido el manto, y comenzó su acción caritativa el 17 de enero de 1828 en una habitación que alquiló ex profeso. Puso en ella cuatro camas y abrió el hospital «Volta Rossa». En su empeño le ayudaron el Dr. Lorenzo Granetti, el farmacéutico Pablo Anglesio, y Mariana Nasi Pullini, viuda y con muchos recursos, que rigió el centro y le proporcionó los medios para ponerlo en marcha. Dio a esta obra el nombre de Damas de la Caridad. En tres años había 210 internados y 170 asistentes, aunque después fundó una congregación dedicada expresamente a la atención de personas desvalidas, designando superiora a Nasi.

En 1831 el hospital fue clausurado por las autoridades de Turín temerosas de que se propagase a través de él la epidemia de cólera que devastaba el país. Esta decisión era un contratiempo. Pero José, seguro de que la voluntad de Dios está detrás de cualquier circunstancia que rodea a la vida, pensó: «¿Por qué esta orden, que parece absurda y sin piedad no puede ser providencial?». Y como era un santo, lejos de venirse abajo, sintiéndose fortalecido no perdió el tiempo. Al ver que nuevamente los pobres y enfermos se veían en el más absoluto desamparo, se estableció en otro barrio, en Valdocco y fundó la Pequeña Casa de la Divina Providencia. Con el tiempo se convertiría en un magnífico hospital en el que serían atendidos hasta 10.000 pacientes. Por orden suya en la puerta se esculpió: «La caridad de Cristo nos anima». Su excelsa labor y sus grandes virtudes fueron de gran influjo para la vida de san Luís Orione.

En 1833 fundó la congregación de Hermanos de San Vicente, actuales Hermanos de José B. Cottolengo. Instituyó también los ermitaños del Santo Rosario y los sacerdotes de la Santísima Trinidad. El diablo quiso poner coto a su desmedida entrega. Pero su fe en la divina Providencia espoleaba su admirable caridad y así inauguró nuevos pabellones donde podía acoger a enfermos sumidos en extrema pobreza. No dejaba a nadie desamparado. En sus centros recibían atención y cariño enfermos mentales, huérfanos, inválidos, abandonados y sordomudos. Dios le proporcionaba lo preciso para mantenerlos, cuidando a quienes los asistían a través de hechos ciertamente prodigiosos. Sabía de sobra que entrega y confianza, en Él unidas, revertían en grandes milagros. «Si falta algo es porque confiamos poco o nos hacemos indignos», hacía notar a los cercanos. Actuaba con sagacidad evangélica: «¡Aceptaremos más pobres!». Era como un lance dirigido al cielo: «si la divina Providencia nos ha de dar, es necesario que la casa esté vacía». Y su fe atraía la gracia que jamás tiene fondo: «el banco de la divina Providencia no conoce la bancarrota». El dinero o bienes materiales surgían no se sabe de dónde en el momento preciso, hecho que se produjo hasta unos días antes de morir. Él lo atribuía a María: «No tengan miedo, nuestra Señora está con nosotros nos protege y defiende».

En su oración no había más intenciones que el Reino de Dios y la santidad. Lo demás lo dejaba al arbitrio de Él. De hecho, un día en que más faltos de todo se hallaban, sus súplicas no eran que llegasen a la casa alimentos o medicinas, sino: «Señor: que se cumpla siempre tu santísima voluntad. Que te amemos. Que te obedezcamos. Que te hagamos amar y conocer». Su mucho trabajo e intensa dedicación debilitaron su salud. «El asno no quiere caminar», decía con humor al verse limitado. En 1842 el tifus se extendió sobre Turín afectando de lleno al santo, que falleció el 30 de abril de ese año. Benedicto XV lo beatificó el 29 de abril de 1917. Pío XI, que lo denominó «un genio del bien», lo canonizó el 19 de marzo de 1934.

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(ZENIT – Roma, 29 Abr. 2017).- El Airbus AZ321-400 que trajo al Papa desde El Cairo de regreso a Roma, aterrizó a las 20:11 según los datos del transponder. El avión recorrió 2.300 kilómetros en poco más de tres horas.
Como el Santo Padre suele hacer al regreso de los viajes internacionales, es probable que vaya al santuario de Santa María la Mayor para rezar y agradecer por el viaje apostólico.

Agencia Catolica

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