«Entre las iniciativas que es necesario consolidar cada vez más está la pastoral familiar, ante los graves problemas sociales que la aquejan: la difícil situación económica, la emigración, la violencia doméstica, la desocupación, el narcotráfico, la corrupción».
Lo recordó el Papa Francisco a los obispos puertorriqueños en visita «ad limina Apostolorum», a quienes recibió el lunes 8 de junio por la mañana. En especial el Pontífice llamó la atención de los obispos sobre el valor y la belleza del matrimonio: «la complementariedad del hombre y la mujer, vértice de la creación divina, está siendo cuestionada por la llamada ideología de género, en nombre de una sociedad más libre y más justa. Las diferencias entre hombre y mujer no son para la contraposición o subordinación, sino para la comunión y la generación, siempre a «imagen y semejanza» de Dios. Sin la mutua entrega, ninguno de los dos puede siquiera comprenderse en profundidad (cf. Audiencia general, 15 de abril de 2015). El sacramento del matrimonio es signo del amor de Dios por la humanidad y de la entrega de Cristo por su Esposa, la Iglesia. Cuiden este tesoro, uno de los “más importantes de los pueblos latinoamericanos y caribeños” (Documento di Aparecida, n. 433)».

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