“La comunión de vida asumida por el esposo y la esposa, su apertura al don de la vida, la custodia recíproca, el encuentro y la memoria de las generaciones, el acompañamiento educativo, la transmisión de la fe cristiana a los hijos...: con todo esto la familia sigue siendo escuela incomparable de humanidad, contribución indispensable para una sociedad justa y solidaria (Cf. Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, 66-68). Y cuanto más profundas son sus raíces, más se puede salir y llegar lejos en la vida, sin perderse ni sentirse extranjeros en ningún lugar”.
La mañana del domingo el Papa Francisco presidió en la Basílica Vaticana la Santa Misa de inauguración de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, “Las Asambleas sinodales - dijo - no sirven para discutir ideas brillantes y originales, o para ver quién es más inteligente... Sirven para cultivar y guardar mejor la viña del Señor, para cooperar en su sueño, su proyecto de amor por su pueblo. En este caso, el Señor nos pide que cuidemos de la familia, que desde los orígenes es parte integral de su designio de amor por la humanidad”.
Al mediodía del domingo antes del rezo del Ángelus Francisco invitó a todos a apoyar los trabajos del Sínodo con la oración: “Los Padres sinodales, provenientes de todas partes del mundo, - expresó - vivirán junto a mí dos intensas semanas de escucha y de diálogo, fecundadas por la oración”. “Invito a todos a apoyar los trabajos del Sínodo con la oración, invocando la Madre, la materna intercesión de la Virgen María”.
GM - RV

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