jesuita Guillermo Ortiz
(RV).- (Con audio)
La consecuencia de la práctica de los ejercicios, fue que la gente cambió de vida, más acorde con la enorme dignidad de la persona humana, con la condición de hijos de Dios y hermanos en una misma familia. Salieron de la cueva del egoísmo para vivir más unidos y contentos. Y por eso surgieron obras imposibles para aquel tiempo, fruto de la caridad, del diálogo, del respeto mutuo, de la cultura del encuentro: caminos, acequias, escuelas, iglesias, la famosa casa de ejercicios espirituales por donde pasaron 40 mil personas durante el ministerio de Brochero.
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