jesuita Guillermo Ortiz
(RV).- (Con audio)
Con estos pensamientos y sentimientos, y lleno del poder del amor de Dios con el sacramento del orden sagrado, el Cura Brochero no se quedó en el despacho parroquial del Curato de San Alberto que recibió en 1869, en Córdoba, Argentina. A lomo de mula recorrió los 4.336 Km. cuadrados, visitando paisano por paisano, familia por familia, queriendo saber de ellos, conocerlos bien. Y para invitarlos personalmente a la oración larga y profunda de los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola, que damos los jesuitas y que el Cura Brochero practicó desde joven en el seminario de Córdoba, dirigido por los mismos jesuitas, con padres espirituales y confesores jesuitas.
Fue beatificado en las Sierras de Córdoba el 14 de setiembre de 2013.

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