Es cuanto contiene una cajita, que algunos voluntarios distribuyeron al final de la oración a la Madre de Dios, que contiene una corona del Rosario, con la cual se puede rezar también la “Coronilla de la Divina Misericordia”, ayuda espiritual para nuestra alma y para difundir en todas partes el amor, el perdón y la fraternidad.
De este modo, como dijo Francisco, será posible concretar los frutos del Año de la Fe, que llega al final.
(María Fernanda Bernasconi – RV).

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