El Papa saludó cordialmente al grupo de 350 personas de la ciudad bávara de Waldmünchen, empezando por el alcalde y las demás autoridades civiles. Con afecto fraterno saludó también el Papa al obispo de Ratisbona y al obispo de Pilsen, diócesis vecina de la República Checa. “Un árbol internacional dijo bromeando el Santo Padre porque creció cerca de la frontera entre Alemania y la República Checa”.
Francisco anunció que esta tarde precisamente se iluminará el majestuoso abeto que estará al lado del belén durante todas las fiestas navideñas y que será admirado por los romanos, los turistas y peregrinos de todo el mundo. “Gracias, queridos amigos, por este gran árbol y por los otros más pequeños, dispuestos en distintas salas de la Ciudad del Vaticano.
“Con estos dones ustedes desean expresar su cercanía espiritual y amistad que los unen, a través de Alemania, a la Santa Sede” dijo Francisco. “Con mis oraciones les acompaño en el camino de sus comunidades cristianas. Les deseo a todos ustedes, a sus conciudadanos y compatriotas que pasen una serena Navidad del Señor.
Los pastores de Belén dice el Evangelio -recordó el Papa- fueron rodeados por una gran luz. También hoy Jesús sigue disipando las tinieblas del error y del pecado, para llevar a la humanidad la alegría de la luz resplandeciente de Dios, de la que el árbol de Navidad es una señal y un recordatorio. Dejémonos envolver por la luz de su verdad, porque "la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida de los que se encuentran con Jesús".
ER RV

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