ASIA/VIETNAM - Arzobispo Dal Toso a los obispos vietnamitas: "una Iglesia con una vocación especial en la evangelización de Asia"

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Hochiminh Ville (Agencia Fides) - "¿Cómo podemos definir a las Obras Misionales Pontificias (OMP) en una frase? Son una red mundial al servicio del papa para apoyar la misión y las Iglesias jóvenes con la oración y la caridad. El mismo papa dice que los OMP son importantes, pero poco conocidas. Probablemente lo es para muchos de ustedes y sería reductivo considerarlos opor el aspecto financiero". El arzobispo Giampietro Dal Toso, presidente de las Obras Misionales Pontificias, lo reiteró ayer en la Conferencia Episcopal de Vietnam, donde se encuentra para reunirse con los agentes de pastoral que trabajan en la animación misionera, con vistas al Mes Misionero Extraordinario de octubre de 2019 (ver Fides 25/4/2019).
Hablando a los obispos vietnamitas, el arzobispo expresó sus ideas sobre esta Iglesia local, que tiene "una vocación especial en la evangelización de Asia. Con sus viajes por Asia, el papa Francisco también nos muestra el camino, pero ustedes, los que están aquí, tienen una responsabilidad especial para cumplir la tarea principal de la Iglesia, que es el mandato misionero. A la Iglesia de Vietnam, Dios le ha confiado una responsabilidad especial en la evangelización".
Dal Toso se refirió entonces a la historia de las OMP, definiéndolas como un gran instrumento de evangelización. "Como ustedes saben, hay cuatro Obras Misionales Pontificias. Por orden de nacimiento son: la Obra de la Propagación de la Fe, la Obra de la Santa Infancia, la Obra de San Pedro Apóstol. Todos ellas nacieron en Francia en el siglo XIX. Teniendo en cuenta el número significativo de institutos misioneros nacidos en ese período, podemos decir que Francia se caracterizaba entonces por un ambiente particular de gran celo misionero. En la primera mitad del siglo XIX Francia vivió un tiempo de santidad. Solo en Lyon vivían juntos al menos tres santos, san Juan María Vianney, el cura de Ars, san Pedro Chanel; luego misionero y mártir en Oceanía, y san Pedro Julián Eymard, fundador de los Padres Sacramentales. A ellos se unió Pauline Jaricot, fundadora de la primera Obra, la Obra de la Propagación de la Fe, quien esperamos que pronto sea beatificada". La cuarta Obra, la Unión Pontificia Misionera, vio la luz en Italia, fundada por el beato padre Paolo Manna, misionero del PIME. "No estaría en lo cierto -añadió- si no hablara de carisma, es decir, de un don del Espíritu Santo. Las OMPs son un carisma que Dios ha inspirado en la Iglesia, un don suscitado por el Espíritu Santo para satisfacer las necesidades de su Iglesia. De lo contrario, su nacimiento y su vitalidad y difusión inmediatas no se explicarían".
El presidente de las OMP destacó cómo, desde entonces, el Magisterio en misión siempre se ha referido a las Obras Misionales Pontificias. Entre todos los textos, citó el Decreto ad gentes del Concilio, que, en el apartado número 38, relativo a los deberes del obispo en relación con la misión universal, afirma que es su responsabilidad, entre otras cosas, "animar y apoyar a las congregaciones diocesanas para que participen en las misiones; promover las obras de los institutos misioneros entre sus fieles, especialmente las Pontificias Obras Misionales". En efecto, el primer lugar debe reservarse justamente a estas obras, porque constituyen el mismo medio tanto para inculcar en los católicos, desde la más tierna infancia, un verdadero espíritu universal y misionero, como para favorecer una adecuada recaudación de subsidios en beneficio de todas las misiones y en función de las necesidades de cada una" (AG 38).
Hablando sobre el horizonte teológico de las OMPs, el arzobispo Dal Toso abordó dos temas importantes: la Iglesia local y la Iglesia universal, la relación entre la fe y la misión ad gentes. Sobre esto último, reiteró: "Todos sabemos que la dimensión misionera es muy querida en el corazón de nuestro pontífice. Pero diría aún más: en varias ocasiones el papa ha subrayado que la acción misionera es paradigmática para toda actividad de la Iglesia (cf. EG 15). Todo esto no es nuevo, porque el Concilio Vaticano II y los papas que le siguieron ya han reafirmado la naturaleza misionera de la Iglesia. El término 'naturaleza', obviamente no se refiere a una sola dimensión, sino a la esencia de la Iglesia: si no es misionera, la Iglesia pierde su identidad".
Después de haber ilustrado brevemente la historia de cada Obra, el arzobispo recordó el centenario de la Carta Máxima Illud del Papa Benedicto XV, en la que el pontífice "distingue claramente entre la acción colonizadora de las potencias europeas y la obra evangelizadora de la Iglesia". Subrayó también la urgencia de formar un clero local en los territorios de misión. "En ese documento Benedicto XV ya mencionaba la importancia de las Obras Misionales Pontificias como instrumento para la misión".
El presidente de las OMP recordó también las principales tareas de las Direcciones Nacionales de las OMPs, entre las que destacó las de "mantener vivo el espíritu misionero en la Iglesia a través de la animación misionera, y animar la oración por las misiones", velar por la formación misionera; en colaboración con los secretariados internacionales de Roma, para ofrecer oportunidades de formación a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas y a los laicos comprometidos en la misión.
En la segunda parte de su discurso, mons. Dal Toso habló del Mes Misionero Extraordinario de octubre de 2019, llamándolo "una oportunidad extraordinaria para que sus Iglesias renueven su celo misionero, que es también el gran objetivo de las Obras Misionales Pontificias". A continuación, expuso la génesis histórica de esta iniciativa, anunciada por el papa Francisco en el Ángelus de la Jornada Mundial de las Misiones en 2017 y encomendada, a través de una carta, al prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (CEP), card. Fernando Filoni. A esto le siguieron dos cartas del card. Filoni a los obispos de todo el mundo, a los superiores de los institutos religiosos, a los responsables de los movimientos eclesiales y a los rectores de los seminarios mayores bajo la jurisdicción de la CEP. "La intención que ha guiado a los organizadores -dijo mons. Dal Toso- ha sido la de promover iniciativas desde la base, para no imponer desde arriba proyectos ya preparados, pero que probablemente no se ajusten a la realidad local".
De acuerdo con el Concilio, que ha devuelto la misión ad gentes a la responsabilidad de cada bautizado, el tema elegido para el próximo Mes Misionero Extraordinario es ‘Bautizados y Enviados. La Iglesia de Cristo en misión en el mundo’. "Bautizados y enviados: en el bautismo recibimos la vida divina y gracias a ella somos profetas, es decir, anunciadores del misterio de Cristo, enviado por Él", explicó el arzobispo. "La oración, el testimonio, la formación misionera y la caridad pueden ser los caminos concretos para que cada bautizado pueda expresar su ser profeta a través del bautismo". Finalmente, dando algunas ideas prácticas, el obispo Dal Toso se refirió al sitio www.october2019.va donde se pueden encontrar direcciones y material para la animación. (SL) (Agencia Fides 26/4/2019).


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