Los participantes discutieron sobre los desafíos que hoy enfrenta la actividad misionera de la Iglesia en el campo de la comunicación. Como evidenció Padre Michel Remery, Vice Secretario General del de las Conferencias Episcopales de Europa, “los cristianos están llamados de modo particular a comunicar bien, utilizando todos los medios, y teniendo especial atención a la belleza”.
La ponencia principal corrió a cargo de Mons. Claudio Maria Celli, presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales que recorrió la historia del Magisterio eclesial en relación con la misión evangelizadora de la Iglesia a través de los medios de comunicación social partiendo del decreto conciliar Inter mirifica. En una época cada vez más marcada por la rápida mutación de las formas de comunicación, la Iglesia, en su misión evangelizadora, tiene que confrontarse en particular con las nuevas tecnologías y con los más modernos lenguajes comunicativos. La Iglesia no está llamada a evangelizar Internet, sino a evangelizar a través de Internet. Se trata de anunciar el Evangelio con modalidades comunicativas más modernas, respetuosas y eficaces.
Mons. José Ignacio Munilla, Presidente de la Comisión CCEE, se centró en la comunicación del Papa Francisco, en sus primeros ocho meses de su pontificado: se trata de un modo profundo y simple de comunicar que va a lo esencial del mensaje cristiano. Cuando el Papa Francisco habla del Evangelio, no habla de un contenido extraño a su vida: hablar de Algo en lo que él cree. Al mismo tiempo, muchos han evidenciado la atención que dirige a cada persona. Su mensaje no es para las masas, sino que toca el corazón de cada hombre. Por lo tanto, el ejemplo del Papa Francisco fue una ocasión para reflexionar sobre las modalidades del anuncio: comenzar por los métodos o más bien de la fe que el comunicador, obispo o no, desea comunicar.
ER RV

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