En esta ocasión, el Papa - se lee en el telegrama - "invoca al Príncipe de la Paz que fortalece el compromiso común de una convivencia fraternal de los pueblos y de las naciones", y - continúa el texto - "fía a la confortabilidad materna de la Virgen María, a los familiares de las víctimas y a todos los habitantes de los lugares tan duramente tratados”. Al final, el Papa imparte a las autoridades y a todos los presentes en la celebración, su Bendición Apostólica.
(MZ-RV)

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